La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

25 mayo, 2017

La mula–Juan Eslava Galán

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 12:44

 

clip_image002Vuelvo al prolífico Eslava Galán para leer esta novela que fue multipremiada hace ya unos años. La mula no es una novela sobre la Guerra Civil, aunque esté ambientada en ella. Es más una novela de la gente sencilla que de pronto se halla inmersa en una situación que le viene grande y a la que tiene que adaptarse usando los principios que guían su vida. Es también una novela escrita con el sentido del humor que caracteriza al autor de Arjona (tan sólo hay que recordar sus historias contadas para escépticos; y hay varias), pero de un humor que a veces entristece cuando los personajes tienen que recurrir a él, a la ironía, al sarcasmo, para sobrevivir en esa situación tan triste, tan demencial como es una guerra civil.

A mí la lectura de La mula me ha traído recuerdos de infancia, recuerdos que la memoria atesora cuando en las frías noches de invierno, al calor de un brasero de picón, mi padre contaba su pasar por el frente de guerra que había desde Villafranca a Lopera. Y no es extraño que así suceda porque el autor se ha basado en la experiencia que su padre vivió en esa guerra como cabo acemilero, el encargado de las mulas que lo mismo transportaban material bélico hacia el frente que recogían a los heridos para llevarlos al hospital de la retaguardia. El protagonista vive la guerra en el frente de la sierra norte cordobesa, en el Valle de los Pedroches, pero su peripecia militar le lleva a pasar por mis pueblos de nacimiento y de residencia, por la capital cordobesa donde vive una situación tan esperpéntica que el lector no tiene más remedio que reír al leerla, y llegar hasta Burgos, capital de la zona nacional, para vivir el culmen de una heroicidad que no es tal. En todas esas vivencias uno vuelve a recordar aquellas historias que siendo niño creía exageradas, como la de que los soldados de los bandos enfrentados preguntasen a voz en grito por familiares o conocidos desde sus respectivas trincheras; o que llegasen a encontrarse a escondidas de los mandos para intercambiar las escasas vituallas que tenían o cartas para los que habían caído en el bando equivocado por el azar de la geografía y la sublevación militar; o a confirmar palabras que uno creía inexistentes como aquellas “bombas Lafitte” que sí que existieron.

Usando la caricatura y la parodia Eslava Galán crea situaciones que, aun pareciendo exageradas, no estaban nada lejos de la realidad que se vivió en aquella guerra. De una parte de la realidad, claro está, porque la otra, la de la barbarie sin igual, la del rencor que llevaba al deseo del exterminio del otro, ésa también existió. Por eso, por quedarse en la parte más amable de lo ocurrido en aquellos años, aunque sin obviar las penurias que pasaban los protagonistas de esa historia, uno lee La mula disfrutando de las “aventuras” de ese cabo acemilero que siendo pobre se pasó al bando derechista para conocer una vida que no había sido la suya y que, cuando acabase la guerra, tampoco lo sería.

20 mayo, 2017

Crónica de las arenas – Juan Villa

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 10:10

 

clip_image002Vuelvo a esos parajes situados entre la desembocadura del Guadalquivir y la ría del Tinto – Odiel. Vuelvo a esas tierras anegadas, a esos arenales, a esa costa abierta. Vuelvo a ese mundo creado por Juan Villa. Aunque éste fue el primero de los libros publicados de esa trilogía de Doñana (llamémosla así) es el segundo que leo por hacerlo cronológicamente según suceden las historias contadas en ellos. Si en el primero que leí, “El año de Malandar”, andábamos por aquel año convulso del final del reinado de Alfonso XIII, cuando ya se intuía la llegada de la II República, en éste nos encontramos en los primeros años de la post Guerra Civil.

Aunque hay una mirada atrás que nos permite situar al protagonista en plena guerra la historia aquí contada pertenece a aquellos años en los que los ganadores campan a sus anchas por la España vencida. Y uno de esos vencedores es ese personaje que cree en la España imperial que resucitará de sus cenizas, que confía ciegamente en el Caudillo, que se reviste de una moralidad católica a ultranza, que se cree guía de sus inferiores y que no dudará en aplicar todo su credo en la tarea que tiene encomendada: transformar aquellas tierras indómitas en un vergel de eucaliptos que abastezcan de madera a la Nueva España y transformar a aquellas gentes indómitas en mano de obra que le sirva para cumplir su Destino. Y junto a él otros personajes que dan vida a quienes sobrevivieron a la guerra como vencedores: el falangista puro que se siente traicionado por el nuevo régimen surgido de la Victoria, el cura hedonista y desengañado que ya sufrió bastante en los años de la República, el muchacho nacido en la pobreza y que será elegido para ser alguien en la vida, los forasteros que ya están demás y molestan para la empresa encomendada… Personajes tan perfectamente delimitados que uno siente que parecen salidos de un buen western.

