La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

9 mayo, 2017

Recursos inhumanos – Pierre Lemaitre

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 9:42

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Ésta es una novela muy actual, una historia salida de la crisis económica que nos azota desde hace ya tantos años. Es la historia de un hombre, Alain Delambre, cercano ya a la sesentena , directivo de una empresa, en paro desde hace unos años y que no encuentra salida al estado de angustia que vive debido a esa situación laboral. Cuando es despedido de un trabajo “no adecuado a su capacidad laboral” encuentra la oportunidad de volver a su rango profesional si acepta la peculiar oferta que le ofrece una empresa de alto nivel. Tan solo hay un problema: para acceder a ese trabajo nuestro protagonista tendrá que aceptar participar en un juego de rol. Esa manera de acceder al ansiado puesto de trabajo presenta unos problemas de moralidad que Delambre está dispuesto a olvidar, pero no así su esposa. A partir de ahí la novela , con alto contenido social, se reviste de un tinte familiar y de una serie de condicionamientos éticos entre los miembros de la familia que elevan el nivel de la historia. Así sigue sucediendo cuando el protagonista decide quemar las naves, tirar la casa por la ventana, echarse p’alante, y otras expresiones similares que sirven para indicar que alguien se lo juega todo a una carta dejando detrás un rastro de confusión y pesadumbre en quienes forman parte de su mundo. Esa actitud que se resume en un verso de Shakespeare, que Lemaitre utiliza, y que además es el título de un libro de Javier Marías: “Mañana en la batalla piensa en mí”. Delaimbre ha decidido participar en ese juego y lo va a hacer con todas las consecuencias. Así lo hace, desatando una situación imprevista con la que acaba la primera parte de esta historia.

Hasta entonces el libro me estaba gustando, mantenía el ritmo, incorporaba elementos nuevos, acompasaba la historia personal del protagonista con la de otros secundarios (ese amigo Charles…). Cuando estalla la situación la novela se convierte en una historia más de acción que de suspense, el ritmo se acelera en demasía, la repetición de situaciones se sucede y, para mi gusto, la novela pierde parte de la calidad y el atractivo que había tenido en la primera parte. Pero ya se sabe que en cuestión de gustos no hay nada escrito.

7 mayo, 2017

De canguro y cruces

Filed under: Por el pueblo — Nicolás Doncel Villegas @ 9:02

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Ayer sábado, ejerciendo de canguro, decidí darme un paseo por el pueblo. Hallándome en el cruce de calles donde el hogar se asienta recordé la duda que a Don Quijote le asalta cuando de la venta sale: “Camino que en cuatro se dividía, y luego se le vino a la imaginación las encrucijadas donde los caballeros andantes se ponían a pensar cuál camino de aquéllos tomarían…”.

Así que, cual caballero andante, y con el carné de carrito de bebé recién sacado, como me comenta un vecino al verme en tal circunstancia, decido pasear a Dunia caminando por calles y plazas soleadas y disfrutando del ambiente primaveral. Bajamos hasta la Cruz de los Mocitos, pasamos por la Parroquia y el Ayuntamiento y nos adentramos por la Ribera de San Isidro Labrador junto al plácido Guadalquivir. Giramos para retornar por la misma ruta y volver al Parque Blanco. Tanto de ida como de vuelta me veo obligado a hacer varias paradas para mostrar el dulce sueño de la nieta a los conocidos con los que me cruzo y disfrutar del canguril abuelazgo.

Ya de regreso, por la calle Fuensanta, me topo con una de las numerosas cruces móviles (o portátiles, o infantiles…) que he visto deambular por el pueblo. La portan algunos de los que fueron alumnos (Ismael, Antonio, Francisco Miguel, Nacho…) el curso pasado. Es la que se ve en la foto. Les alabo su trabajo y, desgraciadamente, no puedo contribuir monetariamente porque he salido de casa sólo con las llaves, el móvil y la nieta. Uno de ellos, entre risas, mostrando la hucha que portan me dice: “Maestro, no te preocupes, échanos el móvil”. Por un momento temí que me dijese que le “echara” la nieta. Antes de despedirnos el capataz Francisco Miguel manda a los portadores: “Esta levantá va por el maestro Nicolás, gran maestro y mejor abuelo ¡Arriba con Ella!”. Mientras les agradezco tan generosa dedicatoria creo ver una leve y pícara sonrisa en el plácido sueño de mi nieta. Deben ser imaginaciones mías. Me despido de mis ex alumnos y les emplazo a que pasen por casa con la cruz móvil para aportar la consabida donación. Así lo hicieron bastantes horas después cuando la tarde ya caía.

