La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

8 abril, 2017

De mercería en mercería (1/2 – La Central)

Filed under: En otro lugar — Nicolás Doncel Villegas @ 10:29

clip_image001

En las últimas semanas he visitado algunas mercerías. No es éste un tipo de comercio que me sea cercano pues poco tiene que ver con mis aficiones y menos con mis actividades de jubilado docente y agricultor sobrevenido.

La visita a varios de estos locales de la capital de la provincia ha sido de mero acompañante. Anda mi santa averiguando un vestido para, llegado el momento, acristianar (verbo más radical en la definición que su sinónimo bautizar) a la nieta. Y para tal indumentaria necesita equiparse de artículos que se venden en estos comercios. De entre todos los visitados comentaré dos de ellos: “La Central” y “Regina”.

La primera de estas mercerías es un pequeño local de cuatro metros de fachada y un mínimo espacio interior. La Central respira solera de comercio de toda la vida. Comenzando por el nombre; ya no se ponen nombres como ése a los comercios (y es una pena). Bajo el rótulo nominal dos pequeños escaparates exhiben los clásicos artículos enmarcando una estrecha puerta de madera vieja que se protege con una reja corredera de hierro. Como he dicho antes el interior es pequeño y sigue conservando el antiguo mostrador de madera y viejos expositores acristalados en los laterales. Tras el mostrador toda la pared se reviste de un mueble cajonera. Cada vez que el dependiente tira de uno de esos cajones para sacar una cinta o unos botones la estructura parece correr peligro y llegar a desvencijarse en cualquier momento. Devolver el cajón a su lugar de origen es una odisea pues el paso de los años y el uso continuado ha desencajado los espacios en los que cada cajón debe acoplarse.

Dentro del aparente desorden todo parece guardar un orden natural. Miro con curiosidad todo lo que allí se acumula y me parece estar en un comercio de los años sesenta. Hasta el dependiente lo parece; es un señor de mediana edad que, por su aspecto, parece haber entrado en simbiosis con el local que regenta. Me lo imagino soltero y viviendo con su madre en un pisito cercano a la mercería. Me recuerda al personaje novelesco de Muñoz Molina, Lorencito Quesada, dependiente de “El sistema métrico decimal” (nombre, también, de otros tiempos). Pero entre tan añeja composición, entre tan rancio abolengo comercial, destaca, en un rincón tras el mostrador, una caja de cobro moderna, provista de una pantalla táctil y colorista en la que el eficaz dependiente marca el importe de cada producto adquirido.

Abandonamos el local y meto la mano en el bolsillo para sacar el móvil, mirar la hora y asegurarme que vuelvo al siglo XXI.

Anuncios

A %d blogueros les gusta esto: