La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

5 marzo, 2017

Cuando el yogur está a punto de caducar

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 11:05

 

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¿Qué hace usted si al ir a tomar el postre se percata de que un yogur ha quedado arrinconado en la nevera y va a caducar al día siguiente? Esa noche usted tenía previsto comerse esas natillas que tanto le gustan y a las que les queda aún una semana de vida. Pero al darse cuenta de que el solitario yogur está destinado a ser deglutido esa noche, o ser arrojado a la basura porque ha cumplido su ciclo, cambia de opinión y deja las natillas para mejor ocasión. No está la vida para ir malgastando lo que tanto cuesta comprar aunque sea marca blanca.

En Estados Unidos la inyección letal que acaba con la vida de los condenados a muerte está compuesta de tres elementos: el midazolan (duerme), el bromuro de pancuronio (paraliza) y el cloruro de potasio (infarta). Si falla el primero de ellos el reo permanece consciente sufriendo un dolor inmenso y el proceso se convierte en una ejecución con tortura previa.

¿Qué relación guarda la inyección letal con un yogur? Que los dos están fabricados con productos que tienen fecha de caducidad. Por ello deben ser usados en un tiempo determinado, no duran eternamente. En el estado de Arkansas se han percatado de que uno de los tres componentes de la mortífera inyección les caduca el próximo mes de mayo y para evitar que se les eche a perder el producto han decidido ejecutar a ocho presos en diez días. Es como si usted en lugar de percatarse de que le queda un yogur a punto de caducar se da cuenta de que le queda un pack de ocho; decide entonces suprimir no solo las natillas que iba a tomar de postre sino también la tortilla que iba a cenar y acaba dándose un atracón de yogures, corriendo el riesgo de tener que levantarse en plena madrugada para acudir al inodoro. Eso es lo que ha hecho el gobernador de Arkansas, Asa Hutchinson: firmar del tirón ocho penas de muerte sin que sepamos que ello le haya ocasionado ninguna diarrea mental.

28 febrero, 2017

De la Guarde al Congre

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 11:15

 

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Si hay un mundo, un espacio, un escenario (que se diría ahora), en el que el lenguaje ha evolucionado en los últimos tiempos con la llegada de una terminología con intención redentora, ese es el mundo de la enseñanza. Y lo hace constantemente (al menos hasta que hace unos meses dejé tal “escenario”). Nuevas palabras sustituían a las que había llegado hacía muy poco para acabar diciendo lo mismo que se decía desde hace muchos años. Lo importante no era lo que se decía sino cómo se decía. Si uno utilizaba la terminología novedosa parecía un maestro más moderno, más preparado, más inteligente. El profesor Moreno Castillo, que ha tratado estos asuntos, acusaba de ello a lo que él llama Secta Pedagógica, la cual utiliza un “lenguaje vació”, una “jerga pseudocientífica”, hasta tal punto que: “El peligro de un lenguaje tan bien engrasado es que nos puede hacer creer que estamos hablando de algo cuando no estamos hablando de nada.”

He recordado todo esto cuando hace unos días vi a la diputada Montero corregir al diputado Cantó de la siguiente manera: “No se dice guardería, porque en esos espacios no se guardan a los niños y a las niñas, sino que con mucho trabajo se educa y coeduca”.

Desaparecida la lección ahora le toca el turno a la guardería. Habría que decirle a la diputada Montero que el DRAE, en su tercera acepción, dice:

– Guardería infantil: Lugar donde se cuida y atiende a los niños de corta edad.

Nada de guardar: cuidar y atender, dos verbos, cuando hablamos de niños (y niñas, bien sûr) menores de tres años, tan necesarios, o más, como el educar. Además, que la lengua es algo tan vivo, algo tan de la calle y la gente que, Real Academia aparte, hay que respetar ese lenguaje coloquial de los miles y miles de progenitores que cada mañana llevan a su criaturas a la “guardería”; incluso a los que dicen llevarlos a la “guarde”, recorte de letras que el pueblo llano y sabio puede permitirse sin que nadie venga a reñirle cual si fuese la señorita Rottenmeier. Habría que decirle, además, que cuando se educa va implícita la coeducación, no es necesario ese pleonasmo. Y habría que decirle, por último, que su propia formación política lleva en su programa la palabra guardería.

