La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

17 mayo, 2018

El hospital de los dormidos – Francisco García Pavón

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 12:00

dormidosCuando termino una lectura “densa”, de esas que te hacen pensar  y te dejan el alma lectora un poco alterada, suelo recurrir a una especie de antídoto que rebaja el nivel emocional y te alivia de tantos sentimientos sobresaltados. Suele ser una lectura “ligera”, sin más pretensiones que el puro entretenimiento (que no es poca cosa), corta de páginas y, a ser posible, con una dosis de humor. Así que tras concluir  “El  mundo de ayer”, de Stefan Zweig, eché mano y ojos a esta novelita que hoy comento.

Esta aventura del detective Plinio, jefe de la Guardia Municipal de Tomelloso, y su fiel (por qué recurrimos a este adjetivo cuando se habla del compañero de un detective?) don Lotario, es la última de la serie de estos dos personajes manchegos. El caso es que en las calles, alrededores y pueblos cercanos a Tomelloso comienzan a aparecer hombres maduros que duermen mansamente, con un rictus de placer en su rostro y con el pelo bien peinado y engominado. Tan extraña circunstancia da pie a la investigación del mas perspicaz de los  municipales manchegos y compaña. Y en sus pesquisas, ambientadas en plena Transición democrática (con la dimisión de Adolfo Suárez  incluida), vamos conociendo a las personas de Tomelloso que tienen que ver con el caso y a las que nada tienen que ver con él. Siempre con el humor de García Pavón y con referencias y comentarios, algunos de los cuales no pasarían hoy el tamiz de lo políticamente correcto, a la vida de esa época y a la que vivieron Plinio y don Lotario siendo jóvenes y que en ese momento está cambiando de manera radical. Interesa al lector tanto los avances investigadores como el conocer la vida y andanzas de esas gentes que conviven con nuestros personajes, sus vidas rutinarias, sus charlas informales. Así recupera uno un vocabulario tan de pueblo agrícola como tomiza y lavija, se ríe con las costumbres de gentes cuyos ronquidos se convierten en espectáculo, etc. En definitiva, uno se distrae de manera amena con la lectura.

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14 mayo, 2018

El título universitario

Filed under: De libros,Personal — Nicolás Doncel Villegas @ 9:47

títuloLeyendo cualquier biografía, diario, etc. uno encuentra coincidencias vitales con el personaje, salvando distancias de época, condición social, etc. Cuando tal cosa sucede uno vuelve la vista atrás, casi siempre esas coincidencias forman parte del pasado, y rememora aquellas circunstancias.

Leyendo “El cuaderno gris” (Josep Pla), casi al final de ese magnífico libro, cuando el autor consigue concluir su carrera universitaria de Derecho, se le plantea el siguiente problema: Ahora, para ser abogado, tendré que comprar el título —es decir, pagar al Estado el importe correspondiente para obtenerlo. No sé cuánto vale este título. Pero, para comprarlo, ¿dónde está el dinero? Yo no tengo ni un céntimo —y los pocos que tengo los necesito para la pensión. Mi padre no debe de encontrarse en una situación muy brillante. Pedirle algo es perder el tiempo —y no por animadversión, ciertamente. ¿De dónde saldrán las misas? ¿Llegaré algún día a pagar el título de abogado? Me parece que habrá sido más fácil entrar en la orla de mis compañeros de curso —con el retrato ovalado de los catedráticos en la parte alta del documento— que comprar el título.”

Dejo de leer y pienso: ¿Dónde está mi título universitario? Sí, lo tengo localizado. Es la ventaja de ser persona ordenada, persona que ha ido guardando celosamente el papeleo de su vida estudiantil y laboral. En la misma carpeta (la clásica carpeta azul de cartón y gomillas) está el viejo libro de escolaridad del Bachillerato, las papeletas y la certificación de notas de los tres años de Magisterio, los certificados de toma de posesión y cese de los diferentes destinos como maestro, el papeleo de la jubilación… y el título universitario con el correspondiente recibo y el papel timbrado del Estado con el que se pagó. Miro el recibo,  260 pesetas, y algo no me cuadra: el papel timbrado, en “billetes” de cuantía variada, suman 720 pesetas. Por supuesto que no recuerdo a qué se debe esa diferencia; como tampoco recuerdo el momento en que realicé la retirada de ese título. Sí recuerdo que a algunos compañeros se lo enmarcaron para colgarlo en casa. Mis padres, austeros en el gasto y no dados a la ostentación, debieron considerar lo que escribe Pla: ¿De dónde saldrán las misas?

