La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

30 abril, 2017

La carne – Rosa Montero

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 9:11

 

clip_image002Casi al final de la novela la autora cita un verso de Mallarmé: “La carne está triste y ya he leído todos los libros”. Ese tono de tristeza carnal es el que impregna esta novela, ese momento de la vida en el que se piensa en lo que pudo haber sido y no fue. Y, sobre todo, en el que se piensa que ha llegado el momento en el que habrá cosas, momentos, vivencias… que ya no podrán ser.

Su protagonista, Soledad Alegre (nombre al borde del oxímoron) acaba de cumplir sesenta años y recibir el encargo, como comisaria de exposiciones, de montar una sobre escritores malditos.

Soledad vive en soledad, y esto no es un pleonasmo ni figura literaria similar. Y para compensar esa carencia de compañía íntima acaba contratando una noche a un gigoló. La relación de la sesentera y el treintañero es la base de la novela. En esa relación hay un cierto suspense emocional que no desvelaré, un camino que ambos personajes recorren juntos con momentos y hechos que pueden llevar al lector a pensar que puede suceder lo que luego no sucede.

Pero La carne no es solo la historia de esos personajes. Es también aquello que la autora cuenta a través de la protagonista, las historias de esos escritores malditos (todos reales menos uno de ellos) que vivieron experiencias vitales tan explosivas como para alcanzar ese calificativo que les da derecho a formar parte de esa exposición que se prepara. Y es también la propia vida de Soledad, que algo de malditismo lleva consigo; y el cameo que la propia autora tiene en su novela… Con todo ello Montero construye esta historia de tristeza carnal que no es absoluta pues hay momentos en los que la rebeldía de la protagonista, frente a esa situación irreversible, estalla en gotas de humor, como sucede en la visita de Soledad a una de esas naves que abastecen a los comercios chinos de toda clase de productos. Toda esta trama secundaria, que acompaña a la historia de la protagonista y sus gigoló, es lo que más me ha gustado del libro.

29 abril, 2017

Como agua de mayo…

Filed under: Media cosecha — Nicolás Doncel Villegas @ 9:39

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El jueves, entre idas de PAC y venidas de IRPF, en ese continuo viajar de siglas y compromisos burocráticos que conlleva la actividad agraria, me detengo para ver como los trigos aceleran su marcha hacia la nada. La culpa es de la escasez de lluvias en los meses de marzo y abril. Sí, llovió ayer y ha llovido esta noche pasada; pero, quizás tarde porque parte del daño ya está hecho. Es duro ver como las espigas, que hace unas semanas prometían buena cosecha, serán soporte de granos ensorbidos, de granos resecos y sin peso. Es duro ver como el verde intenso de los trigales se ha ido requemando en un amarillo negruzco. Ese color es el presagio de otra mala cosecha que solo el seguro agrario compensará en parte. Ojalá la lluvia caída ayer, y la que pueda caer en el siempre imprevisto mes de mayo, salven el girasol. Pero es difícil que la cosecha sea buena cuando hasta ahora, durante los meses de marzo y abril, había llovido poco más de sesenta litros.

clip_image004Y mientras escribo esto recuerdo el cartel de Cajasur anunciando la gestión de las ayudas de la PAC con el eslogan “Como agua de mayo”. Se equivocaron, pienso. Esa agua la necesitábamos a primeros de abril. Tendríamos que haber estado rellenando los documentos en esos días con las botas embarradas, imagen perfecta de la simbiosis tierra-papel que hoy significa ser agricultor. Los polígonos, parcelas y recintos, la nomenclatura y los códigos, los planos del SIGPAC, tendrían que haberse mojado tanto como el trigo que espigaba y el girasol que comenzaba a sembrarse. Pero no fue así. Podemos ordenar y poner fecha a los trámites y el papeleo, pero cuando el cielo se cierra en banda no lo abre ni las ordenanzas europeas.

