La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

28 junio, 2017

Las aristas de la gestación

Filed under: Diálogos de blog en blog. — Nicolás Doncel Villegas @ 10:27

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El asunto este de la gestación subrogada tiene tantas aristas afiladas que es difícil no cortarse al tocarlo. Nunca entendí las dificultades legales que se les plantea a los padres que quieren adoptar. Supongo que serán necesarias para preservar abusos; pero, si no existiesen tantos impedimentos para la adopción quizás la gestación por encargo, la gestación por dinero, no hubiese llegado al nivel de demanda que ahora tiene. Hay quien prefiere ese tipo de gestación antes que la adopción, tiene medios para ello, le ampara la legalidad en algunos países del mundo… Si se cumplen todos los requisitos legales, nada que objetar. Pero, ¿y esas aristas morales? Habría que tomarlas y hacer con ellas un cuerpo legal de carácter universal (en lo que se pueda y quienes quieran). Pero como eso es algo tan difícil como improbable que suceda seguiremos teniendo asunto para el debate. Y es tan difícil porque los límites éticos de cada cual en asuntos como éste son muy diferentes, las fronteras entre “pues en ese caso, yo lo veo bien”, y “pues a mí eso me parece una barbaridad” están tan distantes que la tierra de nadie que queda entre ambas es tan amplia que me parece imposible convertirlas en ley. A mí me parece mal que un hombre joven, deportista y rico encargue un par de bebés como quien se compra un par de coches deportivos; me parece bien que una pareja que no pueda tener hijos, o que la madre corra riesgos graves en el embarazo, use la gestación subrogada, etc. ¡Hay tantos casos, hay tantas aristas!

Hablando de gestaciones que no entran dentro de la categoría de “las de toda la vida” (se me entienda antes de que se me mande a la hoguera), gestaciones fuera del matrimonio o pareja heterosexual, esas que siempre hubo y cuyos niños expósitos cargaron con aquel apellido, niños que podrían haber sido hijos del padre Amaro o algún colega, hijos acogidos en adopción sin que casi nadie supiese de ello… En el libro que me entretiene estos días, Tierra de campos (David Trueba), el protagonista es hijo de una de esas historias que sólo pasaban en el siglo pasado: una de esas gestaciones fruto del deseo carnal, adúltero, rayano a lo incestuoso y al pecado mortal contra la castidad. Y tras esa ristra de “inmoralidades” el así gestado acaba convirtiéndose en el hijo que alegra la vida de un matrimonio que no podía tenerlos. ¡Qué complicados somos!

En el Blog de Antonio Muñoz Molina: Devoralibros

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