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26 febrero, 2017

Vamos a imaginar disfraces

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 10:44

 

clip_image002No son nuestros políticos gentes de disfraz carnavalesco. Me refiero a los primeros espadas, a los líderes indiscutibles. Siempre habrá alguno al que, habiendo sido chirigotero antes que alcalde, no le suponga esfuerzo sino placer echar mano del disfraz. Hay quienes también se ponen túnica y capirote nazareno para Semana Santa, o quienes se embetunan rostro y manos para hacer de rey negro (con perdón) en la Cabalgata; pero tales componendas no las considero equiparables a un verdadero disfraz carnavalesco cuando, además, son hechos religiosos y, por lo tanto, rivales de don Carnal.

Es por ello que viendo estos días tanta careta, máscara y antifaz, tanto vestuario encubridor de la verdadera personalidad, me he imaginado de qué podrían disfrazarse nuestros políticos. Veo a Mariano disfrazado como un niño de los años sesenta, sentado en la escuela en su pupitre de madera, distraído viendo volar las moscas a su alrededor. Veo a Pablo con vestuario árabe de cuento de las mil y una noches, con la coleta saliendo bajo el turbante, acompañado de su corte, con el paje Iñigo, y de su harén en el que destaca la favorita Irene. Veo a Pedro vestido con un traje de piloto de Fórmula I conduciendo su utilitario por una carretera comarcal y siendo detenido por una pareja de la Guardia Civil (Javier y Susana). Veo a Albert disfrazado con un mono naranja de repartidor llegando a Moncloa y descargando bombonas de oxígeno en lugar de butano. También veo a Carmena, disfrazada de abuelita de cuento, Rita de Caperucita y Esperanza de Lobo Feroz. Veo a alguien, que no identifico, vestido como Alí Babá al que persiguen otros con indumentaria persa entre los que sí identifico a Iñaki, Rodrigo… y así hasta cuarenta. Veo a algunos más pero la lista sería larga. Y ustedes, ¿a quiénes ven?

24 febrero, 2017

Llueve barro en los juzgados

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 9:42

 

clip_image002Cosas que pasaron ayer.

No sé si habrá vida en los nuevos planetas que dicen han descubierto en el quinto pino universal.

Lo que sí sé es que AMM (Alfarero Mayor de Marte) debe haberse pasado en las revoluciones del torno o en la cantidad de agua mezclada con la arcilla alfarera y ha salpicado de un barro rojo apocalíptico estas tierras del Sur. Entre la calima gris invernal y esa especie de lluvia goterona de color rojizo el día ha sido extraño.

Estas cosas anómalas (hasta cierto punto) en la meteorología siempre me provocan una desazón espiritual. Ni las extrañas decisiones judiciales son ya capaces de llamar mi atención por encima de lo que nos viene del cielo.

Debe ser la edad.

Mientras el polvo sahariano envolvía mi particular atmósfera me enteraba que el cuñado del rey no pisará suelo carcelario (por ahora; quizás nunca) mientras que los mal usuarios del plástico oscuro eran condenados a varios años de cárcel (que tampoco sabemos si hollarán con sus zapatos de piel endurecida). Iba la mañana de juzgado en juzgado hasta que el polvo se hizo barro depositado en calzadas y vehículos. Parecía que cayesen del cielo lágrimas del polvo producido por la escombrera de aquella burbuja que explotó, polvareda que el albañil con manguera de goma no fue capaz de apaciguar y lo atrapó hasta convertirlo en un parado más con derecho a pataleo judicial (y poco más) mientras hay quien volaba a Suiza. C’est la vie.

23 febrero, 2017

Del amor al escaño

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 11:03

 

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Ya lo dijo el ideólogo Monedero. Lo dijo en un mitin tras citar unos versos de don Antonio Machado escritos cuando los también poetas León Felipe y Rafael Alberti intentaban convencerlo para que abandonase la capital de España por el peligro que corría ante el avance de las tropas franquistas durante la Guerra Civil:

“”Madrid, Madrid, ¡qué bien tu nombre suena / rompeolas de todas las Españas! / La tierra se desgarra, el cielo truena, / tú sonríes con plomo en las entrañas”.

Monedero cambió el “plomo en las entrañas” machadiano por las “entrañas llenas de mariposas” podemita, en un arrebato lírico político que se puede ver en este vídeo; y remató con esa declaración tan de lírica industrial: “Somos una fábrica de amor”.

