La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

5 enero, 2018

Montar los caballos de cartón en cabalgatas de lluvia

Filed under: Cosa que de contar fuese — Nicolás Doncel Villegas @ 13:57

cabalgata

01/01/2018 – Hace ya muchos años que, por estos días, dejé de montar los caballos de cartón, que son los más bonitos del mundo y los que más vuelan. También dejé, hace mucho tiempo, la maravillosa tarea de despanzurrar juguetes. Nada, nada, mi querido Año Nuevo. No me venga usted con embelecos…

(La huida del tiempo – Josep Pla)

Tan solo se trata de seguir viviendo, día a día.

02/01/2018 – Ayer , día de Año Nuevo, me levanté y una espesa niebla era la dueña de calles y carreteras por las que circulé. Hoy, segundo día del año, me percato que entre esa niebla se me perdieron veinticuatro horas que ya no encontraré.

03/01/2018 – En estos últimos días ha habido varias personas que me han dicho ser lectores de los textos que Aquí escribo; y que les gusta el estilo y contenido de los mismos. Un par de ellas han utilizado, en sentido positivo, un término, “palabrería”, que uno siempre había entendido en sentido negativamente académico: Abundancia de palabras vanas y ociosas. Me ha sorprendido gratamente que, para alabar un escrito, hayan utilizado ese término: “Me gusta lo que escribes, con esa palabrería tan bonita que incluso me ha hecho pensar…”. No está mal comenzar el año con una dosis de egonicina plus forte administrada oralmente. Y si, además, haces feliz a quien te lee… pues mucho mejor.

04/01/2018 – Cuando las cuentas no cuadran hay que intentar que no queden malos pensamientos en el debe para que el balance no se desequilibre en demasía y pueda seguir de pie el haber.

05/01/2018 – Los Reyes de Oriente son Magos pero no son impermeables. La lluvia, tan esperada, tan deseada… ¿mojará los rizos de las luengas barbas y frondosas cabelleras de Melchor y Gaspar, empapará el lujoso turbante y la capa satinada de Baltasar, humedecerá de lágrimas rostros infantiles y regará los campos sedientos?

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4 enero, 2018

El vals de los coreanos (del Sur)

Filed under: En otro lugar — Nicolás Doncel Villegas @ 13:40

coreanosMe desplazo a la vecina localidad de Andújar para disfrutar del Concierto de Año Casi Nuevo. Lo tradicional es que este tipo de conciertos se celebren cuando el calendario luce la primera hoja del año, la del 1 de enero, pero el día 2 tampoco está mal para escuchar buena música.

Con notable asistencia de público la “Jeju Prime”, Orquesta Filarmónica de Corea del Sur, nos ofrece un programa netamente vienés con valses y polkas de Johan Strauus II y alguna pieza de Brahms y Vivaldi. Músicos mayoritariamente jóvenes que, tras cada interpretación y aplauso del respetable, se levantan a instancias del director y cara al público muestran sus hieráticos rostros sin el menor asomo de sonrisa. Habrá que esperar casi al final del concierto  para ver una leve mueca de alegría en la violín solista tras su interpretación de Vivaldi. Quienes sí sonríen complacidos con los aplausos son el director de la orquesta y los veteranos soprano y tenor.

Mientras escucho el Vals del Emperador siento que se me van los pies y me veo bailando cual príncipe austro húngaro por el amplio pasillo lateral del patio de butacas. Detengo mis pensamientos cuando recapacito sobre mi escasa aptitud para el baile de salón y que el Teatro Principal de Andújar no es la Sala Dorada de la Musikverein de Viena en la que aparecen bailarines por cualquier pasillo.

Suena el Vals del Danubio y pienso en el gran río europeo que une naciones, pueblos y gentes del viejo continente, tan alejados (aunque sea en este mundo globalizado) de estos músicos asiáticos provenientes de la península coreana, partida en dos sociedades tan diferentes entre sí, y vecinos de ese dictador que en estos días intercambia pareceres con el demócrata Trump sobre quien tiene el botón nuclear más grande. Mientras hay quien mueve la batuta con maestría dirigiendo a cincuenta músicos, otros no dejan de palpar el botón nuclear; pienso en ello mientras toco las palmas al son de la Marcha Radetzky antes de acabar el concierto y volver a casa cuando al segundo día del año le queda apenas una hora de vida.

