La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

7 febrero, 2016

Venancio calienta el bocadillo

Filed under: Tizas de colores — Nicolás Doncel Villegas @ 10:25

 

clip_image002Llevaba ya unos días observando los movimientos extraños, sus miradas cómplices mezcladas con medias sonrisas… Con el mismo disimulo, con la misma taimada actitud, fui compaginando mi actividad con una atención más intensa a todo esa misteriosa bruma repleta de conspiraciones e ignotos encubrimientos.

[Inciso aclaratorio]

Bien. Leído el texto anterior, aislado de situaciones concretas, sin citar nombres de personas ni de lugares, cada lector puede interpretarlo a su manera, sentirse parte de él, creerse aludido como personaje de esa historia, pensar que podría ser el narrador o formar parte de quienes sonreían misteriosamente. Es lo maravilloso que tiene la lectura: desata la imaginación, crea complicidad entre lo escrito y lo que el lector interpreta. Ese círculo mágico lo crea la mejor literatura y la literatura barata de los horóscopos periodísticos. Incluso lo leído en cualquier blog.

[Fin del inciso aclaratorio]

Una vez centrada mi atención en la misteriosa situación veo con claridad lo que ocurre. Mando entonces parar la actividad y digo:

– Atended a lo que os voy a decir: Cualquiera materia nutricia, colocada en soporte exhalante de energía calórica, pasará a formar parte de la ingesta alimentaria de este orador.

Mientras observo como algunas manos se mueven, y un alumno se levanta de su sitio, pregunto en voz alta:

-¿Habéis entendido lo que quiero decir?

– Sí, maestro. Que como pongamos los bocadillos encima de los radiadores te los vas a comer todos.

Porque eso, y no otra situación que cualquier lector podría haberse imaginado, es lo que transciende del primer párrafo. Lo que realmente sucedía es que a algunos de mis alumnos les había dado por calentar los bocadillos en los radiadores de la calefacción y sus movimientos en comandita me tenían intrigado. Ni más, ni menos.

2. Hasta la… Otra dosis de realidad.

3. Última media hora lectiva y hay que resolver un problema de fracciones. Ante la inapetencia pedagógica que observo decido cambiar los nombres que aparecen en el problema: Álex, Elena y Miguel pasan a ser Venancio, Rigoberto y Pancracio. La antigua sonoridad de tales nombres propios reactiva las neuronas y atrae la atención. Son como una punzada que despierta el interés. Resolvemos el problema y hay quien comenta que no le importaría llamar así a alguno de sus hijos. Si tal hecho ocurriese, no me hago responsable.

4. “Y, volviendo al asunto de antes, nadie puede ser sabio sin haber leído por lo menos una hora al día, sin tener biblioteca por modesta que sea, sin maestros a los que respetar, sin ser lo bastante humilde para formular preguntas y atender con provecho las respuestas…”

Hombres buenos – Arturo Pérez-Reverte

31 enero, 2016

Imagina que la guerra no me sea indiferente

Filed under: Tizas de colores — Nicolás Doncel Villegas @ 9:01

 

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(Foto publicada en el facebook del Ayuntamiento de Villa del Río)

1. Uno de los textos que se leyeron en el acto que ayer comenté lo pudo haber leído uno de mis alumnos. Podría haber sido cualquiera de los escritos que aparecen en el blog de la clase. Se me propuso y pregunté si podría ser un texto que se saliese de lo tópico: tal país está en guerra desde no sé cuántos años, mueren tantos miles de personas, se enfrentan estos contra los otros, etc. Se me dijo que había que seguir un guión para que hubiese uniformidad en todos los discursos. Lo entiendo. Pero me aburre tanta uniformidad. Desisto entonces de tal tarea rutinaria. Mi idea era trabajar con mis alumnos ampliando las bases que sobre la paz, y estos actos, llevan viendo y oyendo desde hace nueve años. Y elaborar con ellos un texto que podría haber sido algo parecido al que sigue:

“Llevo nueve años en el colegio. Llevo nueve años conmemorando el Día de la Paz. Estoy triste. Estoy triste porque en estos nueve años todo lo que hemos hecho pareciese no haber servido para nada. Acaban unas guerras y comienzan otras. El mal parece no tener final. Ya sé que hay que seguir luchando por la Paz. Hoy lo volvemos a hacer aquí; y lo seguiremos haciendo el año que viene. Pero a mí me gustaría no estar aquí, me gustaría no estar resolviendo el problema de la guerra sino los problemas de matemáticas, no me gustaría estar leyendo este texto sino leyendo el último libro que saqué de la biblioteca del colegio.

