La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

25 marzo, 2017

Me llamo Lucy Barton – Elizabeth Strout

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 10:32

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Hace un par de años vi una serie que me gustó titulada “Olive Kitteridge”. Estaba basada en la novela homónima de Elizabeth Strout, ganadora del Pulitzer 2009. Hace unos meses me encontré, en una de esas listas que se hacen al finalizar el año sobre los libros más leídos, más vendidos, los mejores, etc. este “Me llamo Lucy Barton” y recordé a la autora del libro en la que estaba basada aquella serie. Y como una cosa lleva a la otra me puse manos y vista a la lectura de esta novelita, breve pero de gran intensidad, que cuenta la vida de una mujer, escritora de mediana edad, que pasa unos meses internada en un hospital de Nueva York.

Con una extrema sensibilidad la autora narra a través de la voz de su protagonista una vida de infancia pobre (“Vuestra familia da asco”, le decían los otros niños),y una salida de ese mundo, pasando por un matrimonio con hijas y consecuente divorcio hasta llegar a ese momento de ingreso hospitalario en el que se encuentra con la soledad y el peso de la mala salud. Esos pesares se verán compensados por la visita inesperada de la madre y la llegada de los recuerdos familiares.

La vida corriente, los problemas de unos quehaceres rutinarios se nos cuentan en una mezcla de tiempos, en unos saltos hacia atrás y hacia delante del momento presente, de esa vida hospitalaria que tiene como testigo lo que se divisa por la ventana de la habitación “el edificio Chrysler iluminado, como una referencia en la noche.” En esas noches de confidencias entre madre e hija no hay nada más que una extraordinaria sencillez para contar anécdotas, no hay nada más que un discurrir de recuerdos sobre aquellos que formaron parte de sus vidas, gentes del pueblecito de Illinois y gentes de Manhattan, de esos mundos tan distantes. Todo ello narrado en un tono tan intimista como sencillo.

19 marzo, 2017

Tres días y una vida – Pierre Lemaitre

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 13:49

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Había leído de Lemaitre la novela con la que ganó el Premio Goncourt en 2013, “Nos vemos allá arriba”. Como había sido lectura de mi agrado he vuelto a este autor francés con su última obra, distinta totalmente de la anterior.

Estos “Tres días…” son los que marcan la historia de un niño que, un día, a los doce años, se convierte por casualidad, tras un ataque de ira, en asesino de otro niño de seis años. Ese hecho, y los días posteriores al mismo, constituyen la parte fundamental de la novela. Los pensamientos atormentados del pequeño Antoine se mezclan con la realidad del entorno social en el que vive, un pequeño pueblo francés en la víspera de la Nochebuena de 1999. Todo lo que un niño de esa edad puede pensar e imaginar ante un acontecimiento tan terrible como el que acaba de vivir se van sucediendo en las páginas siguientes: desde la huida hasta soluciones más drásticas.

Esa primera parte de la novela, ese primer día, acaba con un huracán (literalmente), una tormenta que se abate sobre el pequeño pueblo donde se desarrollan los hechos, como imagen destructora capaz de borrar lo que hasta entonces era la preocupación fundamental de los habitantes del pueblo: la búsqueda del pequeño Rémi, el niño de seis años desaparecido. La naturaleza parece aliarse con el asesino.

Y tras ese primer día volveremos a encontrarnos con un joven Antoine, que acaba de concluir su carrera de medicina y busca una salida a lo que ocurrió hace doce años marchándose como médico voluntario a otros lugares del mundo que lo alejen de su pasado. A partir de ahí vendrán los otros dos días, los que completarán la vida de Antoine en una serie de sucesos que se precipitan de manera vertiginosa dando a la novela un carácter casi policiaco y un final inesperado.

Aparentemente he desvelado mucho del argumento de la obra. Era necesario para escribir el comentario. Pero no se preocupe el lector: hay mucho más por desvelar en esta novela que se lee con el interés que le da su buen ritmo narrativo y la habilidad del autor para contar en pocas páginas lo esencial que deriva del hecho tan dramático que origina la historia.

