La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

12 junio, 2017

Embadurnado en tierra arcillosa

Filed under: A bote pronto — Nicolás Doncel Villegas @ 11:27

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Este tipo maniático, que no pisa nunca las líneas blancas de la pista, que retrasa el saque con sus múltiples tics (incluido el de colocarse bien los calzoncillos), que ganó el primero siendo un chaval con pinta de poligonero, luciendo greñas, pantalones piratas y camiseta de tirante color psicodélico, este tipo lo ha vuelto a hacer. Ha vuelto a ganar el torneo de la tierra batida, el torneo que durante las dos primeras semanas de junio es preludio del mes en el que las carreteras estrechas y saltarines de ese país se llenarán de ciclistas y aficionados al ciclismo. Roland Garros ha vuelto a ser patrimonio, por décima vez, del chico de Manacor, ése al que cualquier señora de bien querría como yerno por su educación y buena fortuna.

Rafa Nadal ha vuelto a hacerlo después de pasar penalidades físicas en los dos últimos años. Ha renacido para embadurnarse en rojo arcilloso una vez terminado el partido. Ha regresado para anotar en el palmarés de la pista central parisina reveses ganadores, esfuerzo sin límites, pelotas liftadas y el número 10 que quizás nadie vuelva a conseguir. Y lo ha hecho a lo grande, venciendo sin contemplaciones a sus rivales, no cediéndoles tiempo ni espacio para el resuello, ganando sin titubeos, como lo hacen los campeones. Sus estadísticas lo colocan entre los más grandes y uno piensa cuánto más hubiese ganado de no coincidir en el tiempo con el tenista que más clase y estilo ha tenido en la historia de este deporte, ¿cuántos torneos más tendría Rafa si no hubiese coincidido tantas veces en la pista con Roger Federer? El fino estilista suizo y la potencia controlada del mallorquín han dado tardes de disfrute en pistas de tierra o de hierba, en París o en Wimbledon. Ahora, cuando la edad no perdona y el gran Roger ya no está entre los cuatro primeros, el gran Rafa ha vuelto para decir: aún sigo aquí.

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19 junio, 2014

Ahora sí

Filed under: A bote pronto — Nicolás Doncel Villegas @ 15:09

 

clip_image002Ahora sí, ahora es el momento…

Hoy es el día para que hablen aquellos que siempre andan quejándose de la importancia que el fútbol tiene en la sociedad actual. De los que se embadurnan con cultura para denostar a todo aquel que le gusta el fútbol y al que fácilmente califican como inepto intelectual. Hoy es el día para que asomen los millones de seleccionadores ocasionales, y de los que prefieren ir con una república báltica o balcánica antes que con la selección que unos llaman La Roja y otros España. De aquellos futurólogos que ya sabían que esto iba a pasar, de los que hablan solamente de dinero cuando quieren hablar de fútbol. Hoy es el día de los que no recuerdan el pasado más cercano, de los que olvidaron las alegrías consecutivas que nunca antes conocieron. De aquellos para los que la situación económica del país es un reflejo de la situación futbolística, o viceversa.

Ahora sí, ahora es el momento. Desfóguense, griten al viento sus carencias para disfrutar de un espectáculo que se puede compatibilizar con el conocimiento de lo que ocurre a nuestro alrededor, con la lectura de un buen libro o con la mirada a las estrellas más lejanas. Aprovechen su momento de gloria para sentirse más importantes que aquellos que vieron con calma y tristeza la eliminación de la Selección Española de Fútbol en el Mundial de Brasil.

Ahora sí, ahora es su momento. Que lo disfruten.

14 junio, 2014

República y guillotina para el marqués Del Bosque

Filed under: A bote pronto — Nicolás Doncel Villegas @ 9:35

clip_image002Esperen al miércoles. Quizás a eso de las once de la noche podamos poner en marcha todas las guillotinas. Quizás dentro de cinco días todo haya acabado y podamos dar rienda suelta a los improperios y los insultos. Pero hasta entonces…respeto. Respeto a quienes durante los últimos seis años nos han hecho felices a los que disfrutamos con este divertimento llamado fútbol, a los que durante años y años agachábamos la cabeza tras quedar eliminados sempiternamente en unos cuartos de final. Esta gente, estos jugadores mimados por la diosa fortuna y afortunados en ganancias deportivas y económicas, bañados en oro de copas y euros, merecen respeto cuando menos hasta que sean eliminados. Y después también. Y el que no lo entienda así también merece mi respeto pero no mi comprensión. Porque no se puede defenestrar a una generación por una media pesadilla. Porque eso fue lo que ocurrió anoche: un medio tiempo de pesadilla, de debacle física, de azares contrarios, de fútbol. Porque eso es el fútbol: la ruptura con lo previsible. Por eso me gusta. Ya habrá tiempo de hablar de condiciones físicas, de errores tácticos, de desgana y desmotivaciones, de jugadores con cierta edad, de jugadores que apenas se han recuperado de sus convalecencias, de recambio generacional, etc. Quizás de todos ello habrá que hablar a partir del miércoles. Pero hasta entonces… paciencia.