Mañana, en todas las televisiones saldrán muchos actos como este, se recordará a Gandhi, se escuchará esa canción de Lennon que tanto le gusta a mi maestro, esa que dice “Imagina a toda el mundo, viviendo la vida en paz…”; aunque a mí me gusta también una que nos ha puesto estos días y que dice: “Sólo le pido a Dios / que la guerra no me sea indiferente / es un monstruo grande y pisa fuerte / toda la pobre inocencia de la gente…”.

Pero mañana, qué pena, seguirán muriendo niños por culpa de la violencia, seguirán huyendo con sus familias de la barbarie de la guerra. Recordadlo cuando este acto acabe, cuando los globos se hayan perdido en el cielo y las pancartas comiencen a deteriorarse, recordadlo cuando veáis las fotos y las imágenes de este acto y os busquéis entre todos los que aquí estamos. Recordad que esto no es una fiesta y desead, ojalá sea así, que el próximo curso no tengamos que estar aquí.”

30 enero, 2016

Se acabó enero entre aleteos de paz

Filed under: Tizas de colores — Nicolás Doncel Villegas @ 10:37

 

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1. Se acabó enero. Transcurre la semana entre esguinces y torceduras, tareas y fracciones, charlas en el recreo, recreos con castigados, sectores económicos y verbos irregulares, tutorías y notas de exámenes…

El jueves a las diez y media trabajamos en la asignatura de C. y P. Digital el asunto sobre el que gira la semana: el Día de la Paz, que conmemoramos el viernes. Nos han asignado que investiguemos sobre la guerra de Siria y a ello nos ponemos. Cuelgan sus trabajos en el blog de la clase.

El viernes nos sumamos al acto que se celebra en la Plaza del Ayuntamiento con todos los centros escolares de la localidad. Todo muy efectista: masas de niños y adolescentes congregados, pancartas coloristas que pregonan buenos deseos, guantes blancos para acompañar la canción de Juanes “Paz, Paz, Paz”, discurso y discursitos oficiales sobre los países en guerra, suelta de globos y palomas (blancos y blancas), alcalde y muchas cámaras que darán transcendencia publicitaria al acto celebrado.

Cuando todo concluye regresamos al colegio. Como hay ambiente de movida festivalera, ese ambiente de relajo que dejan este tipo de conmemoraciones (sea la concienciación contra la guerra o el Día de Andalucía), y como el fin de semana hay también candelarias, les dejo que hagan la tarea en clase. Una de las palomas soltadas en la Plaza del Ayuntamiento, que entonces se negó a volar, escapa de la caja en la que la lleva el alumno encargado de tal efecto simbólico y sobrevuela por el aula con el consiguiente alboroto. Pongo paz y nos vamos a casa.

PS. Mañana algo más sobre el Día de la Paz.

24 enero, 2016

Cuando todo hace plof

Filed under: Tizas de colores — Nicolás Doncel Villegas @ 10:25

1. El lunes pasado fue, dicen, el día más triste del año. El blue monday fue triste y largo. Concluyó a las ocho de la noche tras las preceptivas horas lectivas y cuatro reuniones de diferentes tipologías a las que dediqué algo más de tiempo que el dedicado a las preceptivas horas lectivas. Explicada la largueza volvamos a la tristesse (cuota de mi paupérrimo y nostálgico bilingüismo galo).

