La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

11 abril, 2018

Puertas de arte y viaje

Filed under: De libros,En otro lugar — Nicolás Doncel Villegas @ 9:22

puertas

Cuántas puertas hemos traspasado, cuántas nos han impedido el paso…Leyendo “Las rosas de piedra” (Julio Llamazares), me encuentro con lo que sigue: “Por si faltara algo, además, el viajero accede a ella por la puerta más hermosa de la Tierra: el pórtico de la Gloria, la obra en piedra más fabulosa de todas las de su estilo posiblemente del mundo.”

Recuerdo entonces mi visita, cuando el siglo XX finalizaba, a la catedral compostelana de Santiago. Este viajero que ahora escribe no entró por el famoso Pórtico sino por la Puerta de las Platerías. Eso sí, volví a salir a la Plaza del Obradoiro para volver a entrar y cumplir con el rito del Santo dos Croques y admirar esa maravilla, salida de la inspiración de alguien con un nombre tan común como es Maestro Mateo.

Y enlazo este recuerdo con otros de puertas y viajes. Por ejemplo, con el que un año después me llevó hasta la Puerta del Paraíso del Baptisterio de la catedral de Florencia. De la austera piedra compostelana al dorado bronce florentino del orfebre Lorenzo Ghiberti. Puertas que te llevan a la gloria o al paraíso del arte románico y renacentista, testimonios extraordinarios de lo que somos y de donde venimos, independientemente de nuestros pensamientos y creencias.

Puertas hermosas, también, las de las pequeñas iglesias románicas perdidas en los valles pasiegos de Cantabria y en los verdes prados asturianos, las que se abren a los claustros de monasterios y catedrales castellanas; y las puertas llenas de luz de los patios andaluces, desde los más recogidos hasta los más abiertos al mundo que los visita, las puertas que se abren al Patio de los Naranjos o al de los Leones.

Puertas de arcos apuntados, rampantes o lobulados, puertas de maderas nobles, talladas y con goznes que soportan el paso de los siglos, el paso de los que antes eran fieles a su religión y ahora son devotos del viaje turístico o del amor al arte. Puertas como la de la iglesia románica de Santa María, en Bergen (Noruega), con varios arcos de medio punto en orden decreciente. Y las últimas, las que dejan fuera el frío de Vitoria o Pamplona y permiten al viajero buscar paz y calor entre muros de catedrales inacabadas o iglesias con calefacción. Todas esas puertas he atravesado, por ellas entré al pasado y salí para reencontrar ese presente que hoy es ya, también, pasado.

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