La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

28 febrero, 2017

De la Guarde al Congre

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 11:15

 

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Si hay un mundo, un espacio, un escenario (que se diría ahora), en el que el lenguaje ha evolucionado en los últimos tiempos con la llegada de una terminología con intención redentora, ese es el mundo de la enseñanza. Y lo hace constantemente (al menos hasta que hace unos meses dejé tal “escenario”). Nuevas palabras sustituían a las que había llegado hacía muy poco para acabar diciendo lo mismo que se decía desde hace muchos años. Lo importante no era lo que se decía sino cómo se decía. Si uno utilizaba la terminología novedosa parecía un maestro más moderno, más preparado, más inteligente. El profesor Moreno Castillo, que ha tratado estos asuntos, acusaba de ello a lo que él llama Secta Pedagógica, la cual utiliza un “lenguaje vació”, una “jerga pseudocientífica”, hasta tal punto que: “El peligro de un lenguaje tan bien engrasado es que nos puede hacer creer que estamos hablando de algo cuando no estamos hablando de nada.”

He recordado todo esto cuando hace unos días vi a la diputada Montero corregir al diputado Cantó de la siguiente manera: “No se dice guardería, porque en esos espacios no se guardan a los niños y a las niñas, sino que con mucho trabajo se educa y coeduca”.

Desaparecida la lección ahora le toca el turno a la guardería. Habría que decirle a la diputada Montero que el DRAE, en su tercera acepción, dice:

– Guardería infantil: Lugar donde se cuida y atiende a los niños de corta edad.

Nada de guardar: cuidar y atender, dos verbos, cuando hablamos de niños (y niñas, bien sûr) menores de tres años, tan necesarios, o más, como el educar. Además, que la lengua es algo tan vivo, algo tan de la calle y la gente que, Real Academia aparte, hay que respetar ese lenguaje coloquial de los miles y miles de progenitores que cada mañana llevan a su criaturas a la “guardería”; incluso a los que dicen llevarlos a la “guarde”, recorte de letras que el pueblo llano y sabio puede permitirse sin que nadie venga a reñirle cual si fuese la señorita Rottenmeier. Habría que decirle, además, que cuando se educa va implícita la coeducación, no es necesario ese pleonasmo. Y habría que decirle, por último, que su propia formación política lleva en su programa la palabra guardería.

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27 febrero, 2017

El libro de las ilusiones – Paul Auster

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 11:51

 

clip_image002Antes, si un libro no me enganchaba cuando comenzaba a leer intentaba resistirme para no abandonar esa lectura. Ahora, como el tiempo aprieta y no está ya uno en edad de gastar inútilmente el que resta, si tal cosa ocurre lo cierro sin darle otra oportunidad y busco otro que me satisfaga. Lo que nunca me había sucedido es que eso me pasase con dos libros seguidos. Pero así ha sido. De golpe y porrazo, en un abrir y cerrar de ojos, y todas las expresiones tópicas que ustedes quieran, he rechazado dos libros nada más haber leído algunas páginas de los mismos. Los condenados han sido “Niveles de vida” (Julian Barnes) y “Herzog” (Samuel Bellow); y ello, habiendo degustado de éste último autor una novela como “Carpe diem”. Pero, pasa el tiempo y no estoy ya para sobrellevar experimentos con las formas literarias ni para darme un baño de existencialismo pesadumbrista (si es que tal cosa existe). Así pues, al verme en tal desamparo lector lo mejor es recurrir a un valor seguro, que diría el asesor financiero: Paul Auster.

“El libro de las ilusiones” es una novela cien por cien austeriana. Una de esas historias que se adentran en otra como si fuese una muñeca rusa; la de un actor cómico de cine mudo a principios del siglo XX que desaparece y la de un escritor que para salvar su vida, tras una tragedia personal, y sesenta años después, encuentra en aquél un motivo para no acabar en el abismo. Esas dos historias se relacionan a la perfección y de esa armónica relación surgen páginas de magnífica lectura como son, por ejemplo, cuando Auster nos cuenta dos de las películas mudas del actor desaparecido. En la narración de una de esas películas, la que se titula “Don Nadie”, uno parece estar viéndola, sentado en una butaca de un viejo cine por cuya pantalla desfilan los protagonistas de la historia.

