La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

18 noviembre, 2017

Por veinticinco pesetas, nombres de parejas de payasos y de políticos

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 9:31

payasos y políticos

“Tardá y Rufián”, dicho en pareja nominal, tienen nombre de payasos de circo antiguo, del circo de siempre, el que se remonta al siglo XIX; como ese Nouveau Cirque parisino en el que actuaban Footit y Chocolat. Éste último fue el primer payaso negro que llegó a ser famoso en la Belle Époque; hay una película sobre ellos que se titula Monsieur Chocolat. Si, como se hacía en aquel concurso de televisión llamado “Un, dos, tres”,  a ustedes le piden: “por veinticinco pesetas, nombres de parejas de payasos y de políticos”, podrían decir: “Footit y Chocolat”, y  a continuación, “Tardá y Rufián”. Si lo hacen observarán incluso la sonora rima que destilan los nombres de ambas parejas.

Salvando la distancia y las diferencias que hay entre la noble profesión de payaso circense y la no menos noble profesión de político, siempre que veo actuar a Tardá y Rufián no puedo evitar pensar en la comparación anterior. Y más en estos últimos tiempos. Junto al veterano Tardá, de prosa académica, de oratoria más clásica, aparece el joven Rufián. Suele expresarse el zagal Gaby, que también es nombre de famoso payaso (Gaby, Fofó, Fofito y Milikito), con una entonación que recuerda a un mal actor en su primera actuación sobre el escenario de un teatro que le queda grande. En sus actuaciones parlamentarias, mientras lanza las diatribas contra sus rivales políticos, su compañero Tardá aparece en una pose de pensador casi místico, con la mirada generalmente perdida en el techo del famoso hemiciclo o mirando de refilón como su joven pareja política lanza esos mensajes twitteros de los que es un auténtico especialista. En los últimos meses, con esto de l’Assumpte, Rufián acompaña sus intervenciones con algún objeto de su mercadería parlamentaria, además de la recurrente camiseta-anuncio-denuncio, que le sirve para dar testimonio material de aquello que brota de su imaginación.

Mientras Rufián se aplica en la dialéctica, y en exponer su muestrario de artilugios, yo observo la pose de Tardá y me preguntó en qué estará pensando. Me lo imagino diciéndose a sí mismo: “¿Qué sacará hoy el niño?: impresora, esposas… ¿una figurita de la República como esas sevillanas que estos españoles ponían antes encima del televisor? ¿Un mapa de la República de Cataluña que se ilumina o se apaga mientras se escucha la voz de Puigdemont, y Forcadell, diciendo: ahora sí, ahora no?…

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16 noviembre, 2017

Petates estelados

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 9:09

petatesHace treinta y siete años que hice el servicio militar obligatorio, la mili. No se preocupen, el abuelito no viene a contarles sus batallitas; ya lo hice ampliamente en esta Girola hace un tiempo. Hace dieciséis años se suprimió la mili obligatoria, y desde entonces España tiene un ejército totalmente profesional; lo hizo un gobierno del Partido Popular presidido por Aznar (nunca pensé que llegaría a ver eso) y mi primogénito formaba parte del primer reemplazo que se salvó de tal servicio obligatorio. Me alegré mucho por ello pues nunca he pensado que fuese algo bueno dedicar unos meses de la vida al servicio patrio utilizando armas, sobre todo si las circunstancias no son extremas.

Mi sorpresa ha sido considerable cuando me entero de que la República Feliz de Cataluña, ese territorio de leche y miel, esa tierra prometida en la que la felicidad impregnaría el aire que se respira, ese Shangri-La enmarcado por los Pirineos y el Ebro… planeaba resucitar la “mili”. Dice la noticia que en los documentos incautados se habla de un ejército de 18.000 a 22.000 soldados, y que como eso cuesta una pela sería conveniente llamar a filas a la muchachada catalana. Pero, aclarando que: “Hay que considerar que el servicio militar obligatorio tiene una imagen muy negativa entre los catalanes debido a la asociación mental que se hace con el Ejército español.” Ya estaba viendo a los jóvenes de la Esquerra Republicana y de las CUP deshacer los nudos de la estelada que siempre llevan al cuello y pedir a gritos el petate militar. Pero esa imagen negativa que la alargada sombra del Ejército español proyecta entre los catalanes lo estropea todo. Se ve que es imposible hacer desaparecer los fantasmas que uno mismo crea. Y, como siempre, esa indecorosa sensación de superioridad, ese sin pudor que siempre manifiestan y que uno tiene que soportar cada vez que escucha o lee a estos independentistas de ínfulas desorbitadas. Por ejemplo, cuando para formar su ejército eligen a “Austria, Dinamarca o Suiza como países comparables”. Puestos a compararse mejor con Suiza que con Kosovo, claro. Qué hartazgo (y lo que nos queda).

