La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

7 noviembre, 2017

El bronceado (1/2)

Filed under: Relatos — Nicolás Doncel Villegas @ 9:27

clip_image0011. Cuando el párroco, siempre vestido con sotana y sombrero de teja, volvió luciendo bronceado fue recibido por el cuchicheo de las beatas.

2. Tras pasar dos semanas separados su mujer volvió de la playa. El bronceado integral que ella lució en la ducha fue el inicio del fin.

3. Cuando la vio entrar, con su blanca palidez, por la puerta del hotel se arrepintió de las dos semanas que llevaba tomando el sol.

4. Consintió en casarse por la iglesia y que el hijo fuese bautizado pero no estaba dispuesto a consentir que al niño no le diese el sol.

5. Algunos de los colonizadores que fueron destinados a la cara oculta de la Luna protestaron ante el Comité de Alunizaje.

6. Notó en su rostro el desprecio cuando comparó su bronceado caribeño con esa piel tostada por el sol de la huerta murciana.

7. Para broncearse el ciclista lucía un mínimo bañador, unos antiguos manguitos de oficinista y unas modernas medias de futbolista.

8. La mayoría de las huéspedes del hotel preferían que fuese Giorgio, el masajista, quien les untase la crema hidratante corporal cada noche.

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6 noviembre, 2017

Música de órgano y coulant sevillanos

Filed under: En otro lugar — Nicolás Doncel Villegas @ 12:07

 

clip_image002Nos sorprendió la lluvia en la tarde del sábado bajando del Aljarafe hacia la ciudad. La mañana soleada no hacía prever el chubasco imprevisto y pasajero que dejó tras de sí un anochecer de nubes inconexas entre las que se dejaba ver una luna llena que iluminaba la ciudad. Ese chubasco fue el último coletazo del cambio meteorológico que anunciaba la llegada de un verdadero otoño.

El domingo el sol se muestra plácido, calienta la espalda del paseante y molesta cuando a él te enfrentas, si te paras a escuchar la música de películas que tocan cuatro jóvenes músicos con sus instrumentos de viento en la Plaza Nueva. La concurrencia, incluido el que escribe, deposita algunas monedas en el estuche abierto del trompetista mientras observa a un señor de cabellera rubia, totalmente vestido de blanco, que baila consigo mismo al son de los acordes musicales. La gente pasea tranquila entre el Ayuntamiento y la Catedral. Entramos a esta última por la Puerta del Bautismo, pues nunca está mal caminar por estos lugares que tanto arte acogen en sus naves, capillas y retablos. Como se está celebrando misa una parte del templo está acotada para los visitantes. Caminando por el trascoro suena solemne el órgano catedralicio mientras el paseante abandona en paz el sagrado recinto para rodearlo hasta llegar al Archivo General de Indias. Es el segundo intento de visita a este herreriano edificio pues ya hubo uno fallido en otra ocasión. Tras depositar llaves y móvil en la bandeja, el arco de seguridad vuelve a pitarme (entre ellos –los arcos de seguridad- y yo, hay algo personal); tras la revisión del guardia de seguridad, con ese elemento que parece una mini espada láser, accedemos a la planta superior por recomendación del mismo guardia que ha identificado la hebilla metálica de mi cinturón como culpable del pitido. Queda poco tiempo para el cierre así que habrá que dejar la planta inferior para otra visita. Subimos por la gran escalera a las galerías en las que hay una exposición de planos, mapas, maquetas , etc. del río Guadalquivir. Llama mi atención, entre las pinturas que adornan las paredes, una Inmaculada que aparece a ras de suelo. Me acerco y compruebo que el autor es Francisco Pacheco, maestro y suegro de Velázquez. Abandonamos la antigua Lonja de Mercaderes de Sevilla a la hora en la que el estómago demanda reparación.

Es hora de reponer la energía consumida en uno de los numerosos locales que avituallan a la tropa de turistas, visitantes y locales que paseamos por tan hermosos sitios. Así lo hacemos. Y para despedir la jornada turística cruzamos el Arco del Postigo hasta llegar al café Moderniste, local en el que esto escribe degusta un exquisito coulant de chocolate con helado. No hay mejor manera y placer gustativo para terminar la visita.

