La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

18 marzo, 2017

La sonrisa decapitada de María Antonieta

Filed under: De libros — Nicolás Doncel Villegas @ 11:04

 

clip_image002En “El libro de las ilusiones”, de Paul Auster, el protagonista recibe el encargo de traducir las “Memorias de ultratumba”, de Chateaubriand. Nos cuenta el personaje que, en el primer volumen de esas Memorias, Chateaubriand hizo una excursión a Versalles un mes antes de la toma de la Bastilla y que fue presentado a la reina María Antonieta. Días después vio pasar a la reina con sus hijos. A continuación transcribe lo que escribió Chateaubriand:

“Mirándome con una sonrisa, me saludó con la misma gracia con que lo había hecho el día de mi presentación. Jamás olvidaré aquella mirada suya, que pronto dejaría de existir. Cuando María Antonieta sonreía, los contornos de su boca eran tan nítidos que (¡horrible pensamiento!) el recuerdo de su sonrisa me permitió reconocer la mandíbula de aquella hija de reyes cuando se descubrió la cabeza de la infortunada mujer en las exhumaciones de 1815.”

La fuerza de la memoria, el recuerdo de ciertos olores de la niñez, de determinadas facciones o gestos de personas que ya no están, es tan grande que a veces los percibimos aun de manera inconsciente. El paso del tiempo va difuminando, incluso borrando, mucho de lo vivido. Pero hay detalles que permanecen: frases hechas que se asocian con alguien en particular, la manera de andar o un tic gestual. Pero nunca había pensado que ello pudiese llegar al grado de lo que cuenta Chateaubriand, tanto como que la sonrisa de la guillotinada sea reconocible años después en su ósea cabeza decapitada, como si esa sonrisa hubiese pasado de la carne al hueso.

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