Terminada la lectura uno agradece la decisión tomada. Ha olvidado el desencanto de haber rechazado dos libros que seguro alegrarán la vida de otros, que encontrarán en ellos lo que este humilde lector no supo encontrar. Y, al mismo tiempo, uno siente la satisfacción de haber disfrutado unas horas con otro libro más de este autor que, como otros, siempre está ahí.

26 febrero, 2017

Vamos a imaginar disfraces

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 10:44

 

clip_image002No son nuestros políticos gentes de disfraz carnavalesco. Me refiero a los primeros espadas, a los líderes indiscutibles. Siempre habrá alguno al que, habiendo sido chirigotero antes que alcalde, no le suponga esfuerzo sino placer echar mano del disfraz. Hay quienes también se ponen túnica y capirote nazareno para Semana Santa, o quienes se embetunan rostro y manos para hacer de rey negro (con perdón) en la Cabalgata; pero tales componendas no las considero equiparables a un verdadero disfraz carnavalesco cuando, además, son hechos religiosos y, por lo tanto, rivales de don Carnal.

Es por ello que viendo estos días tanta careta, máscara y antifaz, tanto vestuario encubridor de la verdadera personalidad, me he imaginado de qué podrían disfrazarse nuestros políticos. Veo a Mariano disfrazado como un niño de los años sesenta, sentado en la escuela en su pupitre de madera, distraído viendo volar las moscas a su alrededor. Veo a Pablo con vestuario árabe de cuento de las mil y una noches, con la coleta saliendo bajo el turbante, acompañado de su corte, con el paje Iñigo, y de su harén en el que destaca la favorita Irene. Veo a Pedro vestido con un traje de piloto de Fórmula I conduciendo su utilitario por una carretera comarcal y siendo detenido por una pareja de la Guardia Civil (Javier y Susana). Veo a Albert disfrazado con un mono naranja de repartidor llegando a Moncloa y descargando bombonas de oxígeno en lugar de butano. También veo a Carmena, disfrazada de abuelita de cuento, Rita de Caperucita y Esperanza de Lobo Feroz. Veo a alguien, que no identifico, vestido como Alí Babá al que persiguen otros con indumentaria persa entre los que sí identifico a Iñaki, Rodrigo… y así hasta cuarenta. Veo a algunos más pero la lista sería larga. Y ustedes, ¿a quiénes ven?

25 febrero, 2017

Disgustos de los banqueros (2/2)

Filed under: Relatos — Nicolás Doncel Villegas @ 10:56

clip_image00212. Se siente menos banquero desde que tiene artritis reumatoide y no puede contar rápido los billetes con las manos.

13. Desde la sede de la ONG, situada enfrente de la oficina bancaria, al director le llegan miradas que no sabe cómo interpretar.

14. Sobrelleva la vida carcelaria con dignidad hasta que a su galería llega el nuevo interno: el consejero delegado que le acusó de desfalco.

15. Menudo disgusto se ha llevado cuando el pequeño Borja le ha dicho que prefiere un videojuego en vez de una cuenta infantil en su banco.

16. El consejero delegado no se acostumbra a ese color dorado tan vulgar de la nueva tarjeta personal.

17. El presidente del banco no sabe qué pensar cuando su hija le anuncia que va a casarse con el heredero de la entidad rival.

18. Cuando el cliente le pidió que le leyera la letra pequeña del depósito bancario el director prefirió dejar la firma para otro día.

19. El presidente lee con disgusto el informe: “Con los votos y escaños conseguidos, el nuevo partido podrá devolver el préstamo sin problemas”.