Comento la situación con Manolo, que hace una pausa en el planeo de las pipas, esa tarea que intenta acabar con los cenizos y otras hierbas que hacen la competencia al desarrollo del girasol. Hablamos de las tierras vacías que el vecino ha dejado este año, de los nuevos cultivos que aparecen cada año pero que desaparecen al siguiente. La conclusión es evidente: esos nuevos cultivos no aseguran un buen rendimiento económico, no mejor de los habituales, pues esos agricultores vuelven al clásico trigo-girasol que tampoco es la panacea porque los precios de ambos productos están a la baja. Queda el olivar. Invertir en una plantación que necesita unos cuidados y un capital importante antes de comenzar a ser rentable. Pero uno está ya algo mayor, y ha llegado quizás demasiado tarde a este mundo agrario, para arriesgarse en ese tipo de aventuras. Así que nos despedimos esperando la lluvia como agua de mayo, que decía el cartel. Esa lluvia ha llegado. Poco más de treinta litros han caído. Es una ayuda para el olivar y el girasol. A ver si mayo…

28 abril, 2017

Campanadas de coacción

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 10:10

 

clip_image001Tuve una cinta de casete de aquel álbum que sacó Lluís Llach en 1977: Campanades a morts. Como no había comenzado a trabajar no tenía tocadiscos, tan sólo una radio casete Sanyo. Por esa razón el vinilo no había llegado aún a mi vida y me contentaba con aquellas casetes que rebobinábamos con destreza usando el bolígrafo Bic.

Me he acordado de todo esto cuando me he enterado de las declaraciones que el entonces artista catalán, bandera de la lucha antifranquista, y hoy diputado autonómico, ha realizado refiriéndose a los funcionarios catalanes que no sean sumisos a eso que han llamado la “desconexión” de Cataluña con respecto a España: “La Generalitat sancionará a los funcionarios que no acaten la ley de desconexión

Ahí está el cantautor cantándole las cuarenta a los probos funcionarios que no entren por el aro del Procés. No le basta con amenazar con saltarse la legalidad sino que quieren obligar a otros que hagan lo mismo. Y eso cuando la policía de delitos fiscales acaba de enchironar al hijo mayor del otrora Padre de la Patria y anda haciendo registros en el domicilio familiar de la familia Pujol. Cuando la sociedad catalana está dividida en sus sentimientos patrios (aunque las últimas encuestas apuntan a que el independentismo baja) don Lluís de Girona anuncia que algunos de esos funcionarios “sufrirán”. Estos adalides de la libertad, de su libertad mentirosa y rencorosa, cada vez me dan más miedo porque, como él mismo cantaba en aquella vieja cinta de casete, se han transformado en “asesinos de razones”, quieren acabar con las razones de los demás para que sólo la suya prevalezca. Qué pena, qué rabia.

25 abril, 2017

Aquellos “sanmarcos”

Filed under: Retales de recuerdos — Nicolás Doncel Villegas @ 12:29

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La imagen que acompaña el texto es de un sanmarcos, de un 25 de abril, festividad de san Marcos, el cual “ejerce” de patrón de Castro del Río. Debe ser, no lo sé con seguridad, de mediados de los años setenta. Debe ser, casi seguro, en los terrenos aledaños a la Fábrica de la Luz, aquel paraje que acogía a los castreños que pasaban, pasábamos, un día de campo, comida, bebida y jolgorio en honor del santo que, además, es “rey de los charcos”, título del que debería abdicar pues la sequía de este año le quita todos los motivos para tal realengo.

La imagen corresponde a uno de aquellos sanmarcos de juventud, aquellos que eran sinónimos de liberación y desenfreno tras los vividos en la infancia con la familia. Las pandillas se organizaban y se daban cita en la Fábrica. Se comía y, sobre todo, se bebía. En la foto aparezco con amigos que fueron de la infancia y adolescencia, con compañeros de estudio que devinieron en amistades juveniles, con algunos que ya no están y con otros que siguen siendo cercanos. Están ellos y ellas, ¿fuimos todos juntos o fue uno de esos encuentros que se hacían yendo de un lugar a otro? Han pasado más de cuarenta años y mi memoria nunca ha sido la mejor para almacenar este tipo de recuerdos.

