La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

15 octubre, 2017

Imaginando la realidad

Filed under: Diálogos de blog en blog. — Nicolás Doncel Villegas @ 10:10

 

clip_image002Maese Nicolás:

La lectura evade de este vértigo político en el que vivimos. La escritura también. El problema viene cuando lees o escribes y el peso de la realidad transforma eso que lees o escribes y te lo devuelve, como si fuese un espejo, convertido en más vértigo. Como si los fantasmas de un sueño se hiciesen realidad.

Me gusta escribir micro cuentos. Me gusta releerlos para ver si se pueden aplicar a alguna situación cotidiana de la vida. Estos días escribo y releo algunos, con asuntos muy diferentes, y el espejo me los devuelve transformados en assumptes.

Por ejemplo, los que siguen. Los escribí hace tiempo, los leo ahora y … que cada cual imagine lo que su imaginación le permita.

Asunto: La distopía
Desde la ventana de su hogar, en el vigésimo quinto piso, veía un paisaje bucólico. Pero no había escaleras ni ascensores para bajar.

Asunto: Los vecinos
Como no tenía vecinos le hablaba a un balón. Pero no vivía en una isla desierta. Vivía en una urbanización inacabada.

Asunto: La fiebre
Rechazó el tratamiento médico para combatir la fiebre que le provocaba alucinaciones porque con ellas se sentía libre.

Asunto: Los lápices
Fue dejando un rastro de virutas de sus lápices de colores hasta el borde del precipicio. Justo en el borde le sacó punta al lápiz gris.

En el Blog de Antonio Muñoz Molina: Frente a la música

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14 julio, 2017

Otra vez el “torotema”

Filed under: Diálogos de blog en blog. — Nicolás Doncel Villegas @ 10:03

 

clip_image001Maese Nicolás: Si en una de esas encuestas telefónicas que de cuando en cuando le hacen a uno me preguntaran: ¿Está usted a favor de los festejos taurinos en alguna de sus formas?, respondería sin dudar: No. De tal respuesta la empresa sociológica encargada por quien corresponda de conocer los gustos del personal deduciría que uno es antitaurino. Pero, si a la media hora, en otra encuesta de la misma empresa, me preguntaran: ¿Prohibiría usted cualquier tipo de festejo taurino?, respondería sin dudar: No. ¿Contradicción? Puede que sí. O no. Hay tantas razones, tantas veces repetidas, a favor o en contra de los toros que no encuentro las mías para convencer a nadie. Ni al taurino ni al antitaurino.

Tan solo una vez asistí como espectador a uno de esos festejos. Me llevo mi padre siendo yo un chaval adolescente. Novillada en uno de los días de la feria del pueblo. En una plaza portátil toreaba (novilleaba) un paisano que por aquellos años finales de los sesenta quería ser figura del toreo. El Feo, creo recordar que se hacía llamar el aspirante a maestro de la tauromaquia. Con ese nombre no me extraña que no hiciese carrera. Fue mi primera y última vez. Quedé vacunado para siempre de ese “espectáculo”.

Los “sanfermines”. De las grandes fiestas patrias es la que menos me atrae. De siempre. Verdad es que nunca he estado. Tampoco he estado en la Feria de Abril o en Las Fallas. No soy de ferias y fiestas. Pero puestos a elegir (siempre que fuese invitado; no pienso gastar un euro en tales algarabías) prefiero ver arder (y ver antes de arder) una falla valenciana, o ver a una joven sevillana bailando una ídem (música que no llego a aborrecer pero casi) que asistir al desmadre de borracheras, apretujones y gente que corre delante de unos toros a sabiendas que puede ser pisoteada, corneada…

Y después de muchos comentarios por parte de los coblogueros, finalizo:

Bueno, pues ya está casi todo dicho. Otra vez, una vez más. No sé si queda algo por decir, quizás aquello del aporte léxico taurino. Pero, vamos que unas cuantas palabras y expresiones no se pueden canjear por una estocada mortal. Así que… vistos todos los argumentos a favor y en contra del asunto que nos trae uno sigue en su limbo taurino; no ver, ni apoyar, pero no prohibir.

A ver si cuando salga el torotema la próxima vez alguien encuentra una razón que me decante hacia un lado u otro: ganas tengo de comprarme un abono de sombra en Los Califas o embadurnarme con falsa sangre, a pecho descubierto y con unos cuernecillos de plástico sobre las sienes frente a la Puerta del Príncipe.