18 marzo, 2017

La sonrisa decapitada de María Antonieta

Filed under: De libros — Nicolás Doncel Villegas @ 11:04

 

clip_image002En “El libro de las ilusiones”, de Paul Auster, el protagonista recibe el encargo de traducir las “Memorias de ultratumba”, de Chateaubriand. Nos cuenta el personaje que, en el primer volumen de esas Memorias, Chateaubriand hizo una excursión a Versalles un mes antes de la toma de la Bastilla y que fue presentado a la reina María Antonieta. Días después vio pasar a la reina con sus hijos. A continuación transcribe lo que escribió Chateaubriand:

“Mirándome con una sonrisa, me saludó con la misma gracia con que lo había hecho el día de mi presentación. Jamás olvidaré aquella mirada suya, que pronto dejaría de existir. Cuando María Antonieta sonreía, los contornos de su boca eran tan nítidos que (¡horrible pensamiento!) el recuerdo de su sonrisa me permitió reconocer la mandíbula de aquella hija de reyes cuando se descubrió la cabeza de la infortunada mujer en las exhumaciones de 1815.”

La fuerza de la memoria, el recuerdo de ciertos olores de la niñez, de determinadas facciones o gestos de personas que ya no están, es tan grande que a veces los percibimos aun de manera inconsciente. El paso del tiempo va difuminando, incluso borrando, mucho de lo vivido. Pero hay detalles que permanecen: frases hechas que se asocian con alguien en particular, la manera de andar o un tic gestual. Pero nunca había pensado que ello pudiese llegar al grado de lo que cuenta Chateaubriand, tanto como que la sonrisa de la guillotinada sea reconocible años después en su ósea cabeza decapitada, como si esa sonrisa hubiese pasado de la carne al hueso.

7 marzo, 2017

Veinticuatro horas en la vida de una mujer – Stefan Zweig

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 9:49

 

clip_image002Después de haber leído “Carta de una desconocida” vuelvo a Zweig para degustar otra de sus joyitas literarias. Esta “Veinticuatro horas…”, que se lee de una sentada, esta novela corta, es un compendio de sutileza literaria, de fino análisis psicológico, de un feminismo tan sutil para su época (principios del siglo XX), que es difícil creer que en tan pocas páginas haya tanto que contar y tanto sobre lo qué pensar.

La obra trata sobre las flaquezas humanas, las debilidades que aparecen en cualquier momento de la vida. En este caso la debilidad de la mujer que se deja arrastrar por un torbellino de pasión amorosa tan extremo que le hace dejar a un lado todo su status social y familiar. Esa situación, que es la que desencadena la historia, sirve para que los dos protagonistas, el hombre que defiende tal hecho ante el “escándalo” de los bien pensantes (“encuentro más digno que una mujer ceda a su instinto, libre y apasionadamente, que no, como ocurre por lo general, engañe al marido en sus propios brazos y a ojos cerrados”), y la mujer que vivió una experiencia similar (“Si aquel hombre me hubiera abrazado y me hubiera pedido que le siguiera hasta el fin del mundo, no habría vacilado en deshonrar mi nombre y el de mis hijos”) y que decide contarla a ese defensor. Esas son las veinticuatro horas vividas por quien necesita contar y ser escuchada.

Y mientras Mrs C. cuenta su experiencia se convierte en narradora junto con aquel que es su confesor; que también se convierte en narrador de la historia en un doble juego en el que fluyen los recuerdos y aparecen las reflexiones sobre esas debilidades que cualquiera puede llegar a tener. Esas debilidades pueden conducir a imprevisibles trastornos vitales que a veces se guardan en los más profundos cajones de los secretos y que a veces estallan alrededor. Incluso los que se guardan durante tantos años llega un momento en que, circunstancialmente, por azar, son necesarios ser contados para que los recuerdos no ahoguen la memoria; o por haber encontrado quien es capaz de justificar aquello que casi nadie comprendió en su momento y que ahora aparece como un salvador.