Al grupo se le ve feliz. Algo tendrá que ver el objeto que aparece en el lado derecho de la foto. Si la imagen y la memoria no me engañan parece una garrafa de vino, una de aquellas garrafas de cristal protegidas por un caparazón de plástico duro cual chaleco antigolpes. Una arroba, dieciséis litros de vino a granel cuyo trasiego comenzaba al poco rato de llegar al paraje, casi sin calentamiento previo. Hay también quien parece beber un botellín de cerveza y quienes nos cubrimos con gorra antisolar. Quienes vean esta foto piensen que los que ahí aparecen andamos ya por la sesentena, que las pelambreras son ahora cabelleras ralas y canosas o calvicies consolidadas, y que algunos somos ya abuelos y abuelas.

Hoy, a estas horas, mis paisanos deben de andar festejando otro sanmarcos más. Feliz día a todos.

23 abril, 2017

Debates, mítines… y atentado

Filed under: Diálogos de blog en blog. — Nicolás Doncel Villegas @ 9:53

 

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Como bien dice Antonio Muñoz Molina, la profecía era fácil, la apuesta no era arriesgada, era de prever que lo sucedido sucediese. Que hubiese un atentado en la Francia preelectoral era algo esperado. Los ha habido durante los últimos años sin que hubiese a la vista elecciones presidenciales, cumbres políticas, etc. Ahora, que la sociedad francesa está cuatridividida y a punto de elegir futuro, era casi “obligatorio” que tal ocurriese.
Y visto así, visto que todo era tan previsible, lo que uno piensa es si no ha llegado el momento de normalizar esa situación. Quizás sea el momento de pensar que a unas elecciones, en nuestro “mundo libre y seguro”, habría que añadirle ese condimento final. Antes de llegada la jornada electoral escucharemos a los candidatos, les veremos debatir en televisión, asistiremos a mítines multitudinarios o no, y lamentaremos y condenaremos el preceptivo atentado de quienes quieren hacernos cambiar usando la violencia y el terror. Pero si ese acto ya lo hemos agregado al proceso, si llegamos a dejar de considerarlo extraordinario, si tan solo nos queda llorar y enterrar a las víctimas y perseguir a los culpables sin que ello suponga modificar nuestro pensamiento y la consecuente decisión electoral habremos vencido a quienes intentaron que nuestras emociones se impusieran a nuestras razones.
Ayer, en un telediario, preguntaban a ciudadanos parisinos si el atentado les iba a hacer cambiar su voto. Creo que de cinco encuestados cuatro dijeron que no y uno dijo que sí. A éste último es al que habría que convencer para que no lo hiciese. El problema es que hay algunos políticos que, en su propio beneficio, aprovechan los atentados para lo contrario, para que los ciudadanos antepongan lo visceral a lo racional. Y así nos va.

Mucho más en…

En el Blog de Antonio Muñoz Molina: Facilidad en la profecía

22 abril, 2017

Del zaguán al parque: la condición humana

Filed under: Por el pueblo,Retales de recuerdos — Nicolás Doncel Villegas @ 9:31

clip_image002En este abril, en el que la Semana Santa ha sido meridiano, tomo asiento algunas mañanas en el zaguán de la casa. Desde ese espacio tan andalusí veo el parque solitario y me pregunto dónde andarán los niños madrugadores que salían a jugar a la calle. En estos pasados días de vacaciones sacras, y a media mañana, hace cincuenta años, el parque hubiese sido cobijo de juegos y algarabía de voces infantiles. Al otro lado de la calle miro la quietud de los columpios y las sombras inestables de los naranjos en flor. También pienso que quienes éramos niños hace cincuenta años no teníamos esos parques, que por entonces había que jugar en la calle o en un descampado cercano, que no había toboganes ni balancines, que nos apañábamos con una pelota de plástico o un endurecido y resquebrajado balón de cuero que los municipales de rostro agrio nos requisaban si nos atrevíamos a desafiar a las vecinas gruñonas que siempre se quejaban de los balonazos en sus fachadas recién encaladas.