Se hace fácil y agradable esta segunda lectura de Juan Villa. No hay tanta dedicación a la naturaleza semisalvaje del lugar como sucedía en “El año de Malandar”, pero el paisaje de aquella primera lectura permanece como un decorado secundario en ésta.

17 mayo, 2017

Del agua y el Canal (de Panamá)

Filed under: De libros — Nicolás Doncel Villegas @ 10:32

 

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Leyendo “Cómo viajar sin ver”, de Andrés Neuman, la lectura se enlaza con la realidad política de estos últimos tiempos. Sobre todo si se tiene en cuenta que el viaje que realiza el autor por Hispanoamérica para escribir el libro fue en el año 1999. Un par de ejemplos…

Visita el autor Guatemala y escribe lo que sigue:

“En la Plaza Mayor, frente a la Catedral Metropolitana y el Palacio Nacional, entre feligreses y picadores de hielo, acampan desde hace meses unos ex empleados de la empresa Agua Pura Salvavidas. Según denuncian (y su nombre sería entonces verdaderamente irónico), dicha empresa desvía su dinero hacia diversas empresas fantasma para declararse en quiebra y no indemnizar a las decenas de trabajadores despedidos.”

Uno no puede evitar pensar en los trapicheos acuamafiosos que los González Brothers&Water se traían con el líquido elemento y su famoso Canal comprando y sobrevalorando empresas acuíferas de allende el océano.

El segundo ejemplo sucede cuando Neuman llega a Panamá y escribe:

“De camino al hotel, me impresiona el perfil numeroso de los rascacielos. El efecto es una mezcla de reminiscencia de Miami y especulación inmobiliaria. Vuelven a explicarme con extraña precisión, como si en Panamá las cifras fuesen más importantes que en otros lugares, que el área financiera cuenta con más de 150 bancos (tantos como vuelos, pienso de pronto) y que Donald Trump hace grandes negocios aquí. No puedo evitar sonreír cuando me cuentan que a esta parte de la ciudad, coloquialmente, la llaman Marbella.”

Increíble. En un solo párrafo aparecen los siguiente términos: especulación inmobiliaria, bancos, Donald Trump, negocios, Marbella… Y hace dieciocho años que fue escrito ese párrafo. Es como si el mundo se hubiese parado. Recuerdo a aquel Gil y Gil con cadena de oro al cuello, dueño y señor de Marbella y sus corruptelas, y se me hace presente este Donald Trump tan histriónico como el anterior. Hay veces en las que dudo que la especie humana siga evolucionando.

12 mayo, 2017

Cómo viajar sin ver – Andrés Neuman

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 10:55

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¿Es éste un libro de viajes? ¿O es el diario de un escritor que anda viajando? No sé. Es un libro en el que Neuman, escritor argentino afincado en Granada (tampoco sé el por qué eso me parece una mezcla extraña), nos cuenta un viaje por Latinoamérica, un viaje en tránsito por diecinueve países de ese continente. Lo escribe en breves párrafos, en un visto y no visto, notas tomadas al vuelo (nunca mejor dicho) escritas en un instante. Escribe, también, sobre lo que no ve, o sobre lo que ve en la televisión y lee en las revistas de cada país visitado. Se convierte así el libro en una mezcla de micro narrativa, aforismos bien traídos, impresiones a vuelo de pájaro (otra vez el viaje continuo) y crónicas exprés de la situación que se vive en cada lugar visitado. Y lo hace observando el entorno, asimilando los matices de las gentes que allí habitan para dar fe de la diversidad de la naturaleza humana aun cuando no pareciese que esas diferencias existiesen. Por ejemplo, escribe Neuman, el chileno “habla a solas” mientras que el argentino “habla para sí mismo”.

El primer destino, tras pasar por los aeropuertos de Málaga y Madrid, es Buenos Aires. La capital porteña, situada allá en el culo del mundo, que diría una amiga cobloguera de allá, recibe al escritor viajero en plena crisis de la gripe A (estamos en 2009) y jornada de reflexión electoral (mezcla ésta que no me resulta nada extraña tratándose de Argentina). Y de Buenos Aires a Montevideo, Santiago, Asunción…Bogotá, hasta completar el mapa de Sudamérica y dar el salto a México DF. Y luego Centroamérica, tan estrecha y tan compleja (“Costa Rica es lo más sueco del Caribe”), para completar esta suma de miradas que sin ver tanto ven.