27 febrero, 2017

El libro de las ilusiones – Paul Auster

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 11:51

 

clip_image002Antes, si un libro no me enganchaba cuando comenzaba a leer intentaba resistirme para no abandonar esa lectura. Ahora, como el tiempo aprieta y no está ya uno en edad de gastar inútilmente el que resta, si tal cosa ocurre lo cierro sin darle otra oportunidad y busco otro que me satisfaga. Lo que nunca me había sucedido es que eso me pasase con dos libros seguidos. Pero así ha sido. De golpe y porrazo, en un abrir y cerrar de ojos, y todas las expresiones tópicas que ustedes quieran, he rechazado dos libros nada más haber leído algunas páginas de los mismos. Los condenados han sido “Niveles de vida” (Julian Barnes) y “Herzog” (Samuel Bellow); y ello, habiendo degustado de éste último autor una novela como “Carpe diem”. Pero, pasa el tiempo y no estoy ya para sobrellevar experimentos con las formas literarias ni para darme un baño de existencialismo pesadumbrista (si es que tal cosa existe). Así pues, al verme en tal desamparo lector lo mejor es recurrir a un valor seguro, que diría el asesor financiero: Paul Auster.

“El libro de las ilusiones” es una novela cien por cien austeriana. Una de esas historias que se adentran en otra como si fuese una muñeca rusa; la de un actor cómico de cine mudo a principios del siglo XX que desaparece y la de un escritor que para salvar su vida, tras una tragedia personal, y sesenta años después, encuentra en aquél un motivo para no acabar en el abismo. Esas dos historias se relacionan a la perfección y de esa armónica relación surgen páginas de magnífica lectura como son, por ejemplo, cuando Auster nos cuenta dos de las películas mudas del actor desaparecido. En la narración de una de esas películas, la que se titula “Don Nadie”, uno parece estar viéndola, sentado en una butaca de un viejo cine por cuya pantalla desfilan los protagonistas de la historia.

Terminada la lectura uno agradece la decisión tomada. Ha olvidado el desencanto de haber rechazado dos libros que seguro alegrarán la vida de otros, que encontrarán en ellos lo que este humilde lector no supo encontrar. Y, al mismo tiempo, uno siente la satisfacción de haber disfrutado unas horas con otro libro más de este autor que, como otros, siempre está ahí.

20 febrero, 2017

Manual para mujeres de la limpieza – Lucia Berlin

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 12:07

 

clip_image001Esta recopilación de cuentos está basada en la vida de la propia autora, una mujer casada varias veces, con cuatro hijos a los que tuvo que sacar adelante mientras trabajaba en muy diversos oficios. Una vida complicada, no exenta de dureza. Y ello se refleja en sus cuentos.

Las historias muestran la miseria humana. Unas veces de manera directa, impactante, tan hiriente que te obligan a tomar un respiro para seguir leyendo; otras veces de manera delicada, tangencialmente a los sentimientos, como diciéndote que tú podrías ser uno de esos personajes que sobreviven a la vulgaridad de la sociedad. Sus personajes son gente que no debe nada a la sociedad, gente maltratada que sobrevive entre el hedor de la degradación y la pestilencia del alcohol mal bebido. Sus protagonistas son mujeres que padecen la soledad, el machismo, la violencia de familiares y amigos.

Escribe Berlin con una prosa directa que a veces fluye y a veces impacta, con un uso de la lengua que te hace sentir parte de la historia, con frases sagaces y toques de humor que sobreviven entre las desgracias que viven sus personajes.

9 febrero, 2017

Mi corazón latía al leer aquellos versos

Filed under: De libros — Nicolás Doncel Villegas @ 9:51

 

clip_image002Vuelvo a encontrarme, leyendo, una de esas relaciones que lo escrito por otro hace que tu memoria se active de manera imprevista. Tal que así ha ocurrido hallándome enfrascado en la prosa grácil y placentera de la novela “El año de Malandar”, de Juan Villa Díaz.