Tras el desahogo sobre el asunto diversidad que ayer comenté (uno no puede guardar silencio cuando se siente disminuido sin motivo), el lundi tristesse se revistió de informes, datos, elogios colectivos, festejos y autoelogios … Todo ese universo paralelo que rodea a la enseñanza, pero que por momentos traspasa las fronteras de la física cuántica, y se instala ante uno como si fuese el escenario de una realidad ficticia (perdonen por el oxímoron, pero aún no he perdido la cabeza).Ve uno desfilar los datos académicos, las comparativas, las incidencias de la fría estadística que puede repercutir en la aritmética económica. Ve uno sobrevolar las nubes de la vanidad y las adulaciones, no sin asombro. Piensa uno que quizás sí esté perdiendo el equilibrio para enjuiciar las cualidades humanas. Mira uno a su alrededor y encuentra miradas que parecen estar viendo lo mismo. Es gratificante sentir que hay quien entiende la diversidad tal como uno la entiende; que hay también quien diferencia los universos paralelos; que otros reconocen, como tú, los egos desatados. Al menos uno no se siente solo en sus desvaríos, que tampoco eso preocupa ni se le teme ya, pues tales locuras, como se dice en el Quijote cuando al Caballero de la Triste Figurase se le compara con Amadís, no son “de daño, sino de lloros y sentimientos”.

clip_image0022. Para contrarrestar el blue monday o lundi tristesse… frases de la semana:

a) – Maestro, me encanta el libro que saqué de la biblioteca. Estoy disfrutando leyéndolo.

b) – ¿Os habéis enterado de la última explicación?

Vaya pregunta, maestro. ¡Qué poco confías en nosotros!

c) – Maestro, me duele la barriga. Ya sabes el porqué.

Llama a casa si quieres y que te recojan.

No. Me espero, que ya no queda tanto para salir.

d) – Maestro, el vidrio prefiero reciclarlo en vez de reutilizarlo.

– Y eso, ¿por qué?

– Porque me encanta cuando las botellas caen al contenedor y hacen ¡plofff!

3. Lo veo llegar a la fila mañanera leyendo al mismo tiempo que camina. En el recreo va con el libro en la mano y le pido que me lo enseñé. En clase, poco antes de salir, cuando estamos comenzando a recoger, les recuerdo que para el Día de la Paz tienen que traer unos guantes blancos y… Entonces me percato que no me está escuchando porque sigue enfrascado en la misma lectura. Pienso en llamarle la atención pero no lo hago. Ya se enterará del asunto de los guantes y demás parafernalia del citado Día. Prefiero que siga disfrutando de la lectura durante unos minutos más. Pocos placeres como la lectura hay en esta vida capaces de aislarte del mundanal ruido.

23 enero, 2016

Kilo y medio de paciencia

Filed under: Tizas de colores — Nicolás Doncel Villegas @ 10:32

clip_image0021. El lunes pasado fue, dicen, el día más triste del año. El blue monday fue triste y largo. Un long monday, un sad monday (peaje de bilingüismo) que empezó teniendo que escuchar una serie de tópicos tan manidos como erróneos. Que después de treinta y seis años, cuatro meses, diecisiete días, tres horas y diez minutos de ejercer esta profesión venga alguien, con su correspondiente titulación, a decirte (decirnos) que por normativa legal los maestros estamos obligados a atender a la diversidad (entendiendo por diversidad los alumnos con dificultades de aprendizaje), que en nuestra paga entra esa atención, que no podemos aspirar a tener una clase de veinticinco superdotados… resulta de una simpleza atorrante.

Nadie tiene que explicarme mis obligaciones profesionales. Sé que en mi paga (y en mi conciencia profesional) va el atender a la diversidad de alumnos. Lo tengo tan nítido como el que esa diversidad es consecuencia del conjunto de los alumnos de mi clase. Y en ese conjunto entran los alumnos que presentan dificultades de aprendizaje diagnosticadas, los que presentan dificultades de aprendizaje no diagnosticadas, los que no presentan dificultades de aprendizaje y los que presentan características de altas capacidades (superdotados). Eso es la diversidad: cualidad de diverso o variado. Y en ese conjunto no puede haber menoscabo para ninguno, repito, ninguno, de los elementos que forman ese conjunto. Es decir, tengo que repartir mi tiempo, consumir mis energías profesionales, en la enseñanza y educación de esa diversidad de alumnos. No es más profesional, ni éticamente más digno, poner más interés en la enseñanza de alumnos que presentan dificultades de aprendizaje por desgana o desinterés (causadas por circunstancias muy diversas) que en los alumnos que presentan dificultades de aprendizaje por tener una capacidad intelectual más baja pero que sí ponen todo su interés en el trabajo escolar; cuanto más cuando a unos y a otros se les provee de recursos extras para mejorar en su aprendizaje. Ítem más, tampoco es más profesional, ni éticamente más digno, dedicar más tiempo a los alumnos con dificultad en el aprendizaje, a los que ya se les dota de recursos extras (horario, maestros de refuerzo y compensatoria, etc.), que a los que no presentan tales dificultades, o a los quepresentan características de altas capacidades, puestos que estos dos último grupos también merecen dedicación singularizada en determinados momentos del horario lectivo. Y el tiempo es finito; y el maestro no tiene el don de la ubicuidad. La discriminación positiva de un grupo de alumnos no debe suponer la discriminación (sin adjetivos) de otros grupos de alumnos.