Si el mes pasado escribía sentado en uno de los bancos de ese parque, moviéndome elípticamente cual estela de un planeta del sistema solar, buscando ese espacio de solysombra tan apropiado para estos tiempos de primavera, estas mañanas de abril leo y escribo desde el zaguán de la casa y miro ese parque, tan cercano y lejano al mismo tiempo. ¿Y por qué no hago esa travesía del desierto que son los ocho o diez metros de asfalto y acerado que me separan del oasis urbano? Debe ser la condición humana, ese término que la Wikipedia dice “…que  abarca la totalidad de la experiencia de ser humanos y de vivir vidas humanas. Como entidades mortales, hay una serie de acontecimientos biológicamente determinados que son comunes a la mayoría de las vidas humanas, y la manera en que reaccionan los seres humanos o hacen frente a estos acontecimientos constituye la condición humana.” Pues eso.

19 abril, 2017

El monarca de las sombras – Javier Cercas

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 9:58


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El monarca de las sombras es un familiar del autor, concretamente un tío abuelo llamado Manuel Mena. Ese personaje fue un joven falangista que perdió la vida a los diecinueve años en la más cruel batalla de la Guerra Civil, la batalla del Ebro. Sobre ese personaje construye Javier Cercas la historia de esta novela que es algo más, mucho más, que la biografía del caído por la Patria, del héroe que marchó al frente por unos ideales que otros le imbuyeron y de los que pareció dudar antes de encontrar su final.

El libro es también la narración de cómo se gesta el mismo, de las dudas que tiene el autor en escribirlo o no, de las personas con las que habla para conocer más a fondo a Manuel Mena, de la relación que Cercas mantiene con su amigo David Trueba para que le ayude en esta labor, de la relación que el autor mantiene con su propia madre como enlace con ese pasado del que uno no sabe si sentirse orgulloso aunque sea en una mínima parte o aborrecer en su mayor parte, etc.

Es otro libro sobre la Guerra Civil, sí; pero es una visión muy poliédrica de aquel terrible hecho histórico. Hay, sobre todo, esas dos historias que se entrelazan: la de la búsqueda de información que nos muestre al personaje fallecido en el frente bélico y la crónica de lo que Manuel Mena vivió hasta convertirse en monarca de las sombras. De la primera historia, la del investigador que busca y rebusca entre los coetáneos de Mena, se desprende una sub historia: la de aquellos que somos hijos de quienes vivieron la Guerra, de nuestro posicionamiento, podríamos llamar “moral”, en relación a los familiares (padres, tíos, abuelos) que fueron actores de aquel drama, de nuestra aceptación o no de la actuación que ellos tuvieron. Es lo que le sucede a Cercas, cuya familia (abuelo falangista) franquista con héroe caído incluido, es un obstáculo, un peso, con el que el autor debe cargar cuando se plantea si es necesario escribir un libro que revuelva el pasado. De la segunda historia, de lo que Manuel Mena vivió, se desprende una narración basada en un estudio documentado de lo que fue la trayectoria militar del personaje. Esa narración se amplía con los sucedido en la España del treinta y seis al treinta y nueve y es ahí donde la novela agota a este lector porque la convierte en otra novela de la Guerra Civil. Cuando la historia se hace más personal, tanto desde el punto de vista de Mena como desde el propio autor, el relato gana interés. Cuando la opción que Mena tomó al marchar a la guerra es motivo de reflexión merece la pena la lectura de este monarca de las sombras, rey entre los muertos que antes de serlo dejó entrever que quizás hubiese preferido “…ser siervo en el campo / de cualquier labrador sin caudal y de corta despensa / que reinar sobre todos los muertos que allá fenecieron. Esas palabras que Aquiles dirige a Ulises en los versos de la Odisea resumen bien, no solo el título, sino la historia de Manuel Mena y muchos otros que, al contrario de él, no tendrán quienes cuenten su historia.