Es éste un “libro petaca”, ya saben…esa botella de metal ancha y plana que puedes guardar en cualquier bolsillo y de la que puedes echar un trago en cualquier momento. Son de esos libros que están abiertos para momentos breves o entre lecturas más densas que al finalizar necesitan un respiro (un trago de la petaca) por parte del lector. Éste ha cumplido su función muy dignamente.

9 mayo, 2017

Recursos inhumanos – Pierre Lemaitre

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 9:42

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Ésta es una novela muy actual, una historia salida de la crisis económica que nos azota desde hace ya tantos años. Es la historia de un hombre, Alain Delambre, cercano ya a la sesentena , directivo de una empresa, en paro desde hace unos años y que no encuentra salida al estado de angustia que vive debido a esa situación laboral. Cuando es despedido de un trabajo “no adecuado a su capacidad laboral” encuentra la oportunidad de volver a su rango profesional si acepta la peculiar oferta que le ofrece una empresa de alto nivel. Tan solo hay un problema: para acceder a ese trabajo nuestro protagonista tendrá que aceptar participar en un juego de rol. Esa manera de acceder al ansiado puesto de trabajo presenta unos problemas de moralidad que Delambre está dispuesto a olvidar, pero no así su esposa. A partir de ahí la novela , con alto contenido social, se reviste de un tinte familiar y de una serie de condicionamientos éticos entre los miembros de la familia que elevan el nivel de la historia. Así sigue sucediendo cuando el protagonista decide quemar las naves, tirar la casa por la ventana, echarse p’alante, y otras expresiones similares que sirven para indicar que alguien se lo juega todo a una carta dejando detrás un rastro de confusión y pesadumbre en quienes forman parte de su mundo. Esa actitud que se resume en un verso de Shakespeare, que Lemaitre utiliza, y que además es el título de un libro de Javier Marías: “Mañana en la batalla piensa en mí”. Delaimbre ha decidido participar en ese juego y lo va a hacer con todas las consecuencias. Así lo hace, desatando una situación imprevista con la que acaba la primera parte de esta historia.

Hasta entonces el libro me estaba gustando, mantenía el ritmo, incorporaba elementos nuevos, acompasaba la historia personal del protagonista con la de otros secundarios (ese amigo Charles…). Cuando estalla la situación la novela se convierte en una historia más de acción que de suspense, el ritmo se acelera en demasía, la repetición de situaciones se sucede y, para mi gusto, la novela pierde parte de la calidad y el atractivo que había tenido en la primera parte. Pero ya se sabe que en cuestión de gustos no hay nada escrito.

30 abril, 2017

La carne – Rosa Montero

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 9:11

 

clip_image002Casi al final de la novela la autora cita un verso de Mallarmé: “La carne está triste y ya he leído todos los libros”. Ese tono de tristeza carnal es el que impregna esta novela, ese momento de la vida en el que se piensa en lo que pudo haber sido y no fue. Y, sobre todo, en el que se piensa que ha llegado el momento en el que habrá cosas, momentos, vivencias… que ya no podrán ser.

Su protagonista, Soledad Alegre (nombre al borde del oxímoron) acaba de cumplir sesenta años y recibir el encargo, como comisaria de exposiciones, de montar una sobre escritores malditos.

Soledad vive en soledad, y esto no es un pleonasmo ni figura literaria similar. Y para compensar esa carencia de compañía íntima acaba contratando una noche a un gigoló. La relación de la sesentera y el treintañero es la base de la novela. En esa relación hay un cierto suspense emocional que no desvelaré, un camino que ambos personajes recorren juntos con momentos y hechos que pueden llevar al lector a pensar que puede suceder lo que luego no sucede.

Pero La carne no es solo la historia de esos personajes. Es también aquello que la autora cuenta a través de la protagonista, las historias de esos escritores malditos (todos reales menos uno de ellos) que vivieron experiencias vitales tan explosivas como para alcanzar ese calificativo que les da derecho a formar parte de esa exposición que se prepara. Y es también la propia vida de Soledad, que algo de malditismo lleva consigo; y el cameo que la propia autora tiene en su novela… Con todo ello Montero construye esta historia de tristeza carnal que no es absoluta pues hay momentos en los que la rebeldía de la protagonista, frente a esa situación irreversible, estalla en gotas de humor, como sucede en la visita de Soledad a una de esas naves que abastecen a los comercios chinos de toda clase de productos. Toda esta trama secundaria, que acompaña a la historia de la protagonista y sus gigoló, es lo que más me ha gustado del libro.