Así que ahí está, con sus dobleces y sus cuarenta años cumplidos (Dado en Madrid, a 15 de marzo de 1978), expedido por el Ministro de Educación y Ciencia (Iñigo Cavero – lo he buscado en Wikipedia) en nombre de su Majestad el Rey Don Juan Carlos I, en tono pajizo y encuadrado en una enmarañada decoración gris culminada por el Águila de San Juan y el lema que aún persistía (“Una, Grande y Libre”) en esos años de Transición. Vuelvo a mirarlo y observo otras dos circunstancias curiosas. La fecha de nacimiento que aparece, 27 de noviembre, es la real; en otros documentos nací el 29 de ese mes. Y  la firma de “El interesado” no es mi firma actual (¿en qué momento la cambié?).

Tengo título pero no tengo orla con mis compañeros de curso —con el retrato ovalado de los catedráticos en la parte alta del documento…, como escribe Pla. Esa orla que he visto enmarcada en algunas consultas de médicos coetáneos no la tengo. ¿No se hizo? ¿Se hizo pero no la adquirí?… Han pasado cuarenta años, y sin pruebas materiales es difícil recordar todo el pasado.

13 mayo, 2018

El mundo de ayer. Memorias de un europeo – Stefan Zweig

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 9:29

mundoEstas memorias de un europeo, de un austriaco, que vive entre dos siglos, son una magnífica mirada a ese mundo que iba a cambiar de manera tan radical, tan violenta, con la llegada de las guerras mundiales. Este libro es todo un testimonio vital de este judío que creía en la hermandad de los pueblos europeos y que acabó suicidándose en su exilio brasileño cuando todavía el nazismo sostenía la barbarie y parecía que se podría imponer a los valores de la antigua cultura europea.

Comienza Zweig contándonos sobre aquel “Mundo de la seguridad” de finales del XIX, en aquella Viena culta y burguesa en la que no había temor al futuro, sobre aquella sociedad de “buenas familias” a las que él mismo pertenecía. Nos habla de la escuela del siglo pasado y de los despertares sexuales (“Eros matutinos”) de aquellos jóvenes hasta llegar a la vida universitaria (“Universitas vitae”). La vida universitaria le abre a Zweig el mundo que quiere conocer. El título universitario en Filosofía es la excusa para viajar a Berlín . Y después a Bélgica; y sobre todo a París. En esta ciudad son hermosos sus recuerdos del poeta Rilke o el escultor Rodín, son entrañables las anécdotas de su vida parisina antes de viajar a Londres. Toda su prosa no refleja la situación de exiliado ante la barbarie nazi y su inminente suicidio que convertirá a este libro en una obra póstuma. Incluso cuenta con un cierto humor el supuesto gafe que como escritor de teatro parece tener con ese mundo.

Todo cambia con el estallido de la Gran Guerra. El viejo mundo se derrumba y las masas exaltadas van con orgullo al combate. Los intelectuales, la mayoría, son fieles a sus patrias. Tan solo Zweig y algunos más buscan encontrarse en Suiza. Allí se reúne, avanzada ya la guerra, con sus amigos (enemigos de guerra) para dejar constancia del desastre humano que está suponiendo el enfrentamiento.  Y tras la guerra, la calamidad que le sigue: destrucción, desasosiego, inflación económica, frío… Hasta que la vieja Europa parece recomponerse, a Zweig le llega el éxito como autor y todo parece prever un mundo mejor. Pero, “Íncipit Hitler”, llega al poder la personificación del mal y con él, primero, la presión que asfixia a los valores de la vieja Europa, el exilio, primero voluntario, de Zweig y, después, el derrumbe final.

“El mundo de ayer” no es una novela, por supuesto; pero, tampoco es la clásica auto biografía. Es la vida de Zweig contada cuando es necesario que el lector conozca la sociedad en la que el autor vivía cada momento. Le interesa más que conozcamos la vida social de Viena a principios de siglo que sus vivencias concretas en aquella sociedad. Nos muestra con clarividencia el desastre de la guerra en aquellos que convivían con él y el terrible porvenir que se avecina a las naciones y las gentes que quería. Y entre todo ello apunta su desolación personal al ver que el mundo que él deseaba se desmorona, sus relaciones con los grandes artistas, literatos y pensadores de aquellos años y un largo etcétera.