Es delicado y difícil separar vida pública y vida privada, es complicado romper el tabú que manda guardar silencio cuando se salta de la cama al escaño y puedes acabar convirtiéndote en un objetivo de lo políticamente correcto si transformas la fábrica de amor en una designación de cargos y distribución del personal en la gradería escañil del Congreso de los Diputados. Cualquier pensamiento, cualquier reflexión que se haga sobre lo evidente, sobre lo que se ve en la foto, sobre los amores pasados y presentes, cualquier consecuencia que se deduzca si mezclas eros y poder puede llevarte a ser considerado un trasnochado machista y rancio conservador. Pero, es todo tan evidente que hasta el pueblo llano, ése que también necesita algo de amor además de un trabajo y unos buenos servicios sociales, ya comenta por bares y mentideros las andanzas sentimentales de quien no quiere ser macho alfa pero encumbra a su novia (con perdón de tan atávica expresión) hasta el nivel de lideresa morada. Alguien dijo que la política crea extraños compañeros de cama y el genial Groucho Marx lo corrigió diciendo que “No es la política la que crea extraños compañeros de cama, sino el matrimonio.” Si consideramos matrimonio cualquier tipo de relación de pareja, independientemente de la existencia o no de certificación legal, sexo o cargo político, nada de lo que vemos o veamos debe extrañarnos.

11 febrero, 2017

Gavilán o paloma

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 9:56

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Los dos antagonistas celebran este fin de semana sus congresos. Después de que la naranjada de Rivera se quedase en un zumo puramente liberal, sin aditivos socialdemócratas, y mientras los socialistas de… , vaya usted a saber de quién, esperan tiempos más cálidos para reunirse y elegir el próximo líder o lideresa a quien defenestrar, el morado podemita y el azul pepero colorearán los informativos y las redes sociales durante este fin de semana.

La muchachada efervescente anda buscando la cuadratura de los círculos lanzándose berenjenas a la cara desde hace ya un tiempo. Asentados como tercera fuerza política, y en espera de ser la segunda con derecho a asaltar cielos y palacios, se han soltado coletas, rastas y melenas para dejar bien claro que las amistades universitarias de otros tiempos han pasado a ser navajazos dialécticos en estos otros en los que todo parece valer si de mandar, ay, se trata. Qué lejos quedan ya las promesas que se lleva el viento, qué lejos aquel caminar por pasillos en un solo grupo. Toda la transversalidad pregonada se ha transformado ahora en flechas que atraviesan el mensaje del otro. La politología, esa ciencia que nadie parecía conocer antes de que estos profes saltasen de las tarimas de las aulas universitarias a los decorados de los programas televisivos de tertulias políticas, ya no rezuma teoría sino práctica pugilística. Hablan y hablan, discuten con esa oratoria fluida que dios y tantas asambleas le han dado, parlotean a velocidad de vértigo diciendo que dejarán de hablar de sí mismos para acto seguido volver a caer en el mismo pecado. Afortunadamente el momento ha llegado y tendrán que elegir entre gavilán o paloma.

Y luego están los otros, los seguidores del señor de la indolencia, aquél que deja fluir las aguas del río, sean estas mansas o de corriente brava, el señor de la incuria calculada. Para ellos el fin de semana será una reunión de amiguetes, de delegados que eligen al presidente, igual que el alcalde elige a los vecinos (o lo que sea). Se reunirán, hablarán de sus cosas, tomarán café y copa, como toda la vida se ha hecho después de un buena comida. Y que el mundo siga girando y las aves volando porque, al fin y al cabo, su mayor dilema ya lo han resuelto. ¿Qué cuál es esa disyuntiva? Los más jóvenes no lo recordarán pero hubo una canción por los años setenta del pasado siglo que tuvo éxito en los bailes agarrados; la cantaba Pablo Abraira y se titulaba… “Gavilan o paloma”. Ese dilema de los acólitos del señor de la apatía, al igual que el título de la canción, trataba de discernir qué clase de plumífera era el logotipo del partido: charrán o gaviota. Y ya lo han resuelto: es un charrán, “un ave marina que vuela alto mientras que la gaviota es un ave carroñera que vuela bajo y va comiendo la basura”, dice la noticia con un mensaje ideológico que hasta el más torpe de los politólogos entendería. Así que, asentado lo fundamental, todo lo demás (para ellos) es discutir por discutir.