18 abril, 2017

La tibieza (2/2)

Filed under: Relatos — Nicolás Doncel Villegas @ 17:07

clip_image00210. Ante el jolgorio de sus vecinos al haber sido agraciados con el “gordo” él se atrevió a dar un saltito y brindar con cerveza sin alcohol.

11. Compró un gel de placer y, tras una semana, se decidió a dejarlo sobre la mesita de noche de su pareja.

12. Decidió hacerse donante de órganos pero, debido a sus principios ideológicos, solo donaría los del lado derecho de su cuerpo.

13. Por una vez iba a saltarse las instrucciones. En lugar de los dos kilos de tornillería pondría solo uno en la bomba que estaba preparando.

14. Cuando sus compañeros golpeaban la mesa con las fichas de dómino él las colocaba suavemente y no sonreía al ganar la partida.

15. No sabía si hacerse amigo de Juan o de Tomás así que decidió esperar a que terminase la discusión que ambos tenían en el patio del colegio.

16. Lleva varios días siguiendo a la chica que le gusta. Sabe que así no va a conseguir nada de ella pero al menos se entretiene.

17. Como ninguno de los dolientes dio un paso al frente el enterrador se encogió de hombros y comenzó a echar paladas de tierra.

18. Una Nochebuena más reía las gracias de su cuñado. Una Navidad más tendría que soportar la riña de su esposa por ser tan “calzonazos”.

17 abril, 2017

Del azahar y el jazmín

Filed under: Por el pueblo,Retales de recuerdos — Nicolás Doncel Villegas @ 10:56

 

clip_image002Si hay dos olores de flores (fragancias florales iba a escribir, pero me ha resultado demasiado… ¿cursi?) que me resultan agradables son las del azahar primaveral y la del jazmín estival. No sé si el ser flores blancas tendrá algo que ver en esa común preferencia. Lo que sí sé es que esos aromas limpios, blancos, de una suavidad que nunca empalaga el olfato (como la abrumadora dama de noche) son una delicia para las mañanas de abril o los atardeceres de julio. Quizás ese gusto por ambos olores venga determinado en parte por el recuerdo de la niñez. En el patio de la infancia uno se daba el relevo con el otro. El cerco de flores de azahar que circundaba el naranjo cubriendo el suelo era seguido en el tiempo por las flores de jazmín que se abrían al atardecer; éstas eran cogidas con delicadeza para hacer con ellas un “manojito”, utilizando un alfiler que se pinchaba sobre el vestido femenino, o eran colocadas sobre las mesitas de noche para espantar a los fastidiosos mosquitos que al anochecer salían del pozo del mismo patio.

Viene todo este asunto de aromas florales y recuerdos con ellos relacionados a cuento de una observación y una duda que en este tiempo de naranjos en flor me vengo haciendo. Un parque y dos calles contiguas a la que vivo se adornan con naranjos. Unos fueron podados hace unos meses de manera artística dándoles una forma redondeada mientras que otros no fueron sometidos a tal poda. Observo que aquellos que lucen su redondeada forma esconden sus flores entre la apretura del corte que el jardinero realizó; el azahar debe andar escondido entre el verdor de la vieja hojarasca porque en el suelo hay testigos de ello. Por el contrario, los que no fueron podados lucen abiertamente sus flores en los nuevos tallos y entre las hojas recientes de un verde casi transparente. Como no soy experto en botánica ni en jardinería desconozco si la acción de esa poda determinará una mayor o menor floración; lo que sí es evidente es que los que no fueron tocados por la mano del hombre se muestran más amables en su exhibición floral.

16 abril, 2017

Semana Santa (Otra manera de verla) – IV Edición

Filed under: Varios — Nicolás Doncel Villegas @ 11:51

Como en años anteriores os dejo el Álbum de Semana Santa (Otra manera de verla). Cuarta edición de este álbum “laicofrade” o “agnosticofrade” con imágenes propias (las marcadas con *) y otras recogidas en la Red. Con todo respeto (para los cofrades y los laicos, para los agnósticos y los hermanos en la fe), que ustedes lo vean y disfruten.

Click en la imagen para ver el álbum.

SS

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