4 mayo, 2018

Héroes de los dos bandos – Fernando Berlín

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 10:13

héroesEs éste un librito en el que se cuentan doce historias de gentes que se jugaron su vida por salvar la vida de otros que pensaban distinto. No es fácil, en circunstancias tan dramáticas como son las que desencadena una guerra civil, en circunstancias tan extremas que cualquier palabra o gesto sospechoso te puede traer la peor de las desgracias, apostar por intentar ayudar a quien se encuentra en extremo peligro teniendo como único valor la solidaridad humana, teniendo como única defensa la estrategia del silencio. En esas historias de republicanos y fascistas, de monjas y mineros, de comunistas y falangistas, de gentes que antepusieron su tranquilidad en el bando dominante al riesgo de ser acusado por los suyos, se encuentra lo mejor de aquellos años de barbarie.

Escrito en una mezcla de narración literaria y documento histórico, con diálogos breves y directos, haciendo hablar a los protagonistas o a sus familiares, el autor nos da una visión distinta de la guerra, la de unos compatriotas que lograron salvar la vida de otros que estaban en la trinchera opuesta, de los que teóricamente eran sus enemigos cuando habían sido sus vecinos. Esas historias anónimas sale a la luz para reclamar esa tercera España que trataba de escapar de los dos bandos fratricidas. Personas que salvaron la vida a otras y a los que el azar y el desarrollo de la guerra les llevó a ser salvados  por aquellos a los que ellos habían salvado anteriormente. Paradojas de un mundo violento en el que este tipo de actitudes difícilmente tenían buen encaje pero que dejan abierta una puerta a la esperanza.

Como dato curioso decir que en el libro aparece citada gente de mi pueblo, Castro del Río, aunque no sea de manera muy edificante. En el capítulo 8,  “El sacerdote Virgilio y los expedientes”,  se cuenta la destreza de un cura de Palma del Río que tras haber salvado la vida de algunos de sus paisanos fue párroco de Guadalcázar cuando acabó la guerra. Virgilio se las ingeniaba para dar de comer a los más desfavorecidos:  “Lo hizo gracias a los vales que le entregaba de tapadillo José María Revuelta Prieto, el gobernador civil, por aquello de que era un cura. Él acudía con cierta asiduidad a Córdoba a por ellos y así podía llevar harina al pueblo. Además desarrolló una maña especial para tratar con los estraperlistas de Castro del Río, de los que obtenía camiones y camiones de aceite, porque entonces no había de eso en las cartillas de racionamiento.”

28 abril, 2018

Accidentes íntimos – Justo Navarro

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 10:50

accNo sé, no recuerdo por qué vía me llegó este libro. Generalmente es algo que tengo claro antes de comenzar a leer: me lo recomendó fulanito, lo vi anunciado en tal sitio, comentaron de él en tal blog, etc. De este “Accidentes íntimos” desconozco la razón por la que estaba en mi lista de lecturas pendientes. He pensado sobre ello porque es uno de esos libros que me ha costado terminar siendo, como es, una novela de poca extensión. Ahora, cuando leo la sinopsis pienso que era previsible que sucediese esa desafección: “Una mujer intenta suicidarse en la habitación de un hotel y su acto pone al descubierto la inquietante naturaleza de sus relaciones con quienes la rodean, el artificio de la amistad, la dificultad de establecer lazos sólidos con los otros y de encontrar sentido a una existencia cuyos intersticios, corroen las certezas cotidianas.”. Demasiada densidad, que diría el químico.

Desde el principio, la prosa de estos Accidentes íntimos se me hizo pesada, la atmósfera creada conforme avanzaban las páginas se hacía cada vez más espesa, los diálogos de los escasos personajes no aligeraban la lectura… En fin, que no le encontré el ritmo a esta historia. Cosas de lector delicado, quizás.

23 abril, 2018

El perfume de Jeanne en las Tullerías

Filed under: De libros — Nicolás Doncel Villegas @ 9:34

tullerías

En el cuadro de Manet “La música en las Tullerías” aparece Charles Baudelaire. Es tan solo una silueta esbozada, vestido de negro y con sombrero de copa. El pintor lo sitúa detrás de la primera de las mujeres sentadas y vestidas de blanco que aparecen en primer plano. Esa mujer es madame Lesjone, gracias a la cual se conocieron Manet y Baudelaire.

Leyendo “Poemas en prosa”, en el capítulo titulado “Un hemisferio en una cabellera”, Baudelaire escribe: “¡Si pudieras saber todo lo que veo! ¡Todo lo que siento! ¡Todo lo que oigo en tus cabellos! Mi alma viaja en el perfume como el alma de los demás hombres en la música.”

