La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

5 diciembre, 2019

Quedarse plantado en un verso

Filed under: Cosa que de contar fuese — Nicolás Doncel Villegas @ 8:45

Quedarse

03/12/19 – El domingo llovió casi toda la tarde. Por la noche me encaminé a cumplir con la misa de promisión dominical a la que estoy obligado hasta final de año. En las calles desiertas los adoquines de granito brillaban por la lluvia caída, luces tenues alumbraban los interiores de las casas de puertas cerradas, el empedrado decorativo del atrio de la iglesia amenazaba con su aspecto resbaladizo… En el interior pocos feligreses, gran serenidad y un silencio sobrecogedor que en determinados momentos de la ceremonia hizo que pudiese escuchar perfectamente el incesante zumbido interior de mis acúfenos cual si fuese el revoleteo de un ángel inquieto. De regreso a casa la serenidad nocturna y la soledad callejera tenían un solo testigo, una luna tímida y velada que parecía pedir perdón por asomarse a la noche. Estoy por repetir la experiencia el próximo domingo.

04/12/19 – Ayer estuve en mi pueblo. Utilizo el posesivo cada vez que hablo del pueblo en el que nací y me críe. En cambio, cuando me refiero al pueblo en el que llevo viviendo la mayor parte de mi vida utilizo el artículo. Por ejemplo: El barrio de la Villa de mi pueblo es preciosoEn el pueblo las calles son anchas y llanas. Se ve que la infancia marca mucho el posesivo. O viceversa. Como decía, ayer estuve en mi pueblo, me acerqué al cauce del río y volví a sentir esa distorsión que sentimos los mayores cuando volvemos a un lugar de nuestra infancia que por aquel entonces percibíamos de una manera y que el paso del tiempo nos hace percibir de otra: plazas que nos parecían enormes hoy son plazuelas, grandes calles hoy parecen callejas, el río que estaba ahí, tan cerca, ayer me pareció lejano, casi ajeno al pueblo que tantas veces anegó.

05/12/19 – Del poema “Hay ganas de no tener ganas”, de César Vallejo, unos versos escritos en nubes grises: “Cuando las sienes tocan su lúgubre tambor, / cuando me duele el sueño grabado en un puñal, / ¡hay ganas de quedarse plantado en este verso!”. Mejor no; mejor no quedarse plantado en un verso desganado, ni en el borde del precipicio, ni siquiera en el frío mármol de una lápida sin epitafio. Mejor, no.

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