Como decía Celaya, para educar hay que tener mucha paciencia.

(Y el lunes no acabó ahí. Mañana más.)

2. Educar es lo mismo

que poner motor a una barca…

hay que medir, pesar, equilibrar…

… y poner todo en marcha.

Para eso,

uno tiene que llevar en el alma

un poco de marino…

un poco de pirata…

un poco de poeta…

y un kilo y medio de paciencia

concentrada.

Gabriel Celaya

10 enero, 2016

Los últimos reyes en el colegio

Filed under: Tizas de colores — Nicolás Doncel Villegas @ 9:24

image1. Volvemos el jueves después de las vacaciones navideñas. Para mí será la última de este tipo. Camino bajo un cielo grisáceo y sobre un adoquinado en el que aún quedan los restos de la cabalgata mágica: papelillos de colores y caramelos espachurrados. Me acerco al colegio y me topo con un pequeño embotellamiento producido por la salida de los coches y un tractor de los aceituneros, y la llegada de otros coches que traen a futuros aceituneros, abogados o poetas a la guardería. Más allá de ese batiburrillo de gentes y vehículos aparece el diáfano y solitario espacio del colegio. La calle vacía es el reflejo más evidente de que los cuerpos de los colegiales se han adaptado al ritmo vacacional y que a la mayoría de ellos la levantada les ha supuesto una auténtica tortura.

Subo las escaleras hacia mi aula. Numerosas pisadas blancas delatan que durante las vacaciones ha habido trajín de albañilería. Dos vallas siguen cortando el acceso a los aseos y a la última clase de la galería. Ésta sigue guardando entre sus paredes el silencio vacacional de los últimos reyes que tanto ellos como yo pasaremos en el colegio.

2. Siguen empeñados en contar lo que les han traído los reyes. Sobre todo por retrasar el momento de volver al trabajo lectivo. Algunas alumnas prefieren no comentar en voz alta sus reyes. En el recreo, en esos momentos de confidencias, algunas me explican el motivo de ese silencio: a ellas los reyes les siguen trayendo algunas muñecas y sus compañeros se ríen “porque nos consideran niñas chicas”. Ya tengo tema para Acción Tutorial. Los reyes han traído pocos libros y mucha tecnología, algo que se repite en los últimos años.

3. Esta afición por la lectura le obligaba a hacer novillos durante semanas, de modo que siempre acababan expulsándole del colegio por unos días, lo que, por cierto, no constituía un gran problema para él, habida cuenta de que en la escuela no hacía más que perder el tiempo.

Sigfrido – Harry Mulisch

20 diciembre, 2015

De la evaluación acuática a la cabina electoral

Filed under: Tizas de colores — Nicolás Doncel Villegas @ 9:43

 

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1. Me tocó evaluar el martes por la tarde. Alivia cuando al proyectar los resultados en la pantalla digital la inmensa mayoría de los resultados son positivos. Relaja el escuchar que algunas de los problemas se han resuelto y que el equipo de evaluación no necesita una eternidad para dictar sentencia mayoritariamente favorable.

2. Hablamos de las profesiones relacionadas con un hotel: ascensorista, recepcionista, botones…

– Maestro, la primera vez que fui a un hotel, en Torremolinos, llevaba una mochila con mi play y mis cosas. El botones se acercó por detrás e intento cogerme la mochila. Yo le di un empujón y un grito.

– ¿Y por qué hiciste eso?

– Porque no sabía lo que era un botones y creí que me quería quitar la mochila. Luego le pedí perdón.