Por un momento imagino que Baudelaire, mientras escucha la música de esos músicos que no se ven por ningún lado, recuerda el perfume de Jeanne Duval, su Venus Negra, la mulata que tanto le inspiró.

19 abril, 2018

Contra el separatismo – Fernando Savater

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 9:30

ContraNada más comenzar a leer, dice el autor: No se llamen a engaño: esto es un panfleto. Todo claro desde el principio, pienso mientras sigo leyendo: O sea, según la definición de la RAE: «Libelo difamatorio. Opúsculo de carácter agresivo». Me quedo sin duda con la segunda acepción, aunque no niego que pueda haber bastante de la primera. Y sigo pensando: ¿Qué necesidad tengo yo de leer esto? Para leer lo que espero que alguien me confirme, para leer en estos tiempos  revueltos en los que el separatismo se muestra de esa manera, qué sé yo.

Soy seguidor de Savater, del que escribe y del que milita contra la barbarie etarra y contra la caspa independentista. También yo lo quiero dejar claro por si alguien prefiere dejar de leer estas letras. Así que de esta obrita no espero sorpresas, tan solo un rato de lectura descubridora de ese entramado de mentiras que los separatistas de Cataluña llevan construyendo muchos años y que alcanzaron su culmen a partir del septiembre pasado. Se remonta Savater al pasado más lejano de la Humanidad, a los avances que nos han llevado hasta el presente, para concluir que el camino hacia la libertad y la igualdad ha sido largo, con muchos pesares en ese trayecto, que ha costado mucho conquistar la ciudadanía como elemento esencial de todos los derechos para que algunos quieran arrebatarnos esos derechos en nombre del terruño. Y desmonta de la manera más sencilla y concisa las grandes mentiras de ese nacionalismo identitario y supremacista que se basa en el territorio, en la historia inventada de un pueblo homogéneo, en la única lengua, en el falso pacifismo, etc. Uno va leyendo y asintiendo, pensando para sí mismo que eso mismo es lo que uno piensa. Y ensimismado pone fin a tan breve como iluminadora lectura.

Como todo panfleto que se precie este debería ser pasado de mano en mano, distribuido a la clandestina manera de otros tiempos, entre todos aquellos que todavía son incapaces de mostrar razones y contundencia ante el disparate separatista catalán.

15 abril, 2018

Solo un muerto más – Ramiro Pinilla

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 9:48

soloHace ya cuatro años que leí “Las ciegas hormigas”. Desde entonces no había vuelto a Ramiro Pinilla, narrador vasco que falleció en aquel 2014. Me acordé de él tras volver de un viaje por su tierra y elegí este libro para reiniciar mis lecturas. Y me alegro de haberlo hecho porque esta novela me ha resultado entretenida e ingeniosa, diferente, muy diferente en su temática de “Las ciegas hormigas” pero capaz de conservar ese aire de la tierra de su autor.

La novela es una digna parodia de la novela negra, género admirado por el protagonista (Sancho Bordaberri/Samuel Esparta, en honor a Sam Spade), ambientada en el Guecho de la postguerra civil y con un asesinato de por medio en el que un muerto más no interesaba en aquellos años en los que tantos había habido, y seguía habiendo como consecuencia de la guerra y la posterior represión por parte de los vencedores. En ese ambiente, con falangistas haciendo todavía su trabajo sucio, el protagonista, librero de profesión y escritor fracasado de novela negra, encuentra la inspiración, ante su enésimo fracaso como autor, en un crimen sucedido un año antes de la Guerra Civil y que fue olvidado tras la llegada del horror. A partir de ahí Sancho/Samuel inicia sus investigaciones para escribir la novela entrevistándose con los personajes relacionados con el caso, acompañándose de otros secundarios que forman parte de su vida personal o profesional. Y entre todos esos personajes este lector se queda con la empleada de la librería (Koldobike), mujer que brilla en aquellos años de oscuridad, y un cliente del negocio librero (Luis Federico Larrea) personaje de gustos singulares. En este juego de ilusiones detectivescas en el que se sumerge Sancho Bordaberri, llegando a convencer (sin demasiado esfuerzo) a su empleada en una secretaria que se tiñe de rubio y viste falda ajustada, hay un aire quijotesco, un perfume manchego trasladado a los prados y caseríos vascos en los que los libros de caballería han sido sustituidos por las obras de los grandes autores de la novela negra americana (Chandler, Hammet…), y en el que la lanza en astillero y la adarga antigua son equiparables al sombrero y la gabardina  de los Sam Spade y compañía con los que Bordaberri se viste en sus investigaciones.