Está narrando el autor el encuentro, allá por el año 1930, de uno de los personajes de la novela, un teniente de carabineros, con una muchacha marismeña de Doñana. Se describe a la moza con detalle, se exalta su belleza, se destacan sus capacidades para despertar el deseo en el otro: “…bata abierta por delante dejando casi totalmente a la vista unos pechos azulados de tan blancos, más bien grandes, aovados, llenos, meciéndose al compás del movimiento de los brazos, como si fueran de mercurio.” Ante tal visión, ante tanta belleza corporal femenina, ante esa madonna renacentista, nuestro protagonista se emociona y perturba. Y cuando las miradas de ambos se cruzan, el joven militar sentencia: “Mi corazón latía atónito y disperso.”

En ese momento, ante esa declaración de flechazo amoroso desencadenado por la excelsa visión de la belleza femenina, mi memoria se activa y le pone voz y música a ese verso, a esos versos:

Desgarrada la nube; el arco iris

brillando ya en el cielo,

y en un fanal de lluvia

y sol el campo envuelto.

Desperté. ¿ Quién enturbia

los mágicos cristales de mi sueño?

Mi corazón latía

atónito y disperso.

…¡El limonar florido,

el cipresal del huerto

el prado verde, el sol, el agua, el iris!..

¡el agua en tus cabellos!…

Y todo en la memoria se perdía

como una pompa de jabón al viento.

El poema es el primero de Galerías, del libro “Soledades, galerías y otros poemas” de don Antonio Machado. La voz y la música son de Hilario Camacho, de aquella canción “El agua en tus cabellos”, de aquel viejo disco de vinilo, “De paso”, que aún conservo.

6 febrero, 2017

El año de Malandar – Juan Villa Díaz

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 10:13

 

clip_image002Me gustan las novelas que se ambientan en un paisaje capaz de influir en la lectura. Cuando ese paisaje, naturaleza viva que se enreda en el argumento, es una parte meritoria del libro uno es capaz de vivir lo que allí sucede. Tal ocurre con esta obra. En ella, junto a los personajes humanos, están las marismas, la desembocadura del Guadalquivir… los paisajes de Doñana.

Un guarda forestal del hoy famoso Coto, en el que pasan temporadas invernales numerosas especies avícolas europeas y en el que también pasan sus vacaciones algunos presidentes del Gobierno de España, encuentra un baúl en una iglesia abandonada. En tan tradicional mueble halla libros, unos cuadernos, folios escritos a máquina y un uniforme de carabinero. Esos papeles, esos cuadernos nos llevan a la verdadera historia, la de un teniente de carabineros destinado, castigado, el 14 de abril de 1930, al cuartel de la Punta de Malandar. Este militar, educado en la Institución Libre de Enseñanza (rara avis, debía ser) se topa en su “destino destierro” con un paisaje que le impresiona, cual si le hubiesen mandado al Paraíso. Junto a ese paisaje halla también unas gentes que parecen formar parte de esas tierras húmedas, de esas lagunas y dunas, gentes que pareciesen vivir allí desde la más remota antigüedad. El diario del teniente Alberto, que tal es el rango y nombre del protagonista, nos va contando las andanzas de los contrabandistas, de los furtivos, de los carabineros que mal viven en sus puestos de vigilancia, en un mundo en el que todos son conocedores de la forma de ser y de actuar de los otros. Por ese diario van pasando también las estaciones del año y la manera en que esos cambios influyen en la naturaleza salvaje de Doñana .Todo ese mundo queda lejos, en tiempo y espacio, del Madrid y la España convulsa que acaba de salir de la Dictadura de Primo de Rivera y espera la llegada de la II República. Esa España le es contada al protagonista por cartas de una amiga. Ese relato epistolar paralelo, urbano, politizado, moderno, convulso… contrasta con la vida de rutinaria existencia tan sólo quebrada por la presencia de una joven capaz de despertar los sentimientos más exaltados o la cacería anual del rey.

Escrito con un lenguaje adecuado, con bellas descripciones de gentes y paisajes, con una prosa agradable, es un libro que se hace ameno y que da pie a la lectura de otras obras de este autor.