20. Maldice al presidente desde que le ordenó cambiar en su despacho la foto de su equipo con la undécima por el cuadro de ese tal Miró.

21. Lo que peor lleva de su ascenso en la entidad es la falta de trato personal con los clientes: no poder ayudarles con un préstamo favorable…

22. Lo que peor lleva de su ascenso en la entidad es la falta de trato personal con los clientes: no poder colocarles unas preferentes tóxicas…

24 febrero, 2017

Llueve barro en los juzgados

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 9:42

 

clip_image002Cosas que pasaron ayer.

No sé si habrá vida en los nuevos planetas que dicen han descubierto en el quinto pino universal.

Lo que sí sé es que AMM (Alfarero Mayor de Marte) debe haberse pasado en las revoluciones del torno o en la cantidad de agua mezclada con la arcilla alfarera y ha salpicado de un barro rojo apocalíptico estas tierras del Sur. Entre la calima gris invernal y esa especie de lluvia goterona de color rojizo el día ha sido extraño.

Estas cosas anómalas (hasta cierto punto) en la meteorología siempre me provocan una desazón espiritual. Ni las extrañas decisiones judiciales son ya capaces de llamar mi atención por encima de lo que nos viene del cielo.

Debe ser la edad.

Mientras el polvo sahariano envolvía mi particular atmósfera me enteraba que el cuñado del rey no pisará suelo carcelario (por ahora; quizás nunca) mientras que los mal usuarios del plástico oscuro eran condenados a varios años de cárcel (que tampoco sabemos si hollarán con sus zapatos de piel endurecida). Iba la mañana de juzgado en juzgado hasta que el polvo se hizo barro depositado en calzadas y vehículos. Parecía que cayesen del cielo lágrimas del polvo producido por la escombrera de aquella burbuja que explotó, polvareda que el albañil con manguera de goma no fue capaz de apaciguar y lo atrapó hasta convertirlo en un parado más con derecho a pataleo judicial (y poco más) mientras hay quien volaba a Suiza. C’est la vie.

23 febrero, 2017

Del amor al escaño

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 11:03

 

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Ya lo dijo el ideólogo Monedero. Lo dijo en un mitin tras citar unos versos de don Antonio Machado escritos cuando los también poetas León Felipe y Rafael Alberti intentaban convencerlo para que abandonase la capital de España por el peligro que corría ante el avance de las tropas franquistas durante la Guerra Civil:

“”Madrid, Madrid, ¡qué bien tu nombre suena / rompeolas de todas las Españas! / La tierra se desgarra, el cielo truena, / tú sonríes con plomo en las entrañas”.

Monedero cambió el “plomo en las entrañas” machadiano por las “entrañas llenas de mariposas” podemita, en un arrebato lírico político que se puede ver en este vídeo; y remató con esa declaración tan de lírica industrial: “Somos una fábrica de amor”.

Es delicado y difícil separar vida pública y vida privada, es complicado romper el tabú que manda guardar silencio cuando se salta de la cama al escaño y puedes acabar convirtiéndote en un objetivo de lo políticamente correcto si transformas la fábrica de amor en una designación de cargos y distribución del personal en la gradería escañil del Congreso de los Diputados. Cualquier pensamiento, cualquier reflexión que se haga sobre lo evidente, sobre lo que se ve en la foto, sobre los amores pasados y presentes, cualquier consecuencia que se deduzca si mezclas eros y poder puede llevarte a ser considerado un trasnochado machista y rancio conservador. Pero, es todo tan evidente que hasta el pueblo llano, ése que también necesita algo de amor además de un trabajo y unos buenos servicios sociales, ya comenta por bares y mentideros las andanzas sentimentales de quien no quiere ser macho alfa pero encumbra a su novia (con perdón de tan atávica expresión) hasta el nivel de lideresa morada. Alguien dijo que la política crea extraños compañeros de cama y el genial Groucho Marx lo corrigió diciendo que “No es la política la que crea extraños compañeros de cama, sino el matrimonio.” Si consideramos matrimonio cualquier tipo de relación de pareja, independientemente de la existencia o no de certificación legal, sexo o cargo político, nada de lo que vemos o veamos debe extrañarnos.