11 abril, 2018

Puertas de arte y viaje

Filed under: De libros,En otro lugar — Nicolás Doncel Villegas @ 9:22

puertas

Cuántas puertas hemos traspasado, cuántas nos han impedido el paso…Leyendo “Las rosas de piedra” (Julio Llamazares), me encuentro con lo que sigue: “Por si faltara algo, además, el viajero accede a ella por la puerta más hermosa de la Tierra: el pórtico de la Gloria, la obra en piedra más fabulosa de todas las de su estilo posiblemente del mundo.”

Recuerdo entonces mi visita, cuando el siglo XX finalizaba, a la catedral compostelana de Santiago. Este viajero que ahora escribe no entró por el famoso Pórtico sino por la Puerta de las Platerías. Eso sí, volví a salir a la Plaza del Obradoiro para volver a entrar y cumplir con el rito del Santo dos Croques y admirar esa maravilla, salida de la inspiración de alguien con un nombre tan común como es Maestro Mateo.

Y enlazo este recuerdo con otros de puertas y viajes. Por ejemplo, con el que un año después me llevó hasta la Puerta del Paraíso del Baptisterio de la catedral de Florencia. De la austera piedra compostelana al dorado bronce florentino del orfebre Lorenzo Ghiberti. Puertas que te llevan a la gloria o al paraíso del arte románico y renacentista, testimonios extraordinarios de lo que somos y de donde venimos, independientemente de nuestros pensamientos y creencias.

Puertas hermosas, también, las de las pequeñas iglesias románicas perdidas en los valles pasiegos de Cantabria y en los verdes prados asturianos, las que se abren a los claustros de monasterios y catedrales castellanas; y las puertas llenas de luz de los patios andaluces, desde los más recogidos hasta los más abiertos al mundo que los visita, las puertas que se abren al Patio de los Naranjos o al de los Leones.

Puertas de arcos apuntados, rampantes o lobulados, puertas de maderas nobles, talladas y con goznes que soportan el paso de los siglos, el paso de los que antes eran fieles a su religión y ahora son devotos del viaje turístico o del amor al arte. Puertas como la de la iglesia románica de Santa María, en Bergen (Noruega), con varios arcos de medio punto en orden decreciente. Y las últimas, las que dejan fuera el frío de Vitoria o Pamplona y permiten al viajero buscar paz y calor entre muros de catedrales inacabadas o iglesias con calefacción. Todas esas puertas he atravesado, por ellas entré al pasado y salí para reencontrar ese presente que hoy es ya, también, pasado.

23 marzo, 2018

Las rosas de piedra – Julio Llamazares

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 11:39

rosasEste libro de viajes va de catedral en catedral. Recorre todas las seos de Madrid hacia el norte. Mucha piedra y mucha historia, mucho arte y muchas anécdotas. Uno, que gusta de visitar este tipo de edificaciones, que encuentra una extraña sensación de paz (no hablo de religión) cuando entra en ellas, que es aficionado a deleitarse con arcos y capiteles, capillas y bóvedas, rosetones y vidrieras, etc. disfruta leyendo el viaje catedralicio del autor.

Escribe Julio Llamazares de manera sencilla, no pretende dar ninguna lección de arte religioso ni de arquitectura gótica. Cierto que hay un vocabulario técnico relacionado con la arquitectura. Pero no el autor no abusa de él. Escribe como un compañero de viaje que nos cuenta lo que ve y sabe; y lo que no sabe lo pregunta. Para ello busca a quienes trabajan en esos templos centenarios, a quienes son canónigos o sacristanes, a quienes venden las entradas o mendigan en las puertas. En esa prosa sencilla se mezclan las impresiones que sobre el autor ejerce la catedral y su contenido, junto con las sensaciones que recoge de las gentes con las que se encuentra. Llama la atención al lector el fastidio que le produce al viajero el tener que pagar entradas para poder visitar las catedrales porque es lo mismo que siento cuando tal cosa me sucede.

Se divide el libro en seis viajes: Galicia – El Reino Perdido (Oviedo y el Reino de León) – Donde la Vieja Castilla (Santander y Castilla la Vieja) – Vascos, Navarros y Riojanos – Aragón de norte a sur – Las seos de Cataluña. El lector ha visitado algunas de las catedrales de los tres primeros viajes y rememora mientras lee su paso por aquellas naves románicas y góticas, el tiempo meteorológico que hacía aquellos días, las personas con las que se acompañaba, los lugares de alrededor…

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