2 noviembre, 2017

Velázquez desaparecido – Laura Cumming

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 15:16

 

clip_image002Velázquez desaparecido es la historia de una obsesión, casi podríamos decir que es la historia de una doble obsesión. “He mirado el retrato hasta que mi vista ha quedado cegada. He pensado en él hasta que mi mente ha quedado confundida. He pasado mi vida intentado descubrir las pruebas de su originalidad hasta el punto de dejar de lado cualquier otra ocupación”. Esas palabras escritas por Snare son el origen de este libro.

A mediados del siglo XIX un librero inglés, John Snare, adquiere en una subasta el retrato ennegrecido del príncipe Carlos. Ahí comienza la historia de la primera obsesión: la del librero inglés que cree haber comprado un Velázquez y que condicionará toda su vida a ese empeño, que vivirá momentos de angustia y ruina económica a causa de un cuadro del que no se separará en toda su vida aunque ello le lleve a separarse de su familia y a tener que abandonar su país. La segunda obsesión, no tan drástica, tan sólo en el campo de la investigación, es la de la autora del libro siguiendo la huella del librero inglés y su pintura.

Esas dos historias caminan paralelas en Velázquez desaparecido convirtiendo esta obra en una ingeniosa historia detectivesca, al mismo tiempo que en una reconstrucción del mundo del arte en el siglo XIX y en el reconocimiento que la autora siente por la obra y la figura del pintor sevillano. Hay momentos que uno está leyendo un ensayo sobre la creación artística y otros en los que parece estar leyendo una novela de aventuras. Hay veces que uno conoce al Velázquez misterioso que camina por los pasillos del Alcázar madrileño del penúltimo Austria y otras veces en las que camina junto al pintor que ya ha alcanzado toda la gloria en la corte madrileña. Todo ello hace que la lectura de este libro sea muy recomendable.

31 octubre, 2017

¿El “tonto” de la pandilla?

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 11:02

 

clip_image002Cuando éramos pequeños formábamos pandillas que vivían aventuras callejeras, realizábamos correrías por las afueras del pueblo, compartíamos secretos de grupo cual si fuésemos una tribu cherokee… En esas pandillas siempre había un líder consolidado, admitido como tal por el resto del grupo; también había un lugarteniente, siempre dispuesto a ocupar el papel del líder, y el resto de componentes que mantenían entre sí relaciones de igual, aunque cada uno con su personal manera de ser. Entre esa tropa siempre estaba, digámoslo con claridad aunque hoy no sea políticamente correcto, el “tonto” de la pandilla. Era ése que sin tener ninguna discapacidad intelectual, cargaba con las tareas más ingratas del grupo; por ejemplo: colocar las piedras que marcaban las porterías cuando se jugaba al fútbol en una era o ir al kiosco a comprar los tebeos que se compraban en comunidad. Cuando en una de esas aventuras la pandilla tenía que “sacrificar” a uno de sus miembros siempre era él; cuando alguien de la pandilla no debía enterarse de algún secreto para que lo que iba a suceder sucediese, siempre era él quien no se enteraba…

He recordado todo esto cuando ayer por la mañana el ex Consejero del Territorio de la Generalitat publicó esto en Twitter: “En el despacho, ejerciendo las responsabilidades que nos han encomendado el pueblo de Cataluña“. Al principio pensé: he ahí un resistente contra el opresor Estado español (entiéndase la ironía). Fue el único miembro de la pandilla, perdón, del gobierno catalán cesado, que acudió a su despacho oficial e hizo ostentación de ello, agravando aún más su venidera situación judicial según opinan los expertos. Más tarde, cuando supe que el ex presidente Puigdemont y cinco consejeros habían viajado a Bruselas (cuando escribo esto desconozco con qué intenciones) pensé que el ex consejero Rull, más que el héroe resistente, era el “tonto” de la pandilla (obsérvense las comillas), aquél que nunca se enteraba de nada, el sacrificado, el que no era invitado a la fiesta secreta del grupo… O quizás me equivoque y sea el más “listo”, el que no se va y se postula así como el próximo líder de la pandilla: el candidato para las próximas elecciones “ilegítimas” a las que parece piensan presentarse estos creadores de realidades paralelas. Hemos visto tantas cosas extrañas estos días… Y las que nos quedan por ver (me temo).

29 octubre, 2017

¡Sacadme de aquí!