Hoy, con las prisas de la derrota, se podría hablar de una España paralela a otra. De la España futbolística y de la España política. Ese paralelismo convergente, ese oxímoron imposible parece darse en las dos realidades. Todo lo que era sólido parece gasificarse, se evaporó la solidez de la España que crecía económicamente, aquella de la que alguien dijo que jugaba en la Champions League, se derrumbaron los cimientos de la prosperidad construida a base de ladrillos, sobrevino el vértigo de la crisis y la pobreza. Habíamos salido de la nada para llegar a ser uno de los grandes y ahora hemos vuelto a ser unos don nadie. Los que antes eran admirados por sus acciones hoy forman parte de la casta política, todo se convulsiona y parece necesitar una transformación inmediata. Esa es la España política. Desde anoche, para algunos, también parece serlo la España futbolística. Es lo que ocurre en este país, que tan pronto nos creemos vivir en los cielos como pasamos a vivir en los infiernos, que alabamos y defenestramos con igual rapidez. Las masas saldrán hoy a las calles de España pidiendo república y guillotina para el marqués Del Bosque. Somos así.

13 junio, 2014

Espartanos en Sao Paulo

Filed under: A bote pronto — Nicolás Doncel Villegas @ 14:42

Aparecieron en fila, brazo extendido con la mano apoyada sobre el hombro del compañero que iba delante. Me recordaron a otra épocas. Aquélla en la que durante el bachillerato, en la clase de gimnasia, nos hacían alinearnos de tal manera. O aquélla en la que ocurría lo mismo durante las prácticas del servicio militar obligatorio. También me recordaron a los alumnos de infantil de mi colegio cuando atraviesan el patio enganchados unos a otros para no perder la formación, el trenecito. Luego cantaron el himno. Qué derroche pulmonar patriótico. Cuánto sentimiento nacional rayando en el paroxismo. Parecían espartanos más que brasileños.

Antes de todo ello se celebró la tradicional ceremonia de inauguración. Tradicional viene de tradición, de repetición, algo ya visto muchas veces. Niños, muchos niños, y adultos vistiendo con multicolores y extravagantes ropajes, formando una serie de figuras geométricas que se ven desde el cielo televisivo pero que para los espectadores del estadio debe ser algo así como un maremágnum de gentes yendo y viniendo de acá para allá. Tampoco faltó el tradicional número musical a cargo de una cantante local, un rapero con nombre de raza canina y de Jennifer López, sobre cuyas caderas e ingravidez corporal no parece pasar los años. Acabada la actuación músico vocal el locutor de televisión anuncia que el presidente de la FIFA y la presidenta brasileña no pronunciarán los (también) tradicionales discursos de apertura por miedo a la pitada de los espectadores dada la situación social del país, un Brasil que demanda más inversión en sanidad, educación, etc. que en la organización de mastedónticos acontecimientos deportivos. Me alegro que no haya discursos oficiales. No son la guinda del pastel sino la mosca que viene a posarse en él antes de comenzar a ser degustado.

clip_image002Volvamos a los protagonistas, los espartanos-brasileños y los croatas. Primer partido del Mundial. Se adelanta el equipo ajedrezado (qué bonito queda ese adjetivo para un equipo de fútbol) y empata Brasil con un gol del liviano Neymar. Tras el descanso, y cuando Croacia dominaba el partido, el árbitro pita un penalti inexistente a favor de Brasil. Designar a un árbitro japonés para el partido inaugural es como si los árbitros del mundial de hockey hielo fuesen de Camerún. Lo que muchos temían, la influencia arbitral para que Brasil gane este campeonato, se hizo evidente. La selección anfitriona me decepcionó. Lo lleva haciendo desde que ganaron el Mundial de los Estados Unidos. Un equipo de músculo y físico, tan lejos de aquellos magos del jogo bonito de otros tiempos, un equipo que presume de centrales y que alinea un futbolista masa y varios destructores, un equipo así no me enamora sino todo lo contrario. Si a ello le sumamos el ambiente de enardecida supremacía que manifiestan, los aires de grandeza que se dan (viviendo del pasado)… no me queda más remedio que manifestar que mi mayor satisfacción se producirá el día que este Brasil-Esparta sea eliminado. Y si llegase a la final (arbitrajes mediante) que la pierda (a ser posible con España o Argentina).