3 enero, 2018

Germinación del nuevo año

Filed under: Media cosecha — Nicolás Doncel Villegas @ 12:53

germinaciónSon las once de la mañana del uno de enero. Tras salir  del intenso banco de niebla, que esconde en sus entrañas los olivares callados y custodios de la estrecha carretera, me sorprende un sol cegador, un sol que se ha librado ya de la densa neblina. Entre Villa del Río y Bujalance todo era gris; entre Bujalance y Montilla todo era luz. Un cielo de azul tan celeste que la niebla desgajada del Valle del Guadalquivir  intenta sobrevivir a orillas de su afluente el Guadajoz. Conduzco por encima del puente y dejo a la izquierda, distanciado y silencioso, mi pueblo, Castro del Río. También dejo volar hacia él los recuerdos de otros “años nuevos”, recuerdos que se posan en las huertas ribereñas, en las calles que ahora imagino vacías, en mi calle Jurado que siempre me pareció la niña pequeña que con sus manos se agarra a su progenitores, Alta y Córdoba.

En el camino de vuelta me detengo para ver el trigo que sembramos en la primera quincena del mes pasado. Ha tenido buena nacencia y luce orgulloso su primer verdor. Las hileras se enfilan surco adelante y tratan de cubrir los tonos tristes de la tierra que aún conserva la humedad de la madrugada. Abandono la parcela y me encamino a otra que fue sembrada en la segunda quincena. No hay señales de las semillas enterradas. Bajo del coche y piso la tierra compactada por el rulo. Escarbo someramente la capa superior y noto la humedad pastosa que esconde el trigo germinado. Lo vi hacer muchas veces a mi padre: escarbar con sus ásperas manos pero con el mimo de un arqueólogo que ve asomar una pieza histórica, remover la tierra hasta encontrar el sustento del futuro. Y ahí están, artificialmente rodeadas de amarillo para que se hagan ver entre la masa terrosa, las luces y las sombras. Tras la hinchazón de la semilla, que absorbió la humedad de las pocas lluvias que han caído, las raíces se agarraron a la tierra para dar vida al primer tallo. Dentro de unos días emergerá del subsuelo y verdeará la parcela.

Día de año nuevo, nueva vida vegetal, pienso mirando al horizonte de la cañada en mi soleada soledad. Regreso al pueblo escuchando el Concierto (sí, de Año Nuevo), y al rato me adentro otra vez en la espesa niebla entre notas de valses y polkas que llegan en directo desde Viena.

1 enero, 2018

Un DD (deseo disparatado) para cada mes del nuevo año (1/3)

Filed under: Personal — Nicolás Doncel Villegas @ 17:57

DD1

Cada comienzo de año nos proponemos hacer, o dejar de hacer, “algo”. En la inmensidad de ese pronombre indefinido cabe “todo”, otro que lleva la indefinición y la inmensidad como lema. Esas intenciones casi nunca son realizadas, se quedan en deseos y propuestas bienintencionados que caen en el más profundo de los pozos y ahí permanecen, en su oscuro fondo, hasta que un nuevo año las recupera y vuelven a convertirse en loables intenciones que se agarran al uno de enero como si ése fuese el día mágico en el que una nueva vida comienza.

Yo nunca he hecho una lista de esas intenciones ligadas al nuevo año. Entre otros motivos porque sé que no las iba a cumplir. Este año si la haré. Será un DD (deseo disparatado) para cada mes del año. Lo importante de esta  auto propuesta es la segunda D, esa que convierte al deseo en algo imposible. Para algunos es dejar de fumar, ir al gimnasio o apuntarse a una academia de inglés. Para mí son los que siguen. Entre ellos hay auténticos deseos que nunca se cumplirán; también hay auténticos disparates que reflejan todo lo contrario a lo que puede ser un deseo pero que esconden tras de sí algo parecido a la sustancia homeópata de lo deseado. Dejo a la imaginación del lector decidir cuál es cada cual.

Enero: Ser bailarín en el Concierto de Año Nuevo en la Sala Dorada de la Musikverein de Viena y al son de un vals de Johan Strauss padre, embutido en unas mallas de color azul como el Danubio, elevar al cielo con mis brazos a mi pareja de baile, que no será otra que mi santa, la cual lucirá un tutú azul celeste. Para este deseo ya llegó tarde; pero, ahí queda para años venideros.

Febrero: Hacer un trío carnavalesco en el escenario del Teatro Falla de Cádiz, junto con el alcalde de la ciudad, el señor Kichi, y su pareja, la diputada Teresa Rodríguez, ya que ambos son amantes de esta fiesta repleta de humor y travesuras . Ese trío, que no es posible como agrupación carnavalesca, se convertiría en cuarteto (modalidad  que sí existe en el carnaval gaditano) con la participación de quien a partir de ahora quiera apuntarse para formar parte de él. Se hará una selección entre los inscritos y el ganador correrá con los gastos de vestuario y manduca de todo el cuarteto.