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 11:41

 

clip_image002– Maestro, cámbiame a fulanito por otro compañero de mesa,¡ qué estoy ya harto!

– ¿Harto de qué?

– Pues que no para de hablar de… (póngase aquí una serie de televisión, un equipo de fútbol, etc.) y ya estoy hasta el gorro de escucharlo. ¡Siempre con lo mismo!

Esa conversación, más o menos, la viví muchas veces cuando ejercía de maestro. Entre los mayores también sucede. Seguro que ustedes han sentido alguna vez ganas de decirle que cambie de tema al amigo que se empeña en hablar siempre de sus partidas de dominó, de sus visitas al médico para aliviar las dolencias (a veces imaginadas) que le aquejan, de lo visto, comido y bebido en sus viajes (con inclusión de vídeos y fotos)…

Son esas personas molestas por reiterativas, las que parecen vivir para un solo objetivo que se empeñan en compartir con el resto de la Humanidad. Esas personas monotemáticas viven a expensas de encontrar un auditorio, de enganchar a quien les escuche para sentirse realizados. Suelen ser gente habladora (en el sentido literal del término) pues tienen facilidad para la oratoria y son hábiles para llevar a su terreno cualquier conversación sobre otro asunto. De esa forma se hacen merecedores de dos expresiones que siendo niño escuchaba en las conversaciones de mis mayores: “pegar la hebra” y “no salir de un ladrillo”. Alguien que sabía pegar la hebra era alguien que tenía facilidad de palabra para entablar conversación con cualquiera. Una vez pegada la hebra esa persona llevaba la conversación a su asunto preferido, su monotema. Cuando esa charla se hacía tan pesada como insoportable a esa persona se le decía que no salía de un ladrillo, pues era incapaz de cambiar de asunto y hablar aunque fuese del tiempo.

He pensado en todo esto al leer la siguiente noticia: El compañero de celda de Jordi Sánchez pide el cambio porque es «insoportable».

Se ve que Jordi 1 es de los que saben pegar la hebra y no salir de un ladrillo. El pobre reo, me refiero a su compañero de celda, merece una reducción de condena por lo que ha tenido que soportar: “es «insoportable» porque está «todo el día dando la matraca con el tema del independentismo». Las autoridades penitenciarias deben cambiar rápidamente a ese hombre de celda antes de que sean acusadas por cualquier organización de derechos humanos de ejercer la tortura psicológica en las cárceles españolas.

27 octubre, 2017

Otro día (más) histórico

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 10:14

 

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La condición humana, ese factor tan imprevisible, tan lleno de idas y venidas, tan moldeable, parece que fue decisivo ayer en el vaivén de cambios que el hombre del Palau tuvo a lo largo de la mañana y parte de la tarde. Esa condición humana que recibe el vértigo de lo desconocido, que siente como sus poros dejan pasar las consignas (¡traidor!, ¡botifler!) de los que eran los “suyos”, convirtieron la jornada de ayer en otro día histórico, en otro más.

Qué hartazgo. Qué decepción ver a quienes fueron imagen de seriedad y buen hacer enfrascados en un circo político, siendo trapecistas que intentan hacer un triple mortal sin red cuando ni siquiera saben en qué pista actuar. Olviden aquello de “Spain is different”, ese eslogan casposo de aquellos años en los que nos sentíamos diferentes cuando solo éramos inferiores. Bienvenidos a “Catalonia is different”, a esa Cataluña que los independentistas (y sus colaboradores “en todo el Estado”, como dirían ellos) intentan construir y de la que han dado muestra estos últimos días.

No sé lo que harán hoy. Sé lo que han hecho ya: el daño social, económico, etc. que muchos catalanes no fanatizados están sufriendo por parte de quienes parecen cegados por la fe separatista es suficiente para que esos creyentes merezcan mi desprecio.

 

PS. Ya lo han hecho. Me ratifico en el sentimiento expresado con la última palabra del texto anterior.