29 mayo, 2013

Diferentes maneras de acabar un ciclo

Filed under: A bote pronto — Nicolás Doncel Villegas @ 14:39

clip_image001Hacía tiempo que no saltaba al césped, que no pisaba el pasto. Pero como la temporada futbolística se acaba no está de más hacer un poco de resumen. Sí, ya sé, que todo sigue casi igual, que siempre ( o casi siempre) ganan los mismos y que descienden a los pozos más tenebrosos los más desfavorecidos por la fortuna o la economía. Que un Barcelona acosado por la enfermedad haya salido inmune, o al menos no cadáver, parece una contradicción, pero en el fútbol ocurren, a veces, esas situaciones que generan una leyenda de heroicidad mientras que en la vida corriente de las gentes es casi un episodio de supervivencia. Que un Madrid exultante por su victoria liguera, y centenaria en puntos, en el curso pasado comenzará y continuara envuelto en polémicas personales de su figura insigne contra el orden mundial, entristecido y dejando un reguero de puntos irrecuperables hasta hacer estallar un polvorín que se adivinaba, quizás no fuese tan esperado pero los egos pueden hacer descarrilar los trenes. Que un Atlético “simeoneizado” siga escalando posiciones y agarrando copas como un aspirante a alcohólico engarzado en la barra de un bar también era previsible, tan previsible como podría haber sido lo contrario y que el icono jugador hubiese fracasado como icono entrenador, pero gracias a Neptuno no ha sido así. Que un Málaga con jeque que viene y va jugara tan bien al fútbol de la mano de ese entrenador al que enfadarse le cuesta un potosí, y estuviera a punto de eliminar a un equipo que luego sería finalista en la competición que tiene esa música que todos anhelan escuchar, ha sido enormemente satisfactorio… Y así podríamos seguir.

clip_image003Y seguiríamos hasta completar uno de esos ciclos de los que siempre andan algunos anunciando su fin. En este caso toca hablar, es inevitable, del fin de ciclo barcelonista. Yo pienso que sí, que se ha acabado. Pero no en el sentido que pensaban los que lo deseaban antes de que se acabara y que, contrariamente, ahora piensan que no se ha acabado. Se ha acabado porque hay jugadores a los que el paso del tiempo ha hecho mella, como a cualquier semidiós, porque en la última celebración liguera había en el césped más hijos de jugadores que jugadores (y la paternidad suele ir acompañada de años), porque hubo un día (o dos) en el que un panzer alemán cruzó la línea del juego de toque hasta arrasar todas las defensas, porque la mente no es un músculo al que le puedes exigir máximo rendimiento hasta que se rompa, porque los éxitos se acumulan en las vitrinas y también en ese rinconcito del cerebro en el que hay una balanza con dos platillos (deseos-triunfos) de difícil equilibrio, porque los otros también cuentan… Por todo ello el ciclo se ha acabado.

Lo que no quiere decir que con los restos del hermoso velero, que no ha naufragado sino que ahora no navega sobre las olas con esa presteza con que lo hacía no hace mucho, se construya uno nuevo utilizando parte del maderamen y del velamen del anterior, se busque un nuevo capitán de navío y las nuevas singladuras que están por venir lleguen a buen puerto. Pero no se ha acabado de la forma que algunos pensaban, no se ha acabado a manos de ese Atila, que no vino del Este sino del oeste peninsular, de ese luso que se ha consumido en sus propios incendios hasta acabar siendo derrotado por la “presión”, ese elemento en el que se suponía que él era el maestro, el creador de todas las presiones habidas y por haber, el fuegoclip_image005 que alimentaba el calor de la olla a presión, el ciclón capaz de juntar todas las isobaras y generar una presión atmosférica que desencadenaba borrascas tormentas allá por donde los vientos lo guiaban. Él no ha acabado con el ciclo, el ciclo ha acabado con él. Pero como el destino es imprevisible quizás quiera que a finales de agosto pueda verse en una Supercopa de Europa frente a su archienemigo de los últimos años, con aquél al que también quiso destronar y no pudo, enfrentados ambos otra vez, ahora en clubes diferentes, uno inglés y el otro alemán. Pero si eso ocurre él no será el number one porque enfrente tendrá al nuevo entrenador del equipo que ha sido campeón de Europa, ese tipo al que solo consiguió derrotar en asuntos de alopecia. El destino, además de imprevisible, a veces también es cruel.