Vuelvo por la calle María Auxiliadora y busco la sombra porque el sol ya calienta a esas horas del mediodía. Al pasar cerca del altavoz que pone música a la Cruz allí instalada Dunia abre los ojos y pone mueca de desagrado antes de volver a cerrarlos y continuar durmiendo. Anoto en mi agenda mental que ante la música de sevillanas mi nieta no ha sonreído sino todo lo contrario. Bien. Tengo que ponerle algún canción de The Beatles a ver qué tal. Me detengo a charlar con un vecino que reposa la vida sentado en un banco y a la sombra de un naranjo. Aparecen los padres de Dunia y doy por concluidos mi labor y mi paseo.

5 mayo, 2017

Entre espigas apretadas

Filed under: Media cosecha — Nicolás Doncel Villegas @ 12:21

 

clip_image002El miércoles por la mañana, pleno de luz solar, viajo a ver cómo la tierra ha hecho suya la lluvia caída el fin de semana anterior. Fueron casi cuarenta los litros que empaparon la sed del trigo que corría peligro de morir agostado, del girasol recién nacido que necesitaba beber con premura, del olivar en plena trama de flor.

Camino sobre un suelo esponjoso, agradecido, entre espigas raspinegras que aún pueden salvar los granos lechosos. El trigal, limpio de malas hierbas, se mece suave con la ligera brisa de la mañana. Tan sólo algunas avenas descuellan cerca del arroyo. En los padrones, junto a las siempre llamativas amapolas, permanecen algunas escoboneras, siempre difíciles de doblegar. En el cerro de los blancares el contraste entre las espigas raspinegras y las que han acelerado el paso es evidente. Éstas últimas son las que andan en el límite, para ellas esa lluvia quizás haya sido tardía. Se acerca Manolo, que anda planeando el girasol, y me comenta que esas espigas están más apretadas de lo que él creía. Todavía hay esperanza, no todo está perdido en esta parcela de casi cincuenta fanegas. En la otra, de siembra más tardía, el verde es predominante. Ya no es el verde deslumbrante de primeros de abril porque la planta está cumpliendo su ciclo vital antes de que la llegada del verano ponga fin a ese vida que comenzó a primeros de diciembre. Alzo la mirada hacía la loma sobre la que se asienta el cortijo. Lo sigo llamando así aunque nada queda de aquella vieja edificación. Ya no quedan cuadras, almiares, cocina, tinado, era… Tan solo la nave blanca custodiada por la higuera, la palmera, el almendro, el azul intenso del cielo y los recuerdos del padre que tanto faenó, que tanto vivió en estas tierras de trigo y girasol.

4 mayo, 2017

¡Cuántas visitas!

Filed under: Varios — Nicolás Doncel Villegas @ 9:14

 

clip_image002Desde que vivimos con una cámara fotográfica en la mano (en el móvil) con revelado y mensajería instantánea, desde que vivimos con un cuaderno en el que tan solo caben ciento cuarenta caracteres, desde que nos alimentamos visualmente más que intelectualmente, desde que nos relacionamos virtualmente, todo se adorna con calificativos como fugaz, liviano, efímero… Me incluyo en todo lo dicho porque soy usuario de esos medios; pero intento compensarlo con los medios del pasado: prefiero que me cuenten una historia en un libro de trescientas páginas o en una película en la que los diálogos no necesiten efectos especiales.

Viene esto a cuenta de lo que me ocurre con algunas entradas que comparto en este blog. Hay algunos textos que pasan desapercibidos, que apenas son “visitados”, que casi nadie lee. Hay otros que van acompañados con una fotografía personal, de ahora o de hace cuarenta años, y reciben tropecientasmil visitas. Me ha vuelto a suceder hace unos días. Escribí un comentario sobre la fiesta de san Marcos en mi pueblo y lo acompañé con una fotografía de hace más de cuarenta años de un grupo de jóvenes entre los que me encontraba. Al tener vinculado el blog con Facebook esa entrada tuvo, en un par de días, casi quinientas visitas en el blog y numerosos comentarios en Facebook. Todos los comentarios, menos uno, estaban relacionados con la fotografía, con los que allí aparecíamos. Agradezco, por supuesto, esas virtuales visitas y esos comentarios. Pero, se lo agradezco aún más a la persona que no sólo miró la fotografía sino que leyó y comentó mi texto, lo que allí escribí sobre unas vivencias de hace más de cuarenta años; y que lo leyó con el interés suficiente para hacerme incluso una corrección, que también le agradecí.