19 abril, 2017

El monarca de las sombras – Javier Cercas

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 9:58


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El monarca de las sombras es un familiar del autor, concretamente un tío abuelo llamado Manuel Mena. Ese personaje fue un joven falangista que perdió la vida a los diecinueve años en la más cruel batalla de la Guerra Civil, la batalla del Ebro. Sobre ese personaje construye Javier Cercas la historia de esta novela que es algo más, mucho más, que la biografía del caído por la Patria, del héroe que marchó al frente por unos ideales que otros le imbuyeron y de los que pareció dudar antes de encontrar su final.

El libro es también la narración de cómo se gesta el mismo, de las dudas que tiene el autor en escribirlo o no, de las personas con las que habla para conocer más a fondo a Manuel Mena, de la relación que Cercas mantiene con su amigo David Trueba para que le ayude en esta labor, de la relación que el autor mantiene con su propia madre como enlace con ese pasado del que uno no sabe si sentirse orgulloso aunque sea en una mínima parte o aborrecer en su mayor parte, etc.

Es otro libro sobre la Guerra Civil, sí; pero es una visión muy poliédrica de aquel terrible hecho histórico. Hay, sobre todo, esas dos historias que se entrelazan: la de la búsqueda de información que nos muestre al personaje fallecido en el frente bélico y la crónica de lo que Manuel Mena vivió hasta convertirse en monarca de las sombras. De la primera historia, la del investigador que busca y rebusca entre los coetáneos de Mena, se desprende una sub historia: la de aquellos que somos hijos de quienes vivieron la Guerra, de nuestro posicionamiento, podríamos llamar “moral”, en relación a los familiares (padres, tíos, abuelos) que fueron actores de aquel drama, de nuestra aceptación o no de la actuación que ellos tuvieron. Es lo que le sucede a Cercas, cuya familia (abuelo falangista) franquista con héroe caído incluido, es un obstáculo, un peso, con el que el autor debe cargar cuando se plantea si es necesario escribir un libro que revuelva el pasado. De la segunda historia, de lo que Manuel Mena vivió, se desprende una narración basada en un estudio documentado de lo que fue la trayectoria militar del personaje. Esa narración se amplía con los sucedido en la España del treinta y seis al treinta y nueve y es ahí donde la novela agota a este lector porque la convierte en otra novela de la Guerra Civil. Cuando la historia se hace más personal, tanto desde el punto de vista de Mena como desde el propio autor, el relato gana interés. Cuando la opción que Mena tomó al marchar a la guerra es motivo de reflexión merece la pena la lectura de este monarca de las sombras, rey entre los muertos que antes de serlo dejó entrever que quizás hubiese preferido “…ser siervo en el campo / de cualquier labrador sin caudal y de corta despensa / que reinar sobre todos los muertos que allá fenecieron. Esas palabras que Aquiles dirige a Ulises en los versos de la Odisea resumen bien, no solo el título, sino la historia de Manuel Mena y muchos otros que, al contrario de él, no tendrán quienes cuenten su historia.

11 abril, 2017

Noches sin dormir – Elvira Lindo

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 8:54

 

clip_image002En “Lugares que no quiero compartir con nadie” la autora compartía con todos sus lectores los lugares de la ciudad de Nueva York que eran parte de su vida en los inviernos y primaveras que pasaba en la gran ciudad. Éste “Noches sin dormir” es un diario de esos meses del año 2015, que fueron los últimos, que Elvira Lindo pasó en aquella ciudad junto a su marido el escritor Antonio Muñoz Molina.

En este diario queda lejos aquello que en otro tiempo encantaba; ahora se nos cuenta lo más duro de la ciudad, una urbe que no es ciudad para viejos ni para pobres. Pero, como tal diario, es también una especie de autorretrato en el que la creadora del más famoso de los Manolitos se nos muestra con una sinceridad que asombra. Ese último invierno en Nueva York está compuesto por días en los que el desasosiego se alía con el frío invernal y con el insomnio como argamasa de todo lo que en el libro se cuenta. Lo cuenta Lindo con esa prosa cercana que le caracteriza, sin ahorrar opiniones sobre su conyugue, las amigas que la visitan o el nuevo líder político (Pablo Iglesias) al que va a escuchar cuando éste hace visita a la Gran Manzana (que diría Lorencito Quesada, singular personaje del universo literario muñozmoliniano).