10 noviembre, 2017

La Caja de Ingenieros ha entrado en mi vida

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 13:47

Sin títuloEl pasado fin de semana, viajando en un autobús urbano sevillano, cuando éste se detiene debido al tráfico, mi santa me avisa sobre la existencia en ese lugar (que no recuerdo exactamente ) de la oficina de una entidad bancaria desconocida para ambos: Caja de Ingenieros. Como viajábamos con uno de nuestros hijos y su pareja, y dada la titulación académica de ingeniería que posee nuestro primogénito, la madre bromea sobre la idoneidad de esa entidad bancaria para guardar sus ahorros.

Casualidades de la vida… Hace unos minutos, viendo en la televisión las últimas noticias sobre el asunto catalán, la Caja de Ingenieros vuelve a aparecer en mi vida. La imagen que acompaña este post lo explica todo: el cheque bancario que posibilita la salida de prisión de Carme Forcadell ha sido tramitado en la citada caja. La fianza de la Presidenta del Parlament  llega al Tribunal Supremo a través de esa Caja que, de ser desconocida, se ha asomado a mi existencia dos veces en cinco días en circunstancias tan diferentes. Casualidades de la vida.

Y como una cosa lleva a la otra… Ya que ha salido, vía Caja de Ingenieros, la señora Forcadell (alias “la que nunca daría un paso atrás”) es inevitable volver a l’Assumpte. Artur Mas, alias “con el que todo empezó”, también quiere su “cheque”. Como todavía debe pagar 2,8 millones de euros de la fianza impuesta por el Tribunal de Cuentas por organizar el otro “referéndum” (no el de las urnas tupperware sino el de las cajas de cartón), el Honorable que sigue por aquí aprovecha para pasar la gorra: “Lo arriesgamos todo, desde el punto de vista de los ahorros, cuando con un poco de generosidad de todos los que fueron a votar aquel noviembre del 2014 el problema podría quedar resuelto”. Pues ya saben sus acólitos: pasen por la Caja de Ingenieros y contribuyan con la Causa.

8 noviembre, 2017

Cuidado con la gramática

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 10:18

 

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Durante varias días escribí en tono jocoso del asunto catalán. Conforme iban pasando las jornadas ese matiz de esperpento que tenían los hechos que se iban sucediendo han agriado esa jocosidad, esos “divertidos” disparates, hasta desembocar en episodios desagradables que desazonan el espíritu. Y no me refiero a que haya personas encarceladas, pues, aparte de opiniones sobre matices legales, me parece respetable que el sistema judicial haya tomado esas decisiones, sean unas u otras (Audiencia Nacional o Tribunal Supremo).

Jaballa Matar fue un disidente libio que se opuso al dictador Gadafi. Fue encarcelado en 1990 y desapareció. Lo cuenta su hijo, Hisham Matar, en “El regreso”, un libro que trata sobre la represión política y el exilio. Es el libro que leo estos días en los que tanto se están utilizando esos vocablos, esos términos que representan unos de los aspectos más espeluznantes de las sociedades organizadas: perseguir a alguien por sus ideas políticas, encarcelarlo u obligarle a salir de su tierra, son hechos terribles. Tan terribles que merecen un respeto, el respeto que tienen por mi parte los que verdaderamente han sido reprimidos, encarcelados o exiliados a lo largo de la historia por dictadores de toda laya. Los que no merecen mi respeto son los que en una sociedad democrática se saltan las leyes de todos y son encarcelados por ello. Para mí, esos no son héroes ni mártires, son posibles delincuentes que deben ser puestos en manos de la autoridad judicial para que ésta decida sobre sus posibles delitos y se les apliquen las penas, o no, correspondientes. No todos los políticos que van a la cárcel son presos políticos (y hay evidencias). El violador no acaba en prisión por practicar sexo, ni el conductor que atropella intencionadamente a su esposa va a la cárcel por ser un mal conductor… Van porque han cometido delitos; como los políticos que dan golpes de estado o los que meten la mano en la caja de todos.

