La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

29 abril, 2017

Como agua de mayo…

Filed under: Media cosecha — Nicolás Doncel Villegas @ 9:39

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El jueves, entre idas de PAC y venidas de IRPF, en ese continuo viajar de siglas y compromisos burocráticos que conlleva la actividad agraria, me detengo para ver como los trigos aceleran su marcha hacia la nada. La culpa es de la escasez de lluvias en los meses de marzo y abril. Sí, llovió ayer y ha llovido esta noche pasada; pero, quizás tarde porque parte del daño ya está hecho. Es duro ver como las espigas, que hace unas semanas prometían buena cosecha, serán soporte de granos ensorbidos, de granos resecos y sin peso. Es duro ver como el verde intenso de los trigales se ha ido requemando en un amarillo negruzco. Ese color es el presagio de otra mala cosecha que solo el seguro agrario compensará en parte. Ojalá la lluvia caída ayer, y la que pueda caer en el siempre imprevisto mes de mayo, salven el girasol. Pero es difícil que la cosecha sea buena cuando hasta ahora, durante los meses de marzo y abril, había llovido poco más de sesenta litros.

clip_image004Y mientras escribo esto recuerdo el cartel de Cajasur anunciando la gestión de las ayudas de la PAC con el eslogan “Como agua de mayo”. Se equivocaron, pienso. Esa agua la necesitábamos a primeros de abril. Tendríamos que haber estado rellenando los documentos en esos días con las botas embarradas, imagen perfecta de la simbiosis tierra-papel que hoy significa ser agricultor. Los polígonos, parcelas y recintos, la nomenclatura y los códigos, los planos del SIGPAC, tendrían que haberse mojado tanto como el trigo que espigaba y el girasol que comenzaba a sembrarse. Pero no fue así. Podemos ordenar y poner fecha a los trámites y el papeleo, pero cuando el cielo se cierra en banda no lo abre ni las ordenanzas europeas.

Comento la situación con Manolo, que hace una pausa en el planeo de las pipas, esa tarea que intenta acabar con los cenizos y otras hierbas que hacen la competencia al desarrollo del girasol. Hablamos de las tierras vacías que el vecino ha dejado este año, de los nuevos cultivos que aparecen cada año pero que desaparecen al siguiente. La conclusión es evidente: esos nuevos cultivos no aseguran un buen rendimiento económico, no mejor de los habituales, pues esos agricultores vuelven al clásico trigo-girasol que tampoco es la panacea porque los precios de ambos productos están a la baja. Queda el olivar. Invertir en una plantación que necesita unos cuidados y un capital importante antes de comenzar a ser rentable. Pero uno está ya algo mayor, y ha llegado quizás demasiado tarde a este mundo agrario, para arriesgarse en ese tipo de aventuras. Así que nos despedimos esperando la lluvia como agua de mayo, que decía el cartel. Esa lluvia ha llegado. Poco más de treinta litros han caído. Es una ayuda para el olivar y el girasol. A ver si mayo…

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2 comentarios »

  1. Y yo que pensaba que cenizo venía de ceniza y resulta que es una mala hierba. Me gustan mucho tus entradas agrarias.

    Un saludo

    Comentario por Eduardo Cas — 29 abril, 2017 @ 13:09 | Responder

    • Gracias, Eduardo.
      Pues sí, el cenizo es una hierba. Otra cosa es “ser un cenizo”. De estos últimos lo hay en el campo y en la urbe. 🙂

      Comentario por Nicolás Doncel Villegas — 29 abril, 2017 @ 14:01 | Responder


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