22 febrero, 2017

Disgustos de los banqueros (1/2)

Filed under: Relatos — Nicolás Doncel Villegas @ 10:20

 

clip_image0011. Tras el cristal blindado observa con tranquilidad a los activistas contra los desahucios hasta que ve entre ellos a su propia hija.

2. El consejero delegado fue destituido en cuanto se supo, por una grabación telefónica policial, que desviaba dinero a una ONG.

3. El director se tranquilizó cuando le comunicaron que en el atraco sólo se habían llevado una caja de seguridad. Al decirle que era la suya…

4. El juez mandó auditar las cuentas del banco. La tarea fue encargada a la empresa auditora de la ex mujer del presidente de la entidad.

5. Ninguna victoria, cuatro positivos por doping y todavía quedan dos años de contrato en los que hay que patrocinar a ese equipo ciclista.

6. La penitencia de un Padrenuestro y una donación de mil euros para la parroquia, a cuenta de la Caja, le hizo cambiar de confesor al director.

7. – Señor presidente… Nos ha devuelto el regalo.

– ¡Qué se creerá ese advenedizo! ¡Pensará que le va a ser fácil nacionalizarnos!

8. El director de la oficina está triste porque su esposa le culpa de que siga habiendo promociones de ollas y sartenes pero no de joyas y bolsos.

9. Tras escuchar todos sus problemas el psicólogo le recomienda que, más que su ayuda, lo que debe hacer es cambiar el equipo de economistas.

10. En la fotografía, junto a la notificación del desahucio, se veía la nota del suicida escrita con un bolígrafo que lucía el logo del banco.

11. ¡Se le ha escapado! No ha podido colocarle unas preferentes a aquel antiguo compañero de colegio que le llamaba gafotas y empollón.

20 febrero, 2017

Manual para mujeres de la limpieza – Lucia Berlin

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 12:07

 

clip_image001Esta recopilación de cuentos está basada en la vida de la propia autora, una mujer casada varias veces, con cuatro hijos a los que tuvo que sacar adelante mientras trabajaba en muy diversos oficios. Una vida complicada, no exenta de dureza. Y ello se refleja en sus cuentos.

Las historias muestran la miseria humana. Unas veces de manera directa, impactante, tan hiriente que te obligan a tomar un respiro para seguir leyendo; otras veces de manera delicada, tangencialmente a los sentimientos, como diciéndote que tú podrías ser uno de esos personajes que sobreviven a la vulgaridad de la sociedad. Sus personajes son gente que no debe nada a la sociedad, gente maltratada que sobrevive entre el hedor de la degradación y la pestilencia del alcohol mal bebido. Sus protagonistas son mujeres que padecen la soledad, el machismo, la violencia de familiares y amigos.

Escribe Berlin con una prosa directa que a veces fluye y a veces impacta, con un uso de la lengua que te hace sentir parte de la historia, con frases sagaces y toques de humor que sobreviven entre las desgracias que viven sus personajes.

19 febrero, 2017

Sonata de tos

Filed under: Diálogos de blog en blog.,Relatos — Nicolás Doncel Villegas @ 11:25

clip_image002Hace unos días leía una entrevista al escritor Enrique Vila-Matas en la que decía:“Todas las historias son falsificaciones en cadena de un relato original que nos gustaría conocer, pero que ignoramos”. Un rato después, en el blog de Antonio Muñoz Molina, leía un texto en el que escribía sobre dos sonidos que oía desde su casa: la tos persistente de un vecino y un piano que alguien tocaba de vez en cuando. Dos sonidos que no podía identificar de dónde venían, del apartamento contiguo, del piso de abajo…