3. El miércoles por la mañana llego temprano y mientras subo las escaleras oigo hablar en la galería. Hay visita de técnicos que inspeccionan la techumbre, que se ha desprendido en parte, del aseo. La clase contigua va a ser evacuada para hacer prospecciones . Uno de los técnicos entra en mi aula y fotografía una estrecha grieta de la esquina trasera a mi mesa. Escucho palabras de tranquilidad. No hay peligro. Bien. Espero que así sea y que no tengamos que usar cascos de albañilería mientras estamos en clase cuando volvamos de vacaciones.

4. El jueves vamos a la piscina cubierta en unas jornadas de puertas abiertas por la reapertura de la citada instalación. Antes de la visita hay que recoger autorizaciones, informar del material piscinero obligatorio y advertir que quien no tenga un correcto comportamiento corre el peligro de quedarse en el colegio. Una alumna, mientras salimos el miércoles, me comenta:

– Maestro, ¿a mí no me dejarás aquí?

– Pues estoy pensando que sí porque con lo que hablas últimamente eres capaz de creer que estás en clase y acabar ahogada en la piscina mientras hablas y tragas agua.

– Noooo, maestro. Qué cosas se te ocurren.

5. La visita a la piscina cubierta se les hizo corta. Disfrutaron incansablemente (y eso que hicieron varios largos de piscina) en la hora que duro la actividad. Mientras tanto el maestro soportaba con gallardía el agobio de la calor y humedad tropical que supone estar en el recinto acuático vestido de calle. En el blog de la clase se puede ver a los nadadores y a las ondinas preparados para el chapuzón.

6. El viernes las madres nos invitan a churros antes del recreo. Los alumnos organizan su primera “fiesta”, sin necesidad de las madres, a base de refrescos y chucherías. Se nota ya los que van alcanzado esa madurez preadolescente (oxímoron necesario) que les hace agruparse y tontear con los refrescos mientras la mayoría aún permanecen en ese estado de ingenuidad infantil (pleonasmo casi necesario) distraídos con sus juegos y observando de reojo el grupo de compañeros y compañeras que intentan ser mayores de lo que realmente son.

Se acercan las dos de la tarde y mando recoger el estropicio de patatas, ganchitos y algún vaso de refresco derramado en el grupo de los avanzados. Tras la acción de la escoba y la fregona todo queda dispuesto para la entrega de notas. Alegría en la mayoría, algún disgusto con lágrimas incluidas y una última acción tutorial antes de irnos de vacaciones sobre la relación del tiempo que aún nos queda de curso y el resultado de la primera evaluación.

7. Como es habitual las familias de mis alumnos me endulzan el final del trimestre con un par de regalos que nunca vienen mal en estos tiempos de crisis y amargura para muchos. Agradecido les quedo a estas familias con las que llevo ya más de tres años de relación que va más allá de lo estrictamente profesional. En ese estado de ánimo reconfortado bajo las escaleras con la fila de mis alumnos. Antes de salir observo en la galería de abajo una curiosa mezcla de lo que podríamos llamar la efímera decoración de estas entrañables fiestas con la infraestructura de la fiesta de la democracia. Es decir, los adornos navideños mezclados con las cabinas electorales que en este momento estarán ejerciendo su función en las aulas vacías desde el pasado viernes.

¡Feliz Navidad, felices vacaciones!

13 diciembre, 2015

Soy un profesional de la… voz

Filed under: Tizas de colores — Nicolás Doncel Villegas @ 10:02

1. Semana corta post puente. Volvemos el miércoles y me llega por email otra novedad: Manual informativo sobre riesgos laborales y medidas preventivas personal docente. Llevo seis sexenios, seis (dicen los carteles taurinos), como docente. Son treinta y seis años cumplidos a pie de pizarra y es la primera vez que se me informa sobre tal asunto. Y además con la obligación de firmar un recibí. No está mal que la Administración se preocupe de mi salud pero bien podía haberlo hecho hace unos trienios. Dicho lo cual también es verdad que el Manual ya ha tenido un efecto positivo en mi organismo: su lectura me ha hecho reír. Ya sé que con los riesgos laborales no se debe jugar, que es asunto bien serio, pero es que hay algunos (bastantes) consejos o prevenciones que, de tan elementales o curiosos, provocan como poco la sonrisa. Ejemplos:

– Sobre los riesgos de caídas al mismo o distinto nivel se nos recomiendan medidas preventivas como:

Prestar atención mientras se baja las escaleras, evitando leer documentos, perder la visión de los escalones si se baja conversando con alguien…

No circular por las escaleras con cajas u objetos que impidan la visibilidad, apresuradamente o con calzado de suela resbaladiza o inestable (tacón).