Por cosas así no uso Instagram ni Twitter, apenas Facebook, y prefiero seguir manteniendo en pie ésta, que ya va siendo vieja Girola, este lugar que me permite explicaciones con tiempo y espacio suficientes para no quedarme en lo efímero del vistazo irreflexivo. Y, repito, no reniego de los otros medios.

2 mayo, 2017

¡Cierra las piernas, machista microagresor!

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 8:49

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Si usted, hombre, se sienta en un transporte público con las piernas abiertas, sepa que está ejerciendo una micro-agresión machista. Así lo piensa la CUP de Tarrasa/Terrasa, esa localidad en la que una simple vocal te hace pasar del odiado Estado Opresor a la Gloriosa Patria Catalana.

No es broma, aunque lo parezca; aunque a mí me lo parezca. Ya sé que expresar opinión sobre estos asuntos cada vez es más delicado. Uno puede ser condenado a la hoguera por retrógrado y malvado machista (o micro-machista) si le da la risa al leer noticias como ésta: “La CUP propone acabar con el “despatarre” de los hombres en el transporte público”. Ya sé, también, que comentar titulares como el anterior pudiese parecer banal, con la corrupción que está cayendo, tanto en el Estado Opresor como en la Gloriosa Patria Catalana. Pero, el problema no es mío sino de los que alimentan mi banalidad. Por ejemplo, esos que van de antisistema y reciben en el Parlament al otrora Padre de la Patria Catalana, Señora y Prole extendiéndoles alfombra sobre la cual mienten descaradamente, y ellos, los cuperos, callan por el bien del Procés. Y ahora me vienen con eso de que los hombres son unos machistas porque al sentarse en el autobús con las piernas abiertas “Invaden el espacio vital de las otras personas, habitualmente mujeres, en una muestra de machismo y micro-agresión que puede incomodar a quien lo tiene que sufrir”. Pues ante tal panorama, qué quieren que les diga: sí, me da la risa. Porque he visto tantos hombres despatarrados como mujeres despatarradas, porque he visto tantos hombres que cruzan las piernas como mujeres que lo hacen, porque he visto tantos hombres sentados con las piernas juntas como mujeres que cumplen con aquella vieja exigencia de las madres a las hijas (niña, cuando te sientes… las piernas cerradas) antes de que el pantalón llegase a ser prenda predominante en el vestir de las mujeres, etc. Así que… despatarrado de risa estoy desde que leí la noticia.

30 abril, 2017

La carne – Rosa Montero

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 9:11

 

clip_image002Casi al final de la novela la autora cita un verso de Mallarmé: “La carne está triste y ya he leído todos los libros”. Ese tono de tristeza carnal es el que impregna esta novela, ese momento de la vida en el que se piensa en lo que pudo haber sido y no fue. Y, sobre todo, en el que se piensa que ha llegado el momento en el que habrá cosas, momentos, vivencias… que ya no podrán ser.

Su protagonista, Soledad Alegre (nombre al borde del oxímoron) acaba de cumplir sesenta años y recibir el encargo, como comisaria de exposiciones, de montar una sobre escritores malditos.

Soledad vive en soledad, y esto no es un pleonasmo ni figura literaria similar. Y para compensar esa carencia de compañía íntima acaba contratando una noche a un gigoló. La relación de la sesentera y el treintañero es la base de la novela. En esa relación hay un cierto suspense emocional que no desvelaré, un camino que ambos personajes recorren juntos con momentos y hechos que pueden llevar al lector a pensar que puede suceder lo que luego no sucede.

Pero La carne no es solo la historia de esos personajes. Es también aquello que la autora cuenta a través de la protagonista, las historias de esos escritores malditos (todos reales menos uno de ellos) que vivieron experiencias vitales tan explosivas como para alcanzar ese calificativo que les da derecho a formar parte de esa exposición que se prepara. Y es también la propia vida de Soledad, que algo de malditismo lleva consigo; y el cameo que la propia autora tiene en su novela… Con todo ello Montero construye esta historia de tristeza carnal que no es absoluta pues hay momentos en los que la rebeldía de la protagonista, frente a esa situación irreversible, estalla en gotas de humor, como sucede en la visita de Soledad a una de esas naves que abastecen a los comercios chinos de toda clase de productos. Toda esta trama secundaria, que acompaña a la historia de la protagonista y sus gigoló, es lo que más me ha gustado del libro.