Pensé que, como decía Vila-Matas, había un relato original, que era la misma realidad, el cual había dado lugar al que había escrito Muñoz Molina (aunque éste no fuese en sí mismo un relato), y que éste último merecía otra historia. Ésta que viene a continuación y que dejé escrita en “Vidas de otros”:

 

El último ataque ha sido agotador. Le es difícil calcular el tiempo que ha durado. A veces piensa que todo su aparato respiratorio debe andar descomponiéndose como un puzle sometido a un movimiento violento que se repite cada varios segundos, como si una fuerza sísmica agitase los alveolos más escondidos y los maltrechos bronquios, como si las vías respiratorias fuesen las únicas vías de escape de ese mal que le persigue día y noche, sin horarios establecidos, asaltando su tranquilidad en el momento más imprevisto. Tras cada ataque queda agotado, se retrecha en el sillón y trata de calmar su respiración acelerada. Si está dormido siente la asfixia llegar como un enemigo invisible hasta que rompe la tos y lo expulsa de la cama. A esas horas de la noche el sonido ronco retumba en la soledad del hogar traspasando las paredes. No hay ya nadie en casa a quien pueda molestar ese ir y venir de carraspeos y flemas expectoradas. Pero él sabe que los vecinos de los pisos contiguos, en el silencio de la noche, serán partícipes de su padecimiento. Les llegará amortiguado el sonido profundo y desgarrador de esa maldita y pertinaz tos; pero, alguno habrá que se desvele creyendo escuchar un ruido indefinido, abra los ojos, quizás mire la hora en el despertador y, ya más espabilado, identifique esa pejiguera tos vecinal.

No puede hacer nada por evitarlo. Es por eso que cuando el enemigo no ataca, cuando los bronquios permanecen tranquilos y las mucosidades serenas, cuando la tos no golpea, se acuerda de esos vecinos desvelados y se acerca al piano para tocar alguna sonata de Schubert o Beethoven.

16 febrero, 2017

Y ahora llega ella a enseñorear mi mundo

Filed under: Personal — Nicolás Doncel Villegas @ 10:03

 

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Dunia, señora del mundo, decidió comenzar su señorío un mes antes de lo previsto. No ha necesitado llegar a los tres kilos de peso para hacerse presente, para irradiar luz y alegría en quienes la esperábamos allá por san José mientras ella ha decidido adelantar el santoral y elegir san Valentín. Ya tengo un motivo para celebrar ese día, tan manido, tan sobado por intereses comerciales. Cada catorce de febrero celebraré el día en el que Dunia me convirtió en abuelo.

Frágil en su capazo, envuelta en mantas, asoma su tez de melocotón y una mano que se lleva hasta la cara. Tiene los ojos cerrados y un hipido tenue que desaparece pronto para dejarla en un estado de enorme placidez. Al rato muestra todo un repertorio de gestos faciales que van de la sonrisa a la sorpresa. Me quedo absorto mirándola, alelado ante unas muecas que transmiten un amplio surtido de sensaciones. Para tomarla en brazos prefiero estar sentado porque noto que su pequeñez y fragilidad se incrementa tanto como la sensación de felicidad. Observo su rostro de diminuta perfección, su raja de ojos, las orejas y la nariz adosada a su rostro algo mofletudo, componiendo todo ello un mosaico de belleza genéticamente maternal, dicen quienes son capaces de adivinar parecidos.

Mientras la observo, feliz y sereno, pienso en el paso ligero que el tiempo ha marcado en los últimos meses de mi vida. No han pasado dos años: se me fue el padre dejando el vacío, se casó un hijo y despejó pesares, viajé por tierra, mar y aire con quienes alegran mi existencia, guardé felizmente halagado las tizas en el cajón del jubileo; y ahora llega ella, ahora llega Dunia, a enseñorear mi mundo. Bienvenida seas.

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