Bien, les ha faltado decir que no debemos corregir los exámenes bajando las escaleras. O al menos que lo hagamos sin tacón.

El mismo peligro pero con escaleras móviles:

Está prohibido el uso al mismo tiempo de una escalera de mano por dos o más personas.

El transporte de la escalera siempre se hará de forma que no obstaculice la visión.

O sea: maestros, no se amontonen encima de una escalera móvil y una vez terminada la faena llamen al conserje para que la retire porque ustedes son capaces de ponerse la escalera móvil delante de los ojos y bajar las escaleras fijas con ella y con tacón.

– Sobre los riesgos del aparato fonador me entero que soy un “profesional de la voz”. Vean: “Se entiende por “profesional de la voz”, cualquier persona que utilice la voz como herramienta y medio principal de su desempeño laboral, como es el caso del personal docente.”. Quedo enterado pues que profesionalmente puedo equipararme a un cantante, a un político parlanchín o a un vendedor de mercadillo (qué bien vocean estos su mercancía). Y sobre tales riesgos se nos aconseja: Mantener la cabeza y los pies secos para evitar los enfriamientos (sic), evitar los caramelos de menta… ¡Los caramelos de menta! Toda una multitud de maestros creyendo en la bondad de los pistolines y ahora resulta que son un acérrimo enemigo del aparato fonador del docente. Menos mal que uno es más de Juanola.

clip_image002– Sobre los riesgos psicosociales (estrés, síndrome del quemado, carga mental). Sí, existe un síndrome del quemado sin necesidad de que haya un incendio. Nunca pensé que aquel antiguo dicho “estar más quemado que la moto de un hippie”, acabaría relacionado con un Manual de Riesgos Laborales del Docente. Entre las medidas preventivas para evitar que uno acabe quemado se recomienda: “Asegurarse que el volumen de trabajo coordine con las habilidades y los recursos de los trabajadores/as.” O sea, que no me manden tanta tarea, que uno tiene ya las capacidades sobrepasadas. Si eso sucediese (que sucede) recomiendan la realización de ejercicios de relajación mental (obsérvese la fotografía adjunta, sacada del Manual). Así que si ven algún maestro practicando yoga subido en un archivador o en una mesa… Ya saben, el volumen de trabajo es el culpable.

Y así un largo etcétera de consejos y prevenciones. Muchos de ellos totalmente necesarios, como los dedicados a las profesoras embarazadas o a los profesores de taller y laboratorio. También los dirigidos a los maestros de educación física. Aunque a estos últimos, cuando se cita de que existirá riesgo de golpes y choques contra objetos y alumnos, se les advierte que ello les puede suceder en las “Proyecciones por explosión de balones al inflarlos con equipos improvisados, por ejemplo con motores de frigoríficos.”. Lo siento, he visto maestros de educación física limpiando la pista deportiva de charcos o hielo (eso sí que tiene riesgo, y no aparece en el Manual) pero nunca vi a ninguno de ellos inflando los balones con un motor de frigorífico (y el Manual no adjunta foto de tan peligrosa actividad). Aunque si se les advierte de ello es porque debe haber habido algún temerario que lo haya hecho y le haya explosionado el balón en todos las faces (o morros). Preguntaré a ver si es práctica habitual, o casual, entre los maestros de educación física.

7 diciembre, 2015

Crustáceo constitucional

Filed under: Tizas de colores — Nicolás Doncel Villegas @ 11:47

1. Nada más leer la actividad hay quien ya está levantando la mano para contestar.

– ¿Has respondido por escrito? –pregunto.

– Maestro, cómo me conoces. Me pongo a ello.