Marzo: Jugar en la posición de apertura con el equipo de Gales en el partido final del Torneo Seis Naciones de Rugby de este año. En el último minuto, con el partido empatado, conseguir el ensayo ganador del quince de los dragones frente al quince de la rosa en el Twickenham Stadium dejando a los ingleses como “ganadores” de la Cuchara de Madera.

(Continuará)

31 diciembre, 2017

De la borrasca al réveillon

Filed under: Cosa que de contar fuese — Nicolás Doncel Villegas @ 13:24

borrasca

27/12/2017 – A las borrascas les han puesto nombres: Ana, Bruno… Tanto si traen poca agua como si desencadenan temporales catastróficos será más fácil personalizar y llamar al culpable por su nombre.

28/12/2017 – Cuando se quitó la chaqueta se percató que había llevado colgado por detrás el monigote burlón. Dejó la chaqueta en el armario y se puso la guerrera militar. En la pechera, junto a las medallas, se colgó el monigote. Volvió a la calle y el pánico cundió entre los santos, los inocentes, los bienaventurados, los cándidos, los virtuosos…

29/12/2017 – Me imagino que, al igual que el sacerdote guarda el secreto de confesión, el periodista sus fuentes de información y el médico el informe sanitario, el gestor económico estará obligado a custodiar en confidencia el estado de cuentas de su asesorado.

30/12/2017 – Una explosión nuclear desata una gran cantidad de radiactividad de trágicas consecuencias. Puede ser que la actividad desatada por el ser humano tras la explosión nuclear sea aún más peligrosa que la propia radiactividad. Estoy hablando de ficción, claro está. La ficción de “La zona”, serie española muy recomendable.

31/12/2017 – Mientras esperábamos a la señora de la casa que se estaba vistiendo para ir al réveillon de fin de año, un señor tímido y modesto, ya de edad…   (La huida del tiempo – Josep Pla)

El réveillon se transformó en cotillón, con sus bolsas de ídem en las que puedes encontrar horripilantes pelucas, confetis a granel, ridículos gorros y la artificiosa algarabía que nos hace seguir viviendo un año más; si antes no nos hemos atragantado con las uvas o hemos desfallecido ante el incansable y diario goteo del calendario.

30 diciembre, 2017

Ritos de iniciación en la abuelidad

Filed under: Personal — Nicolás Doncel Villegas @ 11:46

ritosLa imagen adjunta pareciese la de un feliz abuelo que sostiene en brazos a su nieta. Y lo es. Pero es algo más.

En todas las sociedades, a lo largo de la historia, ha habido ritos de iniciación, ritos de paso. Esos ritos suelen estar compuestos de una serie de actividades que los individuos tienen que realizar en la transición de un estado a otro en la vida de esa persona. Todas las culturas, todos los pueblos, desde la más remota antigüedad, mantenían esas actividades como algo esencial en su identidad. Las más conocidas son las que realizaba el joven que pasaba a ser considerado hombre, o la niña que pasaba a ser mujer. Algunos de esas actividades eran realmente dolorosas, e incluso crueles, como la de una tribu amazónica que usaba hormigas balas, cuyas picaduras son 30 veces más fuerte que la de una avispa, en el rito de iniciación por la que sus jóvenes se convertían en hombres. El ser humano ha evolucionado y superado esos rituales tan “salvajes”, aunque todavía queden restos de ellos en algunos grupos sociales. Sin llegar a tanto, hoy siguen celebrándose en algunos países hispanoamericanos las llamadas “fiestas de los quince años”. En ellas las familias de las quinceañeras se gastan un dineral en el festín cuando la muchacha cumple esa edad. Lo más doloroso que conlleva ese rito de paso suele ser lo cutre de la ambientación y el que suene la canción “De niña a mujer”.

Bien, la fotografía adjunta es, en cierta forma, un rito de iniciación. En ella aparecen el que escribe y su nieta  después de que ambos hiciésemos una incursión al otro lado de la calle, cruzando la peligrosa calzada hasta la acera de enfrente, y entrásemos sin que nadie pudiese impedirlo en la tienda. Una vez dentro adquirimos mediante trueque dinerario la primera chuchería que este abuelo compraba a su nieta. Se trataba de un paquetillo colorista que contenía dos gusanitos de los largos. Habrá quien considere este testimonio una tontería. Eso decían los ignorantes y descreídos cuando los antropólogos del siglo XIX y principios del siglo XX contaban en las Academias sus conocimientos sobre los ritos de iniciación en las tribus perdidas de la Amazonia o el África Negra. Pues eso, aquí dejo constancia, con imagen incluida, de ese rito de paso que debe cumplir todo abuelo que merece ser llamado así. Nadie puede ejercer la abuelidad en plenitud hasta que no haya comprado la primera chuchería a su nieta/o.