En el Blog de Antonio Muñoz Molina: Un desconcierto

11 julio, 2017

Hablando de ti, y del futuro

Filed under: Diálogos de blog en blog. — Nicolás Doncel Villegas @ 9:42

 

 

clip_image002Maese Nicolás: Cuando un bebé fija su mirada en la tuya se abre un universo. Mi nieta, que pronto cumplirá cinco meses, me tiene absorto desde que hace unas semanas me observa con atención académica atendiendo a las simplezas que se les suele decir a los bebés, esa retahíla de diminutivos, ñoñerías y remilgos que uno creía no iba a volver a decir nunca más. Esa mirada fija, de azul templado, que observa mis gestos indescifrables acompañados de palabras para ella ininteligibles, se rompe de manera imprevista con una sonrisa angelical (ojo, ¡no es un tópico!), un sonido gutural o un amago de puchero que uno nunca sabe interpretar. Otras veces, ese intercambio de miradas se mantiene durante unos segundos en el silencio reflexivo del abuelo preguntándose de manera interior : “Y tú, ¿qué estás pensando?”.

Aplaudo la frase de Antonio: “Ese bebé es un habitante del futuro”. Lo hago porque define a la perfección otro de los entretenimientos familiares de estos días: ¿Cuál será el futuro de Dunia? Desde profesiones que trabajen por el bien de la humanidad, hasta deportista de élite, pasando por presidenta del gobierno (pobrecita mía), son oficios que el personal le asigna en un mundo futuro que a uno se le escapa. Al final coincidimos en que sea lo que sea, qué sea feliz.

Y hablando de futuro…La próxima vez que intercambiemos esa mirada le paracantaré aquello de Loquillo: “No hables de futuro / es una ilusión / cuando el rocanrol / conquistó mi corazón. / No hables del futuro / es una ilusión / porque tú llegaste / a llenar mi corazón”.

Sap: ¿Habrá algo más enternecedor, más sobrecogedor, más abrazable que un niño chico haciendo pucheros? En esa mueca parece concentrarse toda la desventura de la Humanidad. Ante lo desvalido del gesto Incluso se podría enunciar una ley: “Quien hiciere daño a un niño chico, será ejecutado”.

Que la vida depare a Dunia felicidad y a ti te premie con largos años de abuelidad con ella al lado, Maese.

Maese Nicolás: Gracias por tus buenos deseos, Sap.

Cómo me gusta esa expresión: “niño chico”. Hacía tiempo que no la oía/leía. Antes se usaba más. Esa redundancia que no es tal designaba en mis tiempos infantiles al bebé, palabra esta que en aquella época no era tan usual como ahora, al menos en mi entorno. Pero, también era un niño chico el pequeñajo que formaba parte del grupo de los que ya podíamos salir a jugar solos a la calle, el hermano pequeño al que la madre te encargaba que cuidases mientras ella iba a la tienda de ultramarinos (“cómo le pase algo al niño chico, te dejo señalá la alpargata en el culo”), etc. Y, por supuesto, era una expresión usada como insulto cuando alguno de la pandilla no era capaz de trepar la bardilla de una casa abandonada que había que explorar o cualquier aventura similar.

Albertiyele: Disfrutá de Dunia, Maese Nicolás. Y consentila todo lo que puedas, que tenés el enorme privilegio de ser su abuelo.

Y además: me dejan intrigada con tantas cosas que se les ocurren mirando un bebé. A mí no se me ocurre nada. Sólo me dan unas ganas irresistibles de tenerlos a upa, de besuquearles los cachetes, de olfatearlos. ¿Hay algún perfume en este mundo más embriagador, más perfecto y redondo, que el olor de los bebés? ¿Cuándo dejamos de oler así?…

Maese Nicolás: Alicia, unos ocho metros de calzada y acerado separan la puerta de casa de una tienda de chucherías que está justo enfrente. Dado que soy amante de los productos que en tales comercios se venden, uno de los momentos que más deseo en un futuro cercano es salir de casa con mi nieta de la mano, cruzar la calle, adentrarnos en la susodicha tienda y decirle: “Dunia, este es nuestro reino”. Cuando sus padres se enfurruñen les diré que una amiga me aconsejó: “Consentila todo lo que puedas” . Y que ése es uno de los mandamientos de la doctrina de la abuelidad que todo abuelo debe cumplir.