29 abril, 2017

Como agua de mayo…

Filed under: Media cosecha — Nicolás Doncel Villegas @ 9:39

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El jueves, entre idas de PAC y venidas de IRPF, en ese continuo viajar de siglas y compromisos burocráticos que conlleva la actividad agraria, me detengo para ver como los trigos aceleran su marcha hacia la nada. La culpa es de la escasez de lluvias en los meses de marzo y abril. Sí, llovió ayer y ha llovido esta noche pasada; pero, quizás tarde porque parte del daño ya está hecho. Es duro ver como las espigas, que hace unas semanas prometían buena cosecha, serán soporte de granos ensorbidos, de granos resecos y sin peso. Es duro ver como el verde intenso de los trigales se ha ido requemando en un amarillo negruzco. Ese color es el presagio de otra mala cosecha que solo el seguro agrario compensará en parte. Ojalá la lluvia caída ayer, y la que pueda caer en el siempre imprevisto mes de mayo, salven el girasol. Pero es difícil que la cosecha sea buena cuando hasta ahora, durante los meses de marzo y abril, había llovido poco más de sesenta litros.

clip_image004Y mientras escribo esto recuerdo el cartel de Cajasur anunciando la gestión de las ayudas de la PAC con el eslogan “Como agua de mayo”. Se equivocaron, pienso. Esa agua la necesitábamos a primeros de abril. Tendríamos que haber estado rellenando los documentos en esos días con las botas embarradas, imagen perfecta de la simbiosis tierra-papel que hoy significa ser agricultor. Los polígonos, parcelas y recintos, la nomenclatura y los códigos, los planos del SIGPAC, tendrían que haberse mojado tanto como el trigo que espigaba y el girasol que comenzaba a sembrarse. Pero no fue así. Podemos ordenar y poner fecha a los trámites y el papeleo, pero cuando el cielo se cierra en banda no lo abre ni las ordenanzas europeas.

Comento la situación con Manolo, que hace una pausa en el planeo de las pipas, esa tarea que intenta acabar con los cenizos y otras hierbas que hacen la competencia al desarrollo del girasol. Hablamos de las tierras vacías que el vecino ha dejado este año, de los nuevos cultivos que aparecen cada año pero que desaparecen al siguiente. La conclusión es evidente: esos nuevos cultivos no aseguran un buen rendimiento económico, no mejor de los habituales, pues esos agricultores vuelven al clásico trigo-girasol que tampoco es la panacea porque los precios de ambos productos están a la baja. Queda el olivar. Invertir en una plantación que necesita unos cuidados y un capital importante antes de comenzar a ser rentable. Pero uno está ya algo mayor, y ha llegado quizás demasiado tarde a este mundo agrario, para arriesgarse en ese tipo de aventuras. Así que nos despedimos esperando la lluvia como agua de mayo, que decía el cartel. Esa lluvia ha llegado. Poco más de treinta litros han caído. Es una ayuda para el olivar y el girasol. A ver si mayo…

28 abril, 2017

Campanadas de coacción

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 10:10

 

clip_image001Tuve una cinta de casete de aquel álbum que sacó Lluís Llach en 1977: Campanades a morts. Como no había comenzado a trabajar no tenía tocadiscos, tan sólo una radio casete Sanyo. Por esa razón el vinilo no había llegado aún a mi vida y me contentaba con aquellas casetes que rebobinábamos con destreza usando el bolígrafo Bic.

Me he acordado de todo esto cuando me he enterado de las declaraciones que el entonces artista catalán, bandera de la lucha antifranquista, y hoy diputado autonómico, ha realizado refiriéndose a los funcionarios catalanes que no sean sumisos a eso que han llamado la “desconexión” de Cataluña con respecto a España: “La Generalitat sancionará a los funcionarios que no acaten la ley de desconexión

Ahí está el cantautor cantándole las cuarenta a los probos funcionarios que no entren por el aro del Procés. No le basta con amenazar con saltarse la legalidad sino que quieren obligar a otros que hagan lo mismo. Y eso cuando la policía de delitos fiscales acaba de enchironar al hijo mayor del otrora Padre de la Patria y anda haciendo registros en el domicilio familiar de la familia Pujol. Cuando la sociedad catalana está dividida en sus sentimientos patrios (aunque las últimas encuestas apuntan a que el independentismo baja) don Lluís de Girona anuncia que algunos de esos funcionarios “sufrirán”. Estos adalides de la libertad, de su libertad mentirosa y rencorosa, cada vez me dan más miedo porque, como él mismo cantaba en aquella vieja cinta de casete, se han transformado en “asesinos de razones”, quieren acabar con las razones de los demás para que sólo la suya prevalezca. Qué pena, qué rabia.