Por todo ello, cuando uno escucha a un “fugitivo” hablar de falta de libertades, hablar de fascismo, refiriéndose al país en el que uno vive, el tono jocoso para comentar ciertos hechos se agria y uno comienza a sentir que aumenta el desprecio por esos pocos (sean dos o dos millones) que están haciendo tanto daño a tantos.

31 octubre, 2017

¿El “tonto” de la pandilla?

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 11:02

 

clip_image002Cuando éramos pequeños formábamos pandillas que vivían aventuras callejeras, realizábamos correrías por las afueras del pueblo, compartíamos secretos de grupo cual si fuésemos una tribu cherokee… En esas pandillas siempre había un líder consolidado, admitido como tal por el resto del grupo; también había un lugarteniente, siempre dispuesto a ocupar el papel del líder, y el resto de componentes que mantenían entre sí relaciones de igual, aunque cada uno con su personal manera de ser. Entre esa tropa siempre estaba, digámoslo con claridad aunque hoy no sea políticamente correcto, el “tonto” de la pandilla. Era ése que sin tener ninguna discapacidad intelectual, cargaba con las tareas más ingratas del grupo; por ejemplo: colocar las piedras que marcaban las porterías cuando se jugaba al fútbol en una era o ir al kiosco a comprar los tebeos que se compraban en comunidad. Cuando en una de esas aventuras la pandilla tenía que “sacrificar” a uno de sus miembros siempre era él; cuando alguien de la pandilla no debía enterarse de algún secreto para que lo que iba a suceder sucediese, siempre era él quien no se enteraba…

He recordado todo esto cuando ayer por la mañana el ex Consejero del Territorio de la Generalitat publicó esto en Twitter: “En el despacho, ejerciendo las responsabilidades que nos han encomendado el pueblo de Cataluña“. Al principio pensé: he ahí un resistente contra el opresor Estado español (entiéndase la ironía). Fue el único miembro de la pandilla, perdón, del gobierno catalán cesado, que acudió a su despacho oficial e hizo ostentación de ello, agravando aún más su venidera situación judicial según opinan los expertos. Más tarde, cuando supe que el ex presidente Puigdemont y cinco consejeros habían viajado a Bruselas (cuando escribo esto desconozco con qué intenciones) pensé que el ex consejero Rull, más que el héroe resistente, era el “tonto” de la pandilla (obsérvense las comillas), aquél que nunca se enteraba de nada, el sacrificado, el que no era invitado a la fiesta secreta del grupo… O quizás me equivoque y sea el más “listo”, el que no se va y se postula así como el próximo líder de la pandilla: el candidato para las próximas elecciones “ilegítimas” a las que parece piensan presentarse estos creadores de realidades paralelas. Hemos visto tantas cosas extrañas estos días… Y las que nos quedan por ver (me temo).

29 octubre, 2017

¡Sacadme de aquí!

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 11:41

 

clip_image002– Maestro, cámbiame a fulanito por otro compañero de mesa,¡ qué estoy ya harto!

– ¿Harto de qué?

– Pues que no para de hablar de… (póngase aquí una serie de televisión, un equipo de fútbol, etc.) y ya estoy hasta el gorro de escucharlo. ¡Siempre con lo mismo!

Esa conversación, más o menos, la viví muchas veces cuando ejercía de maestro. Entre los mayores también sucede. Seguro que ustedes han sentido alguna vez ganas de decirle que cambie de tema al amigo que se empeña en hablar siempre de sus partidas de dominó, de sus visitas al médico para aliviar las dolencias (a veces imaginadas) que le aquejan, de lo visto, comido y bebido en sus viajes (con inclusión de vídeos y fotos)…