29 enero, 2017

Los libros arden mal – Manuel Rivas

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 11:25

 

clip_image001Hay veces que a uno le viene una buena racha lectora. La estoy teniendo últimamente. Hay libros con apuesta segura, porque el autor suele ser de tu confianza; pero hay otros a los que llegas sin previo aviso, libre de comentarios, diciendo: a ver qué tal…

Dentro de estos últimos está “Los libros arden mal”, de Manuel Rivas, a quien había leído en artículos periodísticos pero no como novelista. Esta novela, otra novela de la Guerra Civil, es un gran novela. No es la clásica novela guerracivilista, aunque su origen está en un episodio concreto de ese triste momento histórico: la quema de libros en La Coruña al día siguiente del golpe de estado militar.

No es la clásica novela sobre la Guerra Civil porque en ella hay un conjunto de narraciones, un entramado de historias personales, un sinfín de cuentos locales que dotan al libro de un carácter total, de una lírica casi mágica. Se van sucediendo múltiples narradores que nos cuentan lo que les sucedió, a ellos y a otros, lo que nunca se contó por miedo al horror desatado o a la estricta censura. Cada narrador enlaza sus recuerdos de aquel momento, de su experiencia en aquel día, con lo que vendría después. En ese contar se mezcla la realidad de aquella España con las historias de las gentes de esa ciudad, las narraciones casi mitológicas de las gentes del mar, de las lavanderas y los burdeles. Sobre todo ello planea el papel de los libros a los que les cuesta arder, como símbolo de la inteligencia a la que no se puede matar. Y debajo de todo ello se esconden también los recuerdos que no se quieren dar a conocer, la memoria selectiva que prefiere olvidar lo indeseable.

Es novela de muchas páginas, historia polifónica de numerosos protagonistas, libro de innumerables vivencias; todo ello no es obstáculo para que el lector vaya engarzando las piezas en un conjunto de buena literatura. La novela es un homenaje a los vencidos, sin duda, pero escrita con una prosa que no denigra a los vencedores sino que te los presenta en su mundo de vencedores alejándoles de la épica que ellos mismo se crearon.

21 enero, 2017

Farándula–Marta Sanz

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 10:44

 

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La farándula, esa mezcla de faralaes y tarántula de la que habla una de las protagonistas de la novela, es un mundo de oropeles y odios, de repertorios y escenas notables, de miserias viejas y compromisos sociales, de bajadas de telón tras el que se esconde lo mejor y lo peor de quienes representan a otros y a sí mismos.

Me ha gustado esta novela escrita con ritmo vivo, de capítulos cortos, de enumeraciones que describen, de palabras únicas que sentencian lo expuesto anteriormente, escenario de un mundo que fue y que sigue siendo, que se adapta camaleónicamente tras el maquillaje del cine y la televisión.

Ese mundo es el de los actores que aquí aparecen, las viejas actrices desamparadas y que guardan los odios de juventud, los actores concienciados con su gremio que acababan viviendo modestamente alejados de la iluminación artificial del escenario, las jóvenes actrices que sirven para un roto o para un descosido, las que te hacen un reality show, una obra casi clásica o un anuncio de perfume susurrado en francés, la de los actores encumbrados en su fama y gloria que ven el escenario patrio desde la lejanía de sus lujosas viviendas foráneas.

Con mirada corrosiva, con sarcasmo hiriente, con una riada verbal que atrapa, con momentos que te llevan a reír con las ocurrencias de algunos de ellos, vamos pasando páginas y conociendo las vivencias de estas gentes que viven de la metamorfosis y del uso del lenguaje, que van del glamour al compromiso y que se renuevan mirándose los unos a los otros. Tal ocurre en Farándula: de la vieja actriz estrella, Ana Urrutia, que vive casi en la indigencia, se ocupa la madura Ana Falcón, actriz que tutela a la joven Natalia de Miguel. Se completa así la cadena para que la farándula persista. Y en este caso son las mujeres (la autora es una declarada feminista) las que marcan la pauta; ellos, no es que sean actores de reparto, personajes muy secundarios, pero bailan al son de las féminas; incluso el de mayor éxito.

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