25 octubre, 2017

Al otro lado de la luz

Filed under: En_sueños — Nicolás Doncel Villegas @ 10:16

 

clip_image002La hoja del almanaque colgado en el comedor me dice que es domingo. Pero no distingo el año, a pesar de que sus números son mucho más grandes que los del mes. Es la última hoja, muestra una estampa de la Adoración de los Pastores, de Rubens; lo he reconocido por la luminosidad que desprende el Niño sobre su lecho de paja. Esa luz cegadora me deslumbra. Cuando abro los ojos poco a poco, restregándomelos con el dorso de la mano, me percato que estoy en un local de luces tenues en las que suenan los acordes de una guitarra. Miro a mi alrededor y una espesa humareda se ha adueñado del local. Calculo que unas ochenta personas, casi todos jóvenes, casi todos varones, casi todos fumando, miran hacia el fondo. Allí, sobre un pequeño entarimado veo a otro joven que toca la guitarra. Un foco de luz tan blanca como la del cuadro de Rubens ilumina su figura delgada, barbilampiña, su melena rizada y negra. Canta una canción de mi juventud, Te recuerdo Amanda, de Víctor Jara. Me abro paso entre la gente allí congregada; cuando mi hombro o mi codo contacta con alguno de ellos veo rostros de antiguos compañeros de instituto, amigos de juventud. Hay quien me sonríe, como si reconociera mis facciones cuarenta o cincuenta años después; hay quien me mira con indiferencia o extrañeza, como preguntándose qué hace un tipo como yo en ese lugar. Ante esas mirada soy yo el que se pregunta por qué no me habrá reconocido si fuimos compañero de pupitre y salíamos juntos los domingos por la tarde en aquella pandilla que poco a poco se fe deshaciendo con los años. Casi he llegado por un lateral al minúsculo escenario. El cantante y los congregados a su alrededor me impiden ver a los que están al otro lado de la luz. Me ha parecido que en ese lateral hay alguien que conozco bien. Muevo la cabeza entre los huecos que dejan los otros, me muevo despacio lateralmente. Por fin tengo contacto visual con el chaval que quería ver: pantalones vaqueros, camisa a cuadros, pelo largo…Nuestras miradas se cruzan: soy yo con dieciocho años. El foco que iluminaba al cantante gira y me deslumbra.

21 octubre, 2017

La ménsula y el síndrome florentino

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 10:53

 

clip_image002Con esta algarabía de la cosa independentista casi se me pasa una noticia de ésas que siempre llaman mi atención: Muere un turista español en Florencia al caerle una piedra de la basílica de la Santa Croce. Noticia triste la de una persona que fallece en un accidente tan extraño, tan poco habitual, cuando hacía turismo cultural. Aficionado como soy a visitar templos, iglesias, basílicas o catedrales me apena aún más la muerte de esa persona. Esta casa virtual en la que escribo, La Girola, debe su nombre a esa afición.

Cuando leí la noticia pensé en todo ello. Recordé la visita que hice a esa basílica hace ya casi veinte años y pensé que quizás caminé bajo ese mismo lugar del que se desprendió la ménsula fatídica. Recuerdo ahora, cuando escribo esto, la belleza del gótico florentino y, sobre todo, la insistencia del guía que nos acompañaba en explicarnos que ese templo era el mausoleo en el que descansaban eternamente el mayor número de genios de todas las Artes y las Ciencias (así, con mayúscula) que en ningún otro lugar: Nicolás Maquiavelo, Miguel Ángel Buonarroti, Lorenzo Ghiberti, Galileo Galilei, Gioacchino Rossini, Guillermo Marconi, etc.
No es el turismo cultural una actividad de riesgo en sí mismo, a no ser que visites un monasterio copto en Egipto; o casos similares. Pero, ya sabemos que la desdicha espera a la vuelta de cada esquina o en cualquier nave basilical. También es verdad que ese tipo de turismo, y aquí viene otra de esas extrañas coincidencias que tienen algunas noticias, provoca emociones tan fuertes como las que sufrió el autor francés Stendhal y que dio lugar al famoso síndrome que lleva su nombre. Ese síndrome psicosomático provoca alteraciones (vértigo, taquicardia…) en personas que observan numerosas obras de arte y de gran belleza concentradas en un mismo lugar. ¿Y dónde sufrió Stendhal el síndrome que lleva su nombre? Pues sí, tras visitar la basílica de la Santa Cruz florentina: «Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de Santa Croce, me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme».

20 octubre, 2017

Sin noticias de Gurb – Eduardo Mendoza

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 12:01

 

clip_image002Recién terminado el desayuno me limpio los dedos aún aceitosos del último churro para releer éste que su autor califica como su libro más excéntrico. Y tengo que hacerlo así, tras haber desayunado churros, porque ese alimento tan de aquí es como la madalena proustiana que me retrotrae a aquella primera lectura de hace ya muchos años. Vuelvo a él por echar unas risas en estos tiempos turbulentos.