25 abril, 2017

Aquellos “sanmarcos”

Filed under: Retales de recuerdos — Nicolás Doncel Villegas @ 12:29

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La imagen que acompaña el texto es de un sanmarcos, de un 25 de abril, festividad de san Marcos, el cual “ejerce” de patrón de Castro del Río. Debe ser, no lo sé con seguridad, de mediados de los años setenta. Debe ser, casi seguro, en los terrenos aledaños a la Fábrica de la Luz, aquel paraje que acogía a los castreños que pasaban, pasábamos, un día de campo, comida, bebida y jolgorio en honor del santo que, además, es “rey de los charcos”, título del que debería abdicar pues la sequía de este año le quita todos los motivos para tal realengo.

La imagen corresponde a uno de aquellos sanmarcos de juventud, aquellos que eran sinónimos de liberación y desenfreno tras los vividos en la infancia con la familia. Las pandillas se organizaban y se daban cita en la Fábrica. Se comía y, sobre todo, se bebía. En la foto aparezco con amigos que fueron de la infancia y adolescencia, con compañeros de estudio que devinieron en amistades juveniles, con algunos que ya no están y con otros que siguen siendo cercanos. Están ellos y ellas, ¿fuimos todos juntos o fue uno de esos encuentros que se hacían yendo de un lugar a otro? Han pasado más de cuarenta años y mi memoria nunca ha sido la mejor para almacenar este tipo de recuerdos.

Al grupo se le ve feliz. Algo tendrá que ver el objeto que aparece en el lado derecho de la foto. Si la imagen y la memoria no me engañan parece una garrafa de vino, una de aquellas garrafas de cristal protegidas por un caparazón de plástico duro cual chaleco antigolpes. Una arroba, dieciséis litros de vino a granel cuyo trasiego comenzaba al poco rato de llegar al paraje, casi sin calentamiento previo. Hay también quien parece beber un botellín de cerveza y quienes nos cubrimos con gorra antisolar. Quienes vean esta foto piensen que los que ahí aparecen andamos ya por la sesentena, que las pelambreras son ahora cabelleras ralas y canosas o calvicies consolidadas, y que algunos somos ya abuelos y abuelas.

Hoy, a estas horas, mis paisanos deben de andar festejando otro sanmarcos más. Feliz día a todos.

23 abril, 2017

Debates, mítines… y atentado

Filed under: Diálogos de blog en blog. — Nicolás Doncel Villegas @ 9:53

 

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Como bien dice Antonio Muñoz Molina, la profecía era fácil, la apuesta no era arriesgada, era de prever que lo sucedido sucediese. Que hubiese un atentado en la Francia preelectoral era algo esperado. Los ha habido durante los últimos años sin que hubiese a la vista elecciones presidenciales, cumbres políticas, etc. Ahora, que la sociedad francesa está cuatridividida y a punto de elegir futuro, era casi “obligatorio” que tal ocurriese.
Y visto así, visto que todo era tan previsible, lo que uno piensa es si no ha llegado el momento de normalizar esa situación. Quizás sea el momento de pensar que a unas elecciones, en nuestro “mundo libre y seguro”, habría que añadirle ese condimento final. Antes de llegada la jornada electoral escucharemos a los candidatos, les veremos debatir en televisión, asistiremos a mítines multitudinarios o no, y lamentaremos y condenaremos el preceptivo atentado de quienes quieren hacernos cambiar usando la violencia y el terror. Pero si ese acto ya lo hemos agregado al proceso, si llegamos a dejar de considerarlo extraordinario, si tan solo nos queda llorar y enterrar a las víctimas y perseguir a los culpables sin que ello suponga modificar nuestro pensamiento y la consecuente decisión electoral habremos vencido a quienes intentaron que nuestras emociones se impusieran a nuestras razones.
Ayer, en un telediario, preguntaban a ciudadanos parisinos si el atentado les iba a hacer cambiar su voto. Creo que de cinco encuestados cuatro dijeron que no y uno dijo que sí. A éste último es al que habría que convencer para que no lo hiciese. El problema es que hay algunos políticos que, en su propio beneficio, aprovechan los atentados para lo contrario, para que los ciudadanos antepongan lo visceral a lo racional. Y así nos va.

Mucho más en…

En el Blog de Antonio Muñoz Molina: Facilidad en la profecía

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