 

En el Blog de Antonio Muñoz Molina: Un viajero del futuro

1 julio, 2017

Santa semana del Orgullo

Filed under: Diálogos de blog en blog. — Nicolás Doncel Villegas @ 16:33

 

clip_image002Maese Nicolás: Soy respetuoso de cualquier orientación sexual, me parece bien la legislación que sobre este asunto existe en el Estado de Aquí, condeno los ataques homófobos, mientras fui maestro actué de la manera más educativa que supe contra los que calificaban de “mariquitas” o “marimachos” a sus compañeros y compañeras de colegio, etc. Pero, sin haber estado nunca en ninguno, esto del desfile del Orgullo me parece pelín exagerado. Es más, no llego a comprender qué bien le hace a la defensa de sus derechos ese exhibicionismo que algunos califican de lujurioso, blasfemo, pecaminoso, etc. pero que a mí simplemente me parece ridículo. Esa exaltación de lo que sé es, cuando llega a ciertos extremos, me asombra. Me asombran los devotos de la Virgen del Rocío cuando saltan la Verja entre empujones y rostros desencajados, me asombran los penitentes que en una procesión de Semana Santa se flagelan las espaldas hasta sangrar, me asombran los que en la Tomatina encuentran el éxtasis de la felicidad embadurnados en sudores y zumo de tomate, me asombran los que se juegan la vida corriendo delante de un toro… Se me podrá decir que los motivos de unos y otros son diferentes. Claro qué lo son. Pero, el “espectáculo” es similar. Es una afirmación pública y exagerada (a mi entender) de lo que se es: gay, rociero, penitente, tomatinero o sanferminero. Y eso es lo que no me gusta. Me gustan los gays, rocieros, penitentes, tomatineros o sanfermineros que no sienten la necesidad de esa demostración pública y caricaturesca (a mi entender) de su realidad. Los que viven su homosexualidad de manera natural, los rocieros que le rezan a la Virgen sin necesidad de hacer el camino, los penitentes que procesionan con discreción, los tomatineros que ven el barullo desde los balcones o los sanfermineros que le rezan a San Fermín y luego abandonan Pamplona durante esa semana. Qué los hay.

Gaspard: Maese Nicolás, la exaltación ocurre porque muchos se lo afean permanentemente. Nadie afea a un católico que lo sea -bueno, sí, pero el anticatolicismo está menos extendido que la homofobia, y tiene defensores, como la Iglesia, mejor situados en la esfera de poder que los homosexuales-, pero incluso cuando se le afea no se le está criticando su esencia, porque uno no nace católico. En lo que sí estoy de acuerdo es en que moleste que eso se convierta en un evento-monstruo de varios días, excusa para intoxicaciones etílicas y de otras sustancias.

Maese Nicolás: Gaspard, Ese tipo de exaltación pienso que alimentan las actitudes tan negativas de quienes les afean su condición. Es como dar de comer a las fieras. Pero si el colectivo de interminables iniciales cree que de esa manera defienden mejor sus derechos… adelante con ello.
Luego está el despliegue de La Sexta. La poca televisión que veo suele ser en esa cadena. Han adornado el logotipo con la bandera arco iris, en el programa Al rojo vivo también habían decorado la mesa con esos colores… hasta las tazas de los contertulios (incluida la de Marhuenda) lucía de tal guisa; los informativos llevan varios días abriendo con noticias del Orgullo, otros programas dedican gran tiempo de su emisión a lo mismo, van a retransmitir la cabalgata… Me parecía estar viendo Canal Sur durante la Semana Santa.