Son esas personas molestas por reiterativas, las que parecen vivir para un solo objetivo que se empeñan en compartir con el resto de la Humanidad. Esas personas monotemáticas viven a expensas de encontrar un auditorio, de enganchar a quien les escuche para sentirse realizados. Suelen ser gente habladora (en el sentido literal del término) pues tienen facilidad para la oratoria y son hábiles para llevar a su terreno cualquier conversación sobre otro asunto. De esa forma se hacen merecedores de dos expresiones que siendo niño escuchaba en las conversaciones de mis mayores: “pegar la hebra” y “no salir de un ladrillo”. Alguien que sabía pegar la hebra era alguien que tenía facilidad de palabra para entablar conversación con cualquiera. Una vez pegada la hebra esa persona llevaba la conversación a su asunto preferido, su monotema. Cuando esa charla se hacía tan pesada como insoportable a esa persona se le decía que no salía de un ladrillo, pues era incapaz de cambiar de asunto y hablar aunque fuese del tiempo.

He pensado en todo esto al leer la siguiente noticia: El compañero de celda de Jordi Sánchez pide el cambio porque es «insoportable».

Se ve que Jordi 1 es de los que saben pegar la hebra y no salir de un ladrillo. El pobre reo, me refiero a su compañero de celda, merece una reducción de condena por lo que ha tenido que soportar: “es «insoportable» porque está «todo el día dando la matraca con el tema del independentismo». Las autoridades penitenciarias deben cambiar rápidamente a ese hombre de celda antes de que sean acusadas por cualquier organización de derechos humanos de ejercer la tortura psicológica en las cárceles españolas.

27 octubre, 2017

Otro día (más) histórico

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 10:14

 

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La condición humana, ese factor tan imprevisible, tan lleno de idas y venidas, tan moldeable, parece que fue decisivo ayer en el vaivén de cambios que el hombre del Palau tuvo a lo largo de la mañana y parte de la tarde. Esa condición humana que recibe el vértigo de lo desconocido, que siente como sus poros dejan pasar las consignas (¡traidor!, ¡botifler!) de los que eran los “suyos”, convirtieron la jornada de ayer en otro día histórico, en otro más.

Qué hartazgo. Qué decepción ver a quienes fueron imagen de seriedad y buen hacer enfrascados en un circo político, siendo trapecistas que intentan hacer un triple mortal sin red cuando ni siquiera saben en qué pista actuar. Olviden aquello de “Spain is different”, ese eslogan casposo de aquellos años en los que nos sentíamos diferentes cuando solo éramos inferiores. Bienvenidos a “Catalonia is different”, a esa Cataluña que los independentistas (y sus colaboradores “en todo el Estado”, como dirían ellos) intentan construir y de la que han dado muestra estos últimos días.

No sé lo que harán hoy. Sé lo que han hecho ya: el daño social, económico, etc. que muchos catalanes no fanatizados están sufriendo por parte de quienes parecen cegados por la fe separatista es suficiente para que esos creyentes merezcan mi desprecio.

 

PS. Ya lo han hecho. Me ratifico en el sentimiento expresado con la última palabra del texto anterior.

21 octubre, 2017

La ménsula y el síndrome florentino

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 10:53

 

clip_image002Con esta algarabía de la cosa independentista casi se me pasa una noticia de ésas que siempre llaman mi atención: Muere un turista español en Florencia al caerle una piedra de la basílica de la Santa Croce. Noticia triste la de una persona que fallece en un accidente tan extraño, tan poco habitual, cuando hacía turismo cultural. Aficionado como soy a visitar templos, iglesias, basílicas o catedrales me apena aún más la muerte de esa persona. Esta casa virtual en la que escribo, La Girola, debe su nombre a esa afición.

Cuando leí la noticia pensé en todo ello. Recordé la visita que hice a esa basílica hace ya casi veinte años y pensé que quizás caminé bajo ese mismo lugar del que se desprendió la ménsula fatídica. Recuerdo ahora, cuando escribo esto, la belleza del gótico florentino y, sobre todo, la insistencia del guía que nos acompañaba en explicarnos que ese templo era el mausoleo en el que descansaban eternamente el mayor número de genios de todas las Artes y las Ciencias (así, con mayúscula) que en ningún otro lugar: Nicolás Maquiavelo, Miguel Ángel Buonarroti, Lorenzo Ghiberti, Galileo Galilei, Gioacchino Rossini, Guillermo Marconi, etc.
No es el turismo cultural una actividad de riesgo en sí mismo, a no ser que visites un monasterio copto en Egipto; o casos similares. Pero, ya sabemos que la desdicha espera a la vuelta de cada esquina o en cualquier nave basilical. También es verdad que ese tipo de turismo, y aquí viene otra de esas extrañas coincidencias que tienen algunas noticias, provoca emociones tan fuertes como las que sufrió el autor francés Stendhal y que dio lugar al famoso síndrome que lleva su nombre. Ese síndrome psicosomático provoca alteraciones (vértigo, taquicardia…) en personas que observan numerosas obras de arte y de gran belleza concentradas en un mismo lugar. ¿Y dónde sufrió Stendhal el síndrome que lleva su nombre? Pues sí, tras visitar la basílica de la Santa Cruz florentina: «Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de Santa Croce, me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme».