Para este lector resulta curioso encontrarse con las opiniones de la autora cuando visita algún lugar o charla con algún personaje del que ya había leído otra visión, la de su esposo. Porque en la página web del consorte éste escribía (y escribe) una especie de diario, que no es diario, y en él aparecían en presente algunos de esos encuentros que después ha rememorado la consorte en estas Noches sin dormir. Es llamativa esa dualidad, esa doble visión de una misma realidad vista por una pareja de escritores.

2 abril, 2017

El ruido de las cosas al caer – Juan Gabriel Vásquez

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 9:16

 

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Hace años que este libro estuvo en las listas de los más vendidos (con lo que eso supone). No conocía nada, no había leído nada de este autor; ni siquiera comentarios llegados por cualquier vía. Dos motivos para lanzarse al precipicio de la lectura sin antecedentes, ese acto arriesgado pero esperanzador. Cuando tal cosa ocurre uno puede encontrarse con un libro que te deja indiferente, que no te entusiasma, que abandonas a las pocas páginas o que te seduce hasta llegar al final. Esto último es lo que me ha sucedido con esta novela de título tan largo como original.

El ruido… es una libro con un protagonista, Antonio Yammara, que vive durante toda la historia contada, y con otro que tan sólo vive al principio pero que está siempre presente, Ricardo Laverde (cómo me gustan estos nombres de personajes en novelas hispanoamericanas). Es la memoria de ese personaje la que estructura todo el argumento. Es la historia de Ricardo Laverde, hombre de la Colombia de aquellos años en los que el narcotráfico se convierte en un negocio, en un poder, en una manera de vida que atrapa y condiciona no sólo a quienes están dentro de ese mundo sino a todo un país; y en este caso, sobre todo, a una ciudad, la capital Bogotá. Junto a Laverde los demás protagonistas, aquél cuya vida cambió cuando ambos se conocen, la chica estadounidense a la que el idealismo conduce hasta el matrimonio y la fatalidad, la hija que busca en los recuerdos y en la memoria la verdadera historia que tan tarde conoció… Ese acto de invocar el pasado, de interrogarse sobre lo sucedido, de especular sobre lo que fue y lo que pudo haber sido mantiene esta historia en un ritmo de thriller que te lleva a seguir leyendo sin parar hasta el final. Ese final que tienen las personas y las cosas cuando caen al suelo provocando un ruido que para algunos no termina nunca: “Hay un grito entrecortado, o algo que se parece a un grito. Hay un ruido que no es humano o es más que humano, el ruido de las vidas que se extinguen pero también el ruido de los materiales que se rompen. Es el ruido de las cosas al caer desde la altura, un ruido interrumpido y por lo mismo eterno, un ruido que no termina nunca, que sigue sonando en mi cabeza…”

Me ha gustado esta novela. Buscaré más lectura de este autor.

25 marzo, 2017

Me llamo Lucy Barton – Elizabeth Strout

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 10:32

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Hace un par de años vi una serie que me gustó titulada “Olive Kitteridge”. Estaba basada en la novela homónima de Elizabeth Strout, ganadora del Pulitzer 2009. Hace unos meses me encontré, en una de esas listas que se hacen al finalizar el año sobre los libros más leídos, más vendidos, los mejores, etc. este “Me llamo Lucy Barton” y recordé a la autora del libro en la que estaba basada aquella serie. Y como una cosa lleva a la otra me puse manos y vista a la lectura de esta novelita, breve pero de gran intensidad, que cuenta la vida de una mujer, escritora de mediana edad, que pasa unos meses internada en un hospital de Nueva York.

Con una extrema sensibilidad la autora narra a través de la voz de su protagonista una vida de infancia pobre (“Vuestra familia da asco”, le decían los otros niños),y una salida de ese mundo, pasando por un matrimonio con hijas y consecuente divorcio hasta llegar a ese momento de ingreso hospitalario en el que se encuentra con la soledad y el peso de la mala salud. Esos pesares se verán compensados por la visita inesperada de la madre y la llegada de los recuerdos familiares.

La vida corriente, los problemas de unos quehaceres rutinarios se nos cuentan en una mezcla de tiempos, en unos saltos hacia atrás y hacia delante del momento presente, de esa vida hospitalaria que tiene como testigo lo que se divisa por la ventana de la habitación “el edificio Chrysler iluminado, como una referencia en la noche.” En esas noches de confidencias entre madre e hija no hay nada más que una extraordinaria sencillez para contar anécdotas, no hay nada más que un discurrir de recuerdos sobre aquellos que formaron parte de sus vidas, gentes del pueblecito de Illinois y gentes de Manhattan, de esos mundos tan distantes. Todo ello narrado en un tono tan intimista como sencillo.

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