29 diciembre, 2017

El punto de no retorno

Filed under: Relatos — Nicolás Doncel Villegas @ 10:04

retorno1. Estaba a punto de caer al precipicio cuando los guardas que le llevarían a la cámara de gas le despertaron del sueño.

2. Reconoce el tono de la llamada esperada unos instantes después de saltar desde el pretil del puente.

3. En el momento en el que el sobre caía dentro de la urna recordó donde había dejado el décimo de lotería que había buscado unas horas antes.

4. Mientras la anestesia hacía efecto pensó que quizás sus pechos no eran tan pequeños.

5. El director de la sucursal le explicó las ventajas del nuevo producto. Mientras firmaba miró la letra pequeña sin darle importancia.

6. Mientras mira por el espejo retrovisor ve como se empequeñecen las figuras de sus hijos y de la que fue su esposa.

7. La enfermera observó el temblar de manos del cirujano en el momento en el que éste ya había comenzado la incisión con el bisturí.

8. En la oscuridad de la noche, con su hijo en brazos, camina sobre la arena y sube con los demás a la embarcación neumática.

9. Tras recoger el guante alguien le dijo al oído que su oponente era el mejor espadachín de la ciudad.

10. Decidió sacar del campo a la estrella del equipo. Dos jornadas después el club despedía al entrenador.

11. Siempre se negó a estar a solas con él. Pero ahí está ahora, escondida en la sacristía, esperando que las beatas acaben de confesar.

28 diciembre, 2017

El trapicheo de dulces navideños será ilegal

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 10:07

trapicheoEn los últimos años hemos comprado los dulces navideños en localidades andaluzas famosas por sus obradores: los Doña Jimena, de Alcaudete (provincia de Jaén), La Estepeña y Don Juan, de Estepa (provincia de Sevilla), La Flor de Rute y Galleros, de Rute (provincia de Córdoba), alfajores y yemas de Santa Clara en algún convento de Sevilla… De esa forma nos abastecíamos de tan tradicional vitualla dulcera y echábamos un día de esparcimiento.

Este año, no. Estas pre Navidades mi santa los encargó a un grupo de antiguos alumnos que los vendían para recaudar fondos y poder así sufragar los gastos de su viaje de fin de curso. Pues bien, esa relación comercial que tantos años lleva practicándose, esa venta que tantas promociones estudiantiles de bachilleres han realizado a lo largo de los años, esa dulce manera de financiarse, ya no será posible el próximo año. Lo primero que pensé al saber de ello es que Montoro habría metido mano en las cajas de mantecados, en el surtido especial o en las bolsas de bombones con licor, que el Ministro de Hacienda prohibía ese trapicheo de alfajores y mazapanes porque los jóvenes vendedores obtenían una plusvalía que no era declarada en ningún modelo de tributación. Pero, no. Lean el titular de la noticia: “Los escolares no podrán vender polvorones por la Ley contra la obesidad”: “También recoge multas de hasta 300.000 euros por la «promoción comercial y el patrocinio de alimentos y bebidas que excedan de los criterios nutricionales en los centros docentes». Según fuentes cercanas a la redacción de esta norma, eso incluye la tradicional venta de polvorones y dulces que hacen los alumnos para irse de viaje de estudios.” Eso dice la noticia.

No creo que nuestros gobernantes autonómicos lleguen a tal radicalidad pues la venta de esos productos por parte de los estudiantes no les lleva al engorde sino todo lo contrario. Les supone a nuestros jóvenes un ejercicio físico notable: numerosas caminatas hasta las casas de los potenciales clientes para hacer los pedidos, la distribución de la mercancía en lotes, el consecuente traslado de los mismos hasta los hogares de quienes encargaron los dulces, etc. Toda esa actividad física desaparecerá si se impone ley tan restrictiva. Quienes sí pueden pasar del sobrepeso a la obesidad son los compradores, pero estos iban a cometer el pecado de una forma o de otra.