En el Blog de Antonio Muñoz Molina: Bassani, regresado

28 junio, 2017

Las aristas de la gestación

Filed under: Diálogos de blog en blog. — Nicolás Doncel Villegas @ 10:27

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El asunto este de la gestación subrogada tiene tantas aristas afiladas que es difícil no cortarse al tocarlo. Nunca entendí las dificultades legales que se les plantea a los padres que quieren adoptar. Supongo que serán necesarias para preservar abusos; pero, si no existiesen tantos impedimentos para la adopción quizás la gestación por encargo, la gestación por dinero, no hubiese llegado al nivel de demanda que ahora tiene. Hay quien prefiere ese tipo de gestación antes que la adopción, tiene medios para ello, le ampara la legalidad en algunos países del mundo… Si se cumplen todos los requisitos legales, nada que objetar. Pero, ¿y esas aristas morales? Habría que tomarlas y hacer con ellas un cuerpo legal de carácter universal (en lo que se pueda y quienes quieran). Pero como eso es algo tan difícil como improbable que suceda seguiremos teniendo asunto para el debate. Y es tan difícil porque los límites éticos de cada cual en asuntos como éste son muy diferentes, las fronteras entre “pues en ese caso, yo lo veo bien”, y “pues a mí eso me parece una barbaridad” están tan distantes que la tierra de nadie que queda entre ambas es tan amplia que me parece imposible convertirlas en ley. A mí me parece mal que un hombre joven, deportista y rico encargue un par de bebés como quien se compra un par de coches deportivos; me parece bien que una pareja que no pueda tener hijos, o que la madre corra riesgos graves en el embarazo, use la gestación subrogada, etc. ¡Hay tantos casos, hay tantas aristas!

Hablando de gestaciones que no entran dentro de la categoría de “las de toda la vida” (se me entienda antes de que se me mande a la hoguera), gestaciones fuera del matrimonio o pareja heterosexual, esas que siempre hubo y cuyos niños expósitos cargaron con aquel apellido, niños que podrían haber sido hijos del padre Amaro o algún colega, hijos acogidos en adopción sin que casi nadie supiese de ello… En el libro que me entretiene estos días, Tierra de campos (David Trueba), el protagonista es hijo de una de esas historias que sólo pasaban en el siglo pasado: una de esas gestaciones fruto del deseo carnal, adúltero, rayano a lo incestuoso y al pecado mortal contra la castidad. Y tras esa ristra de “inmoralidades” el así gestado acaba convirtiéndose en el hijo que alegra la vida de un matrimonio que no podía tenerlos. ¡Qué complicados somos!

En el Blog de Antonio Muñoz Molina: Devoralibros

25 junio, 2017

Migración con aroma de café

Filed under: Diálogos de blog en blog. — Nicolás Doncel Villegas @ 10:51

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Es éste un tiempo de migraciones (¿ha habido algún tiempo que no lo fuese?) de todo tipo. Por la guerra, por el trabajo, por la familia, por la búsqueda de nuevos horizontes (que se decía antiguamente), por múltiples motivos nos vamos de aquí para allá. Como siempre. Tuve familiares que emigraron en aquellos años sesenta. Lo normal por entonces: Cataluña, Valencia, alguno que llegó hasta Alemania y regresó. Ahora no. Por suerte (se supone) mi familia más cercana se mueve, vive, trabaja, por estas tierras del Sur. Así que cuando se habla de estos asuntos lo miro todo con gafas de cerca, me faltan sensaciones para emitir opinión personal, muy personal, esa opinión que puede dar gente tan “migrada” como la que hay en este ilustre cenáculo. Como mucho me llegan las consecuencias tangenciales, que podría decir en cualquier momento un ministro del Gobierno de España, de este asunto: amigos de mis hijos que sí se han marchado a Inglaterra, padres de antiguos alumnos que llevan meses en Francia trabajando en tareas agrícolas, etc. Y poco más. Bueno, siempre me queda la observación que me da el disponer de tiempo para ello. Un par de ejemplos que relacionan migración y publicidad:

– Hace varios días una portada del digital de El País llamó mi atención:

https://donceldevr.wordpress.com/2017/05/26/dos-noticias-y-un-lema/

– El segundo ejemplo de migración y publicidad es mucho más gratificante. Cuando lo vi por primera vez pensé que yo podría ser el señor mayor del anuncio, ése que emigra porque tienen un buen motivo. Es un anuncio del café Marcilla:

https://youtu.be/qpeLzgp05dI

 

 

En el Blog de Antonio Muñoz Molina: Modelo de desarrollo

19 junio, 2017

¡Lo que tiene uno qué ver!

Filed under: Diálogos de blog en blog. — Nicolás Doncel Villegas @ 10:15

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¡Lo que tiene uno qué ver! -dijo el señor mayor.

Y lo que nos queda -le contestó, con resignación, su amiguete.