 

7 febrero, 2017

Sor Lucía, virginal y parlanchina

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 10:35

 

clip_image001Sor Lucía Caram, monja mediática, ha dicho “… que María estaba enamorada de José y que era una pareja normal, y lo normal es tener sexo.” Por lo citado, el Obispado de Vic, del que depende la sor, ha desautorizado a la dominica contemplativa (magnífico sintagma) sentenciando que la Virgen siempre fue virgen; al menos desde que así fue proclamado en el Concilio II de Constantinopla.

En la noticia no aparece la fecha en la que se celebró tal Concilio. Consultado san Google me entero que fue en junio del año 553. Sor Lucía (y quien como ella pensase) tuvo quinientos cincuenta y dos años para proclamar la mácula de María. Pero ahora, no ha lugar.

No goza de mi simpatía esta monja parlanchina, tan opuesta al adjetivo de su orden. Pienso que quienes pertenecen a una congregación, sea del tipo que sea, deben aceptar las normas de tal congregación. Que una dominica, y además contemplativa, diga que la Virgen no fue virgen es similar a que el ministro de Energía diga que los consejeros de la compañías eléctricas tienen “enchufe”. Dado que, en general, la vida monjil no cuenta con mis bendiciones, hechos como éste afianzan mi desconfianza. Gozaban de mi respeto las monjas que atendían en los hospitales; hasta que el asunto de los niños desaparecidos mermó ese respeto. Ya sólo me queda por defender a aquellas hermanas que entregan su vida en lugares de pobreza extrema. Y, sobre todo, a las monjitas de vida claustral que oran et laboran horneando exquisitos dulces en los viejos conventos castellanos o andaluces. Ojalá ellas sobrevivan por muchos años a su tertuliana hermana Lucía.

2 febrero, 2017

Fraternal discusión en el escaño

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 10:02

 

clip_image002Mirando las imágenes he recordado mis no lejanos tiempos de maestro. Pareciese la discusión de dos alumnos que han sido inseparables desde siempre pero que últimamente chocan por cualquier minucia. La estrategia correspondiente era poner entre ellos a otro compañero/a para tranquilizar los ánimos:

– A ver, Irene, ponte en el escaño de Iñigo; Iñigo, ponte en el sitio de Irene.

Maestro…

Dime, Carolina.

– Qué yo estoy cansada de las discusiones de estos dos. ¿Me puedo separar un poco?

Esta España mía, esta España nuestra (que cantaba Cecilia), esta tierra de eternos garrotazos fraternales (que pintase Goya), nunca dejará de helarte el corazón (como rimara don Antonio Machado).

Las imágenes corresponden a una discusión que Iglesias & Errejón mantuvieron hace un par de días en el Congreso de los Diputados. Son el reflejo de la desavenencia, de la falta de acuerdo y entendimiento entre los dos dirigentes de una fuerza política que emergió con la fuerza de la ilusión, con la energía suministrada por la frustración de millones de españoles. Esa imagen, y todos los twits que se han cruzado en las últimas semanas, es la representación de aquello que se ha criticado: la vieja política, el ansia de poder, etc. Tradicionalmente, en los últimos cuarenta años que dura ya este régimen político tan denostado por Pablo & Iñigo (más por el Uno que por el Otro), las puñaladas traperas venían tras haber alcanzado el poder. Ahora ya no esperan a que llegue ese momento. Y si ellos andan en esas grescas, tan evidentes, tan públicas, tan millenials, no digamos nada de quienes hasta ahora eran la Oposición. Triste panorama el de esta izquierda española, tan previsible.

Y mientras tanto, en el lado oscuro sigue haciéndose la luz… El ex director de la Guardia Civil ganará 175.000 € como consejero de la Red Eléctrica.

22 diciembre, 2016

Ministro, sus palabras le empobrecen

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 10:20

 

clip_image002No se puede enunciar una verdad para encubrir otra. Ha dicho el ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis: “Irse fuera enriquece”. Y es verdad. Viajar, vivir en el extranjero, ayuda a enriquecerse culturalmente. Sobre todo cuando se hace voluntariamente y con esa finalidad. Pero con esa verdad no puede tapar la otra, la importante, de la que se hablaba ayer en el Congreso de los Diputados, la de miles de jóvenes españoles que tienen que irse fuera a buscarse una vida mejor, un trabajo con un sueldo digno, un futuro menos incierto que el que les ofrece su país. Esas palabras del nuevo ministro tienen un antecedente; el de la ministra Fátima Báñez, que llamó a esa marcha forzosa “movilidad exterior”.