PS. Y para la próxima temporada en Europa…

“Hay una leyenda que recorre el mundo entero,
verde y blanco sus colores,
blanco y verde es el sendero,
luz en la mañana y en la noche
quejío y quiebro.”

29 agosto, 2012

Víctor Valdés, o las peras del olmo

Filed under: A bote pronto — Nicolás Doncel Villegas @ 15:31

 

clip_image002¿Pedimos a Alves que se mantenga cual estatua de sal en la esquina derecha de su área de penalty? No.

¿Pedimos a Puyol que viva un partido sin intensidad o que se corte el flequillo? No.

¿Pedimos a Piqué que no cruce nunca la línea del medio campo mientras sigue pensando en Shakira? No.

¿Pedimos a Mascherano que deje de rasear el césped? No

¿Pediremos a Jordi Alba que no se marche a dar un pase de la muerte? No.

¿Pedimos a Busquet que alguna vez dé más de dos toques al balón? No.

¿Pedimos a Iniesta que prefiera la cola de vaca a la croqueta? No.

¿Pedimos a Xavi que deje de gira la cabeza como si fuese la niña del exorcista? No.

¿Pedimos a Pedro que deje de hacer diagonales porque se le puede acabar la gasolina? No

¿Pedimos Alexis que deje de chocar con los defensas? No.

¿Pedimos a Cesc que juegue de atrás hacia delante, o al revés? No.

¿Pedimos a Villa que deje de inventar goles desde cualquier posición del campo? No.

¿Pedimos a Messi que… bueno, a éste qué se le puede pedir? No.

Entonces por qué le pedimos a Valdés que deje de jugar con los pies. O es que no nos hemos enterado todavía que es el portero de todos los anteriores.

12 agosto, 2012

La mejor respuesta

Filed under: A bote pronto — Nicolás Doncel Villegas @ 9:34

9:30 – Seis horas y media antes del comienzo.

Sobre el asunto (deportivo) del día… la pregunta que todo el mundo se hace:

– ¿Cómo se les puede ganar?

La mejor respuesta que se me ocurre de entre todas las posibles:

– No se les puede ganar, sólo ellos pueden perder.

PS. 17:05 – Descanso.

¿Será posible?

PS. 17:32 – Final del tercer cuarto.

Lo veo y casi no lo creo.

PS.18:02 – Final.

Nunca es agradable perder, pero así sí se puede.

3 agosto, 2012

Ellas brillan más

Filed under: A bote pronto — Nicolás Doncel Villegas @ 12:50

clip_image002[5]Hombre, hombre. Eso podrían decir con fina ironía las mujeres de España, y más las mujeres olímpicas de España, cuando, tras mirar el medallero una vez transcurridos siete días del comienzo de los Juegos, se percataran que nuestro país aparece con dos metales (plata y bronce) y que ambos pertenecen a mujeres. El fracaso del competitivo macho ibérico, a una semana vista de la llegada al estadio del fuego griego, es notable. En estos londinenses Juegos, en los cuales participan por primera vez mujeres en todas las selecciones (sólo faltaban Arabia Saudí, Qatar y Brunei, joyas del islamismo más integrista y reaccionario en cuanto a asuntos de mujeres se refiere), vamos nosotros y no vemos los metales nobles ni por casualidad. En estos británicos Juegos, en cuyo desfile inaugural nunca vi tantas abanderadas, the spanish man aparece con el más alto de los abanderados pero hasta hoy no ha subido un escalón del pódium que lo eleve sobre el resto de los mortales competidores. En estos universales y plurideportivos Juegos, a los que asistíamos como reyes del fútbol mundial, acabamos sin ganar un partido ni marcar un gol, como si volviésemos al pasado no muy lejano. Y mientras clip_image002tanto ellas le dan un baño entre broncíneo y argénteo al medallero español a la espera de que el rojo de la vergüenza masculina pueda desaparecer con el brillo del metal más deseado. Y lo hacen con nombres tan exóticamente hispanos como Mireia o Maialeny en deportes en los que el agua es elemento imprescindible para no ahogarse en la derrota sino para flotar en el éxtasis de la gloria o para navegar hacia encontrar el mejor de los puertos.

Quedan días, hasta que el 12 de agosto se apague el pebetero que contiene el fuego de los dioses, para que los varones que se agrupan en tribus para jugar con pelotas, bien sea dando raquetazos, haciendo uso de sus manualidades, metiéndolas en cestas sin fondos, pasándolas a través de redes clavadas en playas artificiales o atravesando puertas acuáticas, intenten buscar al menos la paridad metálica con las féminas compatriotas. Veremos.