Ese breve diálogo lo llevo oyendo… desde siempre. Antes, era a mis mayores a quienes se lo escuchaba: cabellos largos en los chicos, chicas minifalderas, el primer televisor en casa… Ahora, me lo escucharán decir a mí. No muy a menudo; pero, de vez en cuando, inevitablemente, se me escapa. La sorpresa ante lo inesperado, ante el cambio de costumbre, la ruptura de lo que uno creía tradición (ay, las tradiciones) in saecula saeculorum, la novedad chirriante, la intromisión de lo innecesario en nuestra vida… Todo ello nos lleva a ese otro mundo que está ahí, y que no veíamos, ese otro mundo al que no prestábamos atención por su simpleza o vulgaridad. Y entonces es cuando la experiencia, la edad, el saco de años que cargamos a las espaldas nos dice que no todo estaba visto, que lo imposible o impensable puede hacerse realidad. Y se nos queda cara de sorpresa. Y uno no puede evitar decir:

¡Lo que tiene uno qué ver!

Es decir, nada nuevo con lo que sorprenderse (aunque esto parezca una contradicción). Y más en los tiempos que vivimos.

 

En el Blog de Antonio Muñoz Molina: Información de altura

 

PS. Nos quedaba por ver: terroristas suicidas islamistas en las ciudades europeas, gente que se alegra con la muerte de un torero, partidos políticos actuando como organizaciones mafiosas, dos semanas de junio con temperaturas entre treinta y nueve y cuarenta y cuatro grados, los dirigentes del partido socialista volviendo a cantar la Internacional con el puño cerrado, un presidente del gobierno que suelta frases tan incomprensibles que se convierten en gags humorísticos…

11 junio, 2017

Acera de sombra

Filed under: Diálogos de blog en blog. — Nicolás Doncel Villegas @ 10:06

clip_image002[6]Aquí en el Sur, en el Valle del Guadalquivir, hoy será una jornada de verano. Ya llevamos varios de esos días en los que hay que buscar el refugio de las sombras y deleitarse con un helado al gusto preferido. Uno de los últimos que comí fue hace ya varios días, un compuesto de tiramisú y leche merengada, en buena compañía y sentado bajo una arboleda sevillana. En casa, el de chocolate nunca falta.
Lo que más me ha gustado de la entrada de nuestro anfitrión ha sido la expresión “acera de sombra”. Tiene ese regusto de vocabulario taurino, tan amplio, tan rico, que enlaza a la perfección con el encuentro casual del amigo aficionado a los toros. Las aceras de sombra son los caminos del alivio. Desde hace unos días, hasta que finalice septiembre, cada día, en cuanto el sol ha acabado de desperezarse, hay que buscar esas aceras como el que busca la recacha soleada en las frías mañanas invernales. Caminamos por ellas, pegados a las paredes de los edificios creadores de sombras, y nos encontramos los vecinos cediéndonos el paso según las viejas normas de urbanidad: el joven al viejo (cada vez menos), el hombre a la mujer (¿será esto pronto micromachismo?, ¿lo es ya?), el que se acompaña con perro al que camina con un niño de la mano…
Hasta que el sol se ponga y todas las aceras sean iguales.

En el Blog de Antonio Muñoz Molina: Citas instantáneas

PS. Viendo las previsiones, no sólo habrá que buscar las aceras de sombra sino las corrientes de aire, el agua fresca del botijo de barro, el sombrero de paja y todos los medios modernos que sean capaces de aliviar la solanera pertinaz de este junio tórrido, la canícula que atosiga, la calorina inclemente que castiga cuerpos y almas. ¿Será el castigo que la naturaleza nos impone porque el mandamás anaranjado de allende el océano disparata contra ella? Pero, ¿qué culpa tenemos estos humildes habitantes del Sur Ibérico asentados en el Valle del Guadalquivir para tener que soportar esto?

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6 junio, 2017

Nacionalistas sentimentales

Filed under: Diálogos de blog en blog. — Nicolás Doncel Villegas @ 12:39

clip_image002Antoniomm: Me acuerdo de cuando el añorado Xabier Arzallus decía: “Y qué tenemos nosotros que ver con esos de Logroño”.