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2. Desde muy pequeños, cuando se estudian los animales, les gusta contar alguna anécdota personal relacionada con el perro, el gato o el caballo. Conforme los cursos avanzan y aparecen nuevas especies a estudiar hay quien sigue contando su personal anécdota con el camaleón o el avestruz. Es un proceso que parece no acabar nunca pues ese alguien siempre te contará un sucedido que le ocurrió con una anémona o una salamandra. Si esta semana me cuenta: “maestro, pues yo una vez tuve (vi, me encontré, etc.) con un equidna que…”. Entonces hubiese pensando que las anécdotas zoológicas son consecuencia más de la imaginación que de la realidad.

Quien sí es auténtico es el animal, invertebrado, artrópodo y crustáceo (perdón por la precisión pero es cosa de la docencia) que aparece en la foto. Alguno lo bautizó como Rodolfo, otro como Macareno. En la foto no se aprecia el alimento (está detrás del ser vivo) que le acompañaba en el bote: un trozo de salchicha.

3. El jueves tenía previsto trabajar en la sesión de Cultura y Práctica Digital actividades relacionadas con el Día de la Discapacidad y de la Constitución, matando así de un tiro dos de esos “Días de” que tan entretenidos nos tienen a todos los miembros de la comunidad educativa. Mi gozo en un pozo, pues un problema con Internet nos deja sin prácticas informáticas relacionadas con Días tan señalados. El maestro propone y la Red dispone.

clip_image0044. El viernes, por horario, entro en mi clase después del recreo. Ya hemos escuchado en el patio la enésima historia contada a los niños sobre la Constitución, esa magna ley tan denostada en los últimos tiempos, esa ley fundamental que unos quieren modificar, otros dicen que esta caduca y que ya ha cumplido su función y algunos la ignoran en sus anhelos nacionalistas. Ya hemos escuchado ese himno, que es Marcha Real, tan aletrado, que pareciese mutilado en su misión pues todo himno incita al canto colectivo. Ya hemos observado la rojigualda luciendo en la fachada de uno de los edificios del patio de recreo. Ya hemos cumplido con el primer arco de este puente. El otro, el arco inmaculado, ya se sabe… es cuestión de fe. Así que nos recogemos en clase con el tiempo justo de corregir tarea, leer un capítulo más de los detectives Lupas y Nanai y marcharnos de puente. Cuando volvamos el primer trimestre estará casi acabado.

6 diciembre, 2015

Observar y escribir

Filed under: Tizas de colores — Nicolás Doncel Villegas @ 10:53

1. El lunes antes de comenzar la actividad lectiva, casi al alba (como diría aquel ministro del Perejil), la autoridad competente tiene a bien renovar los equipos informáticos de sobremesa en las aulas TIC. Bienvenidos sean. ¿Por qué ese cambio? Lo desconozco: los designios de la Administración son inescrutables y la sabiduría del maestro limitada para comprenderlos. Lo que sí sé es que es una actuación autonómica porque en un colegio de Torrox también los han renovado. Y del Valle del Guadalquivir a la costa malagueña hay toda una Autonomía por medio.

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Intrigado por el coste que debe suponer tal renovación navego por la Red y me encuentro con esta información: El Consejo de Gobierno ha autorizado al Ente Público Andaluz de Infraestructuras y Servicios Educativos una inversión de 12,84 millones de euros para la adquisición y entrega de 30.974 ordenadores fijos de sobremesa destinados a centros educativos públicos.

Ahora queda por ver qué será de la basura informática.

2. El martes fue 1 de diciembre. Si todo se desarrolla conforme a lo previsto ese fue el último 1 de diciembre que pasaré en la escuela. Y el 2, y el 3… A partir de ese día todos serán los últimos. No habrá más Días lectivos de la Discapacidad, de la Constitución… Los últimos también han sido los de esta semana. Closing doors.

clip_image006clip_image0083. Trabajamos descripciones de cuadros pictóricos. Lo que ven y lo que sienten al observarlos. Escriben en común sobre la imagen que aparece en el libro de texto: La playa de Sainte Adresse (Monet). Para el control de evaluación les pongo en la pantalla digital Vista de Delft (Vermeer), una pintura que ya ha aparecido en este blog anteriormente: Proust y Savater mirando Vista de Delft. Ahora ese cuadro también ha sido observado por mis alumnos. Ojalá algún día alguno de ellos recuerde esa experiencia, el momento de observar y escribir sobre aquello que se ve y se siente.

(Continuará mañana)

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