Leer Sin noticias de Gurb es darse un baño en aceite hirviendo sin quemarse, es embadurnarse en la harina justa para reír sin atragantarse, es sentirse enrollado en aquellas varillas de juncias en las que la churrera de mi pueblo ensartaba lo que entonces llamábamos jeringos. Lo siento, pero todo este rollo churrero me es imprescindible para comentar la vida y milagros de ese extraterrestre que se da una vuelta por la Barcelona preolímpica, vive decenas de peripecias singulares, sobrevive a experiencias inolvidables y nos marca el tiempo de la sonrisa y el esperpento en cada una de las jornadas que está entre nosotros. Quizás los años han desgastado algunos chispazos, quizás el paso del tiempo propicie que el lector nuevo se pierda en algunos de los elementos que Eduardo Mendoza utiliza para contarnos la obra y milagros de éste cuyo nombre desconocemos y que anda buscando a su compañero de viaje interplanetario. Ello es inevitable cuando se hace referencia a la actualidad, a aquella actualidad. Pero la esencia de la historia permanece, el estilo instantáneo, vivo y eficaz con el cual el autor escribe esta excentricidad sigue siendo idóneo para el entretenimiento propuesto, para la lectura fácil y el humor continuo que desprende un libro que nació sin serlo.

19 octubre, 2017

El resbalón (Otro cuento del independentismo)

Filed under: Relatos — Nicolás Doncel Villegas @ 10:36

 

clip_image002Desde la habitación de la clínica privada, con la pierna derecha escayolada y enganchada a un arnés, en esa postura tan cómica, y a la vez tan humillante que había visto en algunas películas de humor, Jordi Fabra y Palafrugell sigue maldiciendo el momento en el que tomó la decisión de ir en moto al Parlament atravesando la Diagonal. Había vuelto a coger la moto hace un mes tras haberla dejado varios años aparcada en el garaje. Los últimos tiempos habían traído aires de libertad, pensaba como si idease un anuncio de perfume para la agencia de publicidad que había creado antes de dedicarse a la política. Jordi Fabra y Palafrugell, hijo de una acomodada familia de la burguesía barcelonesa, catalanista desde siempre, era uno más de los adalides de la libertad que en los últimos copaban todas las noticias.

Ahora, tras la caída provocada por la cera que había quedado en la calzada la noche anterior se encontraba inutilizado para seguir defendiendo la independencia de su pueblo. Él mismo había estado allí, vela en mano, pidiendo la libertad de los encarcelados por el Estado opresor. Ahora, escayolado e inmóvil, maldecía a la vela, la cera, la moto y la Diagonal. En ésas estaba cuando recibió la visita de su amigo, y abogado, Carles Fornals. El rostro de Carles indicaba que no le traía buenas noticias. Y así era: el abogado le comunicó que su estancia en la clínica privada en la que había sido operado, y en la que seguía ingresado, debería pagarla de su bolsillo porque la compañía aseguradora que cubría a los diputados del Parlament había cancelado un día antes del accidente la póliza de seguros por la situación que se vivía en el país. Exasperado por la noticia Jordi pidió a su abogado que iniciase las gestiones para denunciar al ayuntamiento de Barcelona por la dejación de funciones al no haber limpiado la resbaladiza cera. Carles, abogado y amigo, le contestó que no lo veía posible porque el ayuntamiento había suspendido esos dos días, los días de los hechos (aclaró en plan profesional) su actividad institucional en solidaridad con los encarcelados por el Estado opresor y no parecía muy ético denunciar a quienes eran compañeros de viaje en “la lucha por la independencia de nuestro pueblo.” Jordi Fabra y Palafrugell maldijo el día en el que Carles le convenció para que dejara su agencia de publicidad y se apuntara al “nuevo” partido.

PS. Los personajes de este cuentecillo son totalmente imaginarios. Los hechos que viven esos personajes podrían haber sucedido.

Accidentes y colapso en la Diagonal

Adeslas deja sin seguro a los diputados del Parlamento catalán

El ayuntamiento de Barcelona suspende dos días su actividad institucional

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