Mi deseo es que ese apartado de la Ley para la Promoción de una Vida Saludable y una Alimentación Equilibrada en Andalucía, a la que veo aspectos muy positivos, elimine esa consideración y nuestros bachilleres, y sus familias, puedan aliviar el gasto del viaje fin de curso. Si no ocurriese así uno no vería mal que los afectados se saltasen la ley (algo que parece estar de moda) y aceptaría el comercio clandestino de mantecados, bolitas de coco, hojaldradas, roscos de vino, etc. que con tan loable fin se ha realizado legalmente durante tantos años.

PS. Esto no es una inocentada: Los escolares no podrán vender polvorones por la Ley contra la obesidad

26 diciembre, 2017

Sonidos, sabores e imágenes del pasado

Filed under: Cosa que de contar fuese — Nicolás Doncel Villegas @ 12:31

pasado

24/12/2017 –Las koliadki son canciones eslavas que grupos de gentes van a cantar a las casas en Nochebuena. Las entonan bajo las ventanas y esperan que los dueños les regalen algo de comida o algunas monedas. Las letras de esas canciones suelen ser cómicas o satíricas. Me han recordado a las barajas de villancicos navideños que los mochileros de mi pueblo cantaban también en Nochebuena con la misma intención.

“El día previo a la Navidad había pasado. Llegó la noche, una clara noche de invierno. Lucían las estrellas. La luna se elevaba majestuosamente en el cielo, iluminando a las gentes de bien y al universo entero, para que todos pudieran glorifi­car a Cristo y cantar alegres koliadki. El frío era más intenso que por la mañana, pero el silencio era tan acabado que el crujido del hielo bajo la bota se oía a medio kilómetro.”  (Nochebuena – Nikolai Gogol)

25/12/2017 – Si Proust tuvo su magdalena yo tengo mi alfajor. El sabor de ese dulce navideño elaborado en una confitería de mi pueblo me hace regresar a los días fríos del pasado siglo, a la infancia y juventud que es un tiempo no perdido en la memoria de la vida. Este año he vuelto a comprar esos alfajores elaborados como siempre y envueltos manualmente en el papel de seda tradicional. Las papilas gustativas han vuelto a ejercer el milagro de despertar los recuerdos.

26/12/2017 – Antes llegaban tarjetas navideñas por correo. Tarjetas que un día, antes de que todas las escuelas fueran bilingües, empezamos a llamar christmas porque estábamos saliendo de aquella España oscura. Las había de diferentes tamaños y variadas imágenes. Las más usuales eran reproducciones de conocidas obras pictóricas de temática religiosa: el ángel anunciando a María, Nacimiento de Jesús, adoraciones de los Reyes Magos… Hoy las felicitaciones son virtuales. Usamos los modernos medios de comunicación y millones de textos e imágenes cruzan el ciberespacio. A mí me hace ilusión abrir un sobre y encontrarme una tarjeta navideña. Este año solo he abierto uno: ha llegado del colegio en el que ejercí mis último años de maestro.

Casi todo aquel día caminó sin acontecerle cosa que de contar fuese…

Capítulo II – Don Quijote de La Mancha

24 diciembre, 2017

La tila

Filed under: Relatos — Nicolás Doncel Villegas @ 13:36

tila1. Tras la frugal cena se retira a su celda. Al rato se toma su ansiolítico porque el rezo y la tila no apaciguan los malos pensamientos.

2. Habrá manifestantes que le insulten, otros intentarán darle un clavel… Se toma la tila mientras se pone el casco y coge la porra.

3. Hoy no se tomará su tila diaria. Hay manifestación y en la asamblea de la facultad han decidió que se harán oír en la calle.

4. La maestra lo llama nada más entrar en clase. Destapa el termo que le ha dejado la mamá de Juanito y le da el primer vasito de la mañana.

5. Se ha tomado un par de tilas en la cafetería del hospital materno. Cuando vea el color de piel de su “hijo” necesitará algo más fuerte.

6. Se había fijado en ella porque le parecía una “mujer fogosa”. Se acercó a la barra y la oyó pedir una tila. Todo el encanto desapareció.

7. Cada lunes el encargado renueva existencias pero cada miércoles ya no queda tila en la máquina de la sala de profesores.

8. Coloca el termo de tila en el rincón del confesionario mientras espera que las chicas de madame Julie vayan llegando.

9. Desde que tuvo el infarto y abandonó los excesos nocturnos solo toma alguna tila. Desde entonces no ha compuesto una buena canción.

10. No es solo mate lo que el cocinero del equipo echa en el termo del futbolista paraguayo que fue expulsado dos veces el pasado mes.

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