Juegan con el sentido de las palabras igual que juegan con el sentido de la realidad. Hacen fariseísmo con el dolor de la separación, con la inquietud de un viaje no deseado, con la incertidumbre y la soledad, con el desamparo. No merecen respeto por ello. Puedo perdonar la ineficacia, la torpeza, el desconocimiento, pero no la falacia de los embusteros que me mienten creyéndose los más inteligentes cuando tratan de tapar la verdad del dolor con sus verdades de diseño. Por ello, señor ministro, le destierro al país de la infamia. Que su exilio en la tierra de la falsedad, parafraseando aquel anuncio de un caldo de gallina (¿cueces o enriqueces?), le enriquezca lo suficiente para que no tengamos que cocer sus palabras hasta tal punto de calor que lleguen a entrar en combustión.

7 diciembre, 2016

Aquella Consti, esta Constitución

Filed under: Menú del día,Retales de recuerdos — Nicolás Doncel Villegas @ 9:09

 

clip_image001Ayer se cumplió un nuevo aniversario, el trigésimo octavo, del referéndum por el cual fue aprobada la actual constitución española.

Recuerdo aquel día, aquel 6 de diciembre de 1978. Estaba acuartelado en el cuartel (y no es una redundancia) de Lepanto, en Córdoba. Eran tiempos convulsos, tiempos de plena transición democrática, de atentados mortales y secuestros por parte de ETA y GRAPO, de ruido de sables que hablaban de un golpe militar inminente… No eran buenos tiempos para estar vestido de caqui y con un fusil en la mano.

Recuerdo otro 6 de diciembre, el de 1996. Habían pasado dieciocho años y trabajaba de maestro en el colegio público de Cardeña. La transición política se había cumplido, el Partido Socialista había gobernado durante catorce años y la derecha, con Aznar, había ganado las elecciones ese año. ETA perseveraba en su demencia pero ya no había miedo a un golpe de estado porque el ejército español había dejado de ser el guardián de las esencias patrias y se había convertido en un ejército moderno; tanto, que el servicio militar dejaba de ser obligatorio. España era, además, miembro de la Unión Europea y los que habíamos conocido los últimos años de la dictadura franquista nos sentíamos orgullosos porque habíamos dejado de “ser diferentes”.

En aquel año, 1996, era ya obligatorio conmemorar el Día de la Constitución en los colegios (sigue sucediendo hoy). Recuerdo que preparé con mis alumnos diversos trabajos sobre el asunto. Uno de ellos era un mural en el que dibujamos la figura de una joven cuyo rostro era un libro humanizado (con ojos, boca y nariz) y del que salía un globo, un bocadillo, en el que se podía leer: “Me llamo Consti y… ¡ya soy mayor de edad!”. Lo he recordado porque hace unos días leí un artículo de Fernando Savater titulado “La Consti”. Me sentí orgulloso de aquel trabajo de mis alumnos porque me sentía orgulloso de aquella Consti (en aquel tiempo todavía podía sonar un poco irreverente tal diminutivo) que había sido cimiento del cambio político de este país y que a sus dieciocho años ya había cumplido la mayoría de edad.

Ese es el pasado. Hoy, con treinta y ocho años, aquella “joven” necesita algunos retoques. Toda ley, por muy fundamental que sea, requiere de actualizaciones cual si fuese un sistema informático. De ello habla todo el mundo político estos días. Cada cual tiene sus proposiciones. Hay quien habla de maquillaje, hay quien piensa en cirugía menor y hay quien ya la considera una anciana decrépita que no tiene más futuro que el asilo constitucional. Este es el presente. ¿Y el futuro? Dependerá de las actualizaciones que se le hagan (y, sobre todo, las que se le dejen de hacer), dependerá de los aciertos en las modificaciones, de los acuerdos entre los que la consideran aún necesaria, etc. Entre los que desean su desaparición hay muchos jóvenes que exponen como razón el que ellos no la aprobaron en aquel lejano referéndum (“yo no la voté”, dicen). Yo tampoco la voté, porque estaba acuartelado, (si ello ocurriese hoy, podría haber votado), pero no por ello pido su pase a mejor vida legal. Podría exponer mis peticiones de actualización pero ya están recogidas por unos y por otros. El futuro dirá.

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