22 julio, 2012

Otro Tour más

Filed under: A bote pronto — Nicolás Doncel Villegas @ 9:14

clip_image002Termina hoy otra edición del Tour de France. Julio y Tour son una pareja que me acompaña desde hace muchos años, desde que los televisores eran en blanco y negro y Televisión Española comenzó a emitir los finales de etapa (poco más de media hora). Más de treinta años enganchado a las carreteras francesas, a los Alpes, los Pirineos, los vientos normandos, el calor del Macizo Central y los Campos Elíseos. En todos esos años pasaron una enorme cantidad de historias que se engrandecen cuando de ciclismo se trata y, sobre todo, si ocurren en la gran carrera francesa. Porque eso es algo único: el Tour tiene vida por sí mismo, independientemente de quienes participen o no participen en él (en los últimos años todos quieren hacerlo), es una carrera que se retroalimenta con sus propias grandezas.

La edición que acaba, a la espera de la etapa final en la que sólo tiene interés el sprint parisino, no ha sido de las mejores. Ha tenido el perfil de una de esas etapas largas en las que apenas destacan pequeñas cotas de cuarta categoría y una llegada con mínima pendiente para hacer el sprint más interesante. Ha sido una edición controlada por un equipo (Sky) que representa lo que se ha dado en llamar el ciclismo científico, aquél en el que todo está estudiado, en el que no hay lugar para variables imprevistas, y que tiene como líder a un ciclista inglés (Bradley Wiggins) que asume a la perfección todas esas características.

clip_image004El ganador, Wiggins, dice admirar a Miguel Induráin. Su manera de correr me ha recordado aquellos Tours en los que el ciclista navarro utilizaba su poderío en las etapas contrarreloj para distanciar a sus rivales mientras que en las etapas de montaña se limitaba, que no es poco, a aguantar el ritmo de sus contrarios o a poner él un ritmo de carrera que asfixiaba a los que querían vencerle. Existe esa similitud pero en aquellos años Induráin nunca tuvo un equipo tan fuerte y controlador como el Sky y sí tuvo rivales, escaladores, grimpeurs, que continuamente atentaban contra su reinado. Eso no ha ocurrido este año. Tan solo el italiano Nibali se ha atrevido a desestabilizar el orden británico de la carrera. Y quien sí podía haberlo hecho, otro inglés (C. Froome), era el gregario de lujo del líder. Cierto que ha habido ocasiones en las que los segundos de a bordo se han amotinado al verse con más fuerza que el capitán del barco. No ha ocurrido así esta vez. Y eso ha restado emoción a la carrera pues el ciclismo vive también de las pasiones desenfrenadas y no hay mejor ejemplo de ello que una lucha fratricida para atraer la atención.

clip_image006A pesar de todo ello, uno ha seguido siendo fiel a la prueba francesa. A pesar de que no se haya subido Alpe D’Huez, a pesar de que subiendo el Tourmalet un par de escapados aumentaran su diferencia con el grupo de los elegidos en más de cuatro minutos (lo cual constituye una afrenta sin precedentes para una de las cumbres míticas del Tour), a pesar de la falta de dos artistas como Alberto Contador y Andy Schleck…el Tour siempre guarda curvas peligrosas, bajadas emocionantes, desfallecimientos sorprendentes. Siempre emociona ver al ganador de la edición anterior (C. Evans) perder el ritmo en un puerto de montaña, descolgarse y no poder aguantar la marcheta de un compañero de equipo que trata de ayudarle; emociona ver ganar etapas en los que un grupo de escapados, que han sido compañeros durante kilómetros y kilómetros, se destrozan con miradas y ataques inesperados cuando huelen la proximidad de la meta (mención especial aquí a los dos ganadores españoles Valverde y LuisLe); emociona ver, por ir terminando aunque la lista sería larga, a tipos con el cuerpo magullado, heridas que asoman por los maillots destrozados, que son capaces de terminar una etapa para ver si pueden salir al día siguiente. Y luego está Francia, esas vistas aéreas de montes colosales y ríos envidiables, châteaux y catedrales, que desaparecen entre la modorra de la siesta cuando la etapa no está siendo muy peleada y uno se adormece plácidamente.

1 julio, 2012

¿Y ahora qué?

Filed under: A bote pronto — Nicolás Doncel Villegas @ 22:17

Ya lo dije esta mañana: “Porque no hay razones para el miedo, porque no hay motivos para la desconfianza, porque pienso que esta noche la Selección Española de Fútbol volverá a ser campeona.”

PS. Lo que no comprendo es como hay personas inteligentes a las que no les gusta el fútbol.

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