Maese Nicolás: Personajes como Arzallus no deberían desaparecer nunca. Es de ésos que representan a la perfección lo que defienden, gente clara que no se anda con rodeos, violentos en su dialéctica, irreverentes con el enemigo (incluso con el rival). Por esa razón, la de su franqueza, no deberían desparecer. Por otros motivos sería mejor que ni siquiera existiesen.
Son como los Gaspart y Mendoza del fútbol, gentes sin tapujos, que te sacan de tus casillas, que te levantan el estómago cuando abren la boca, que se llenan de sinrazones defendiendo sus razones. Ya que existen debemos admitirlos tal cómo son, debemos tragarnos sus improperios y no darles la carnaza que necesitan para que sigan haciéndose fuertes en sus desvaríos.
Esos no me preocupan, se les ve venir de frente. Si alguien se siente andalú y ná más que andalú, pos yastá, quillo, mushasho, mi arma… Si no quieres saber ná de uno de Badajó, que además satreve a llamarse pasense (qué se habrá creío el enterao), pues tensierras entre Despeñaperros y la Punta de Tarifa, entre el cabo de Gata y la desembocadura del Guadiana y ya está. Semos así, semos nosotros y que les den a los otros.
Los que me preocupan son los que piensan y defienden lo mismo pero lo hacen envolviéndose en falsas legalidades, en mentirosas “verdades históricas”, en falsos padecimientos de opresión, etc. Y los que más me preocupan aún, pero mucho más, son los que miran desde su equidistancia moral y, diciendo no defender aquello que defienden los anteriores, siempre encuentran “razones” para tratar de convencernos que los demás estamos equivocados, que somos gentes arcaicas, represoras, anti democráticas… Y no sólo eso sino que además te dicen que eres tan nacionalista como el que no quiere cruzar Despeñaperros porque no le dejas poner una frontera ahí, que eres un facha porque no le dejas votar lo que ellos quieren votar (pero que a ti también te gustaría votar), etc. Ésos que dicen no ser lo que son los otros pero siempre tienen motivos para defenderlos (sibilinamente muchas veces), ésos que siempre tienen motivos para ponerse en el lugar de los otros (que en el fondo son los suyos) pero nunca encuentran una razón para ponerse en mi lugar, ésos sí que me dan miedo.

En el Blog de Antonio Muñoz Molina: Los sentimientos

16 mayo, 2017

Tradiciones de ayer y hoy

Filed under: Diálogos de blog en blog. — Nicolás Doncel Villegas @ 9:55

 

clip_image001Comparto con Antonio Muñoz Molina la idea que la palabra “tradición” tenía en nuestra juventud (nota cronológica: ambos somos del 56). Comparto, también, lo que algunos de nosotros queríamos y queremos hacer con aquella idea de la “tradición”. Comparto la esperanza puestas en aquellas primeras elecciones que pronto cumplirán cuarenta años. Comparto su estupor por lo que veía en aquella Andalucía nuestra de hace veinte años, sobre todo el papel jugado por la televisión regional y la Consejería de Educación (qué tanto trabajo me dio y tanto me desencantó)…

Lo que no comparto es esa visión pesimista de que en este país (que decíamos cuando queríamos romper con la tradición), en esta España (viva y muerta, mía y nuestra, blanca y negra, que cantaba Cecilia) seguimos queriendo todo aquello que se engloba en esa idea de la palabra “tradición”. No comparto que pronunciarse en contra de la “tradición” sea ahora más arriesgado que en 1996; ni que el paso del tiempo haya servido para fortalecer las adhesiones irracionales a lo unánime. No es eso lo que veo y siento en esta tierra de tradiciones que es Andalucía. Esas tradiciones, cómo decirlo, intentaron que se nos metiesen en la médula y en la sesera en aquellos tiempos de infancia quienes en Semana Santa, por ejemplo, tan solo nos permitían escuchar por la radio música sacra e intentaban que viviésemos en una tristeza impuesta durante aquellos días. Esas tradiciones, hoy día, ya no llegan a la sesera, ya no entristecen. A lo más que llegan es a quedar en una bulla primaveral para trasegar cerveza viendo pasar el barroco por la esquina. Podríamos debatir si esa tradición transmutada es conveniente o no, es perjudicial o beneficiosa socialmente. Pero, lo que tengo claro es que no es la misma “tradición”.

En el Blog de Antonio Muñoz Molina: Quieren tradición

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