18 octubre, 2017

Pla, el obispo, el filósofo y el seny

Filed under: De libros,Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 8:15

 

clip_image002Cuando se entremezcla la lectura con la realidad:

“Según el obispo Torras i Bages, que vivió en la época más bien plácida de la Restauración, el catalán es práctico, moderado, tenaz y de pocas fantasías.”

No lo digo yo, cito a Josep Pla cuando escribe del seny en su libro “El cuaderno gris”. A renglón seguido dice Pla:

“Balmes, que vivió en una época de incesantes revueltas, me parece que hubiera discrepado. A través de la lectura de La Sociedad y de otros escritos políticos, se ve que Balmes desconfiaba un poco del seny catalán.”

Busco información sobre este Balmes y resulta ser un sacerdote nacido en Vich, filósofo, teólogo, tratadista político… de la primera mitad del siglo XIX de cuyo pensamiento dice Wikipedia: “Generalmente la filosofía de Balmes es entendida meramente como «filosofía del sentido común», cuando en realidad se trata de algo bastante más complejo. Tanto en Filosofía fundamental como en Filosofía elemental (siendo ésta segunda obra de carácter más divulgativo) se trata el tema de la certeza.

No me extraña que Pla pensase que Balmes desconfiaba un poco del seny catalán. Un siglo después de que muriese el obispo Torras, defensor del catalán práctico, moderado, etc. y casi un par de siglos después de que viviese el teólogo de Vich, el filósofo del sentido común y la certeza, andamos en esta cuitas, en estos desasosiegos, en este sí pero no, no pero sí, en este 155 que ni siquiera es número primo…

17 octubre, 2017

Cartas iban y venían

Filed under: De libros,Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 9:57

 

clip_image002Cartas iban y venían desde Londres a Madrid / desde Londres a Madrid cartas iban y venían… dice la copla.

Me ha gustado que Carles haya escrito una carta a Mariano, y que éste le haya contestado de igual manera. Esto de la correspondencia epistolar, tan en desuso que parece de otros siglos, tiene el encanto de lo más cercano: el tacto del papel que ambos han tocado, la tinta trasformada en palabras y oraciones que expresan ideas y sentimientos, la caligrafía que traslada tu personalidad a lo que fue un albo papel, la firma que te identifica como único …

Sí, ya sé que las cartas que van y vienen de Barcelona a Madrid, de Madrid a Barcelona, nada tienen que ver con lo escrito en el párrafo anterior. Pero qué le vamos a hacer, a uno siempre le queda un rescoldo de nostalgia por las viejas costumbres de la escribanía.

En cuanto al poder persuasivo de las misivas citadas dudo mucho que tenga efecto. La carta de Puigdemont me ha recordado en parte algo que cuenta Luis Carandell en su libro “Anécdotas de la política”. Resulta que el escritor y político Benjamin Constant trabajó a favor de la Revolución Francesa pero se opuso a Napoleón siendo condenado a destierro por éste último. Cuando llegó la Restauración creyó estar a salvo por haber estado en contra de Bonaparte pero le avisaron de que figuraba en una de las listas de personas que había que deportar por haber sido favorable a la Revolución. Entonces, y aquí viene el asunto postal, escribió una carta a Luis XVIII para evitar la deportación. Parece ser que fue tan convincente que el mismo rey tachó su nombre de la lista de los proscritos:

– Tu carta era una maravilla -le dijo un amigo-. ha convencido al rey.

– Creo que sí -respondió Benjamin Constant-. Estaba bien escrita, casi me convenció a mí también.

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