La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

6 enero, 2017

Carrozas que a sus majestades buscan

Filed under: Por el pueblo — Nicolás Doncel Villegas @ 11:26

 

clip_image002clip_image004     Regresaba ayer tarde de mi caminata vespertina cuando, hallándome en la parte clip_image006más elevada del viaducto, observé que por la carretera circulaban las carrozas que iban a recoger (no sé por dónde andarían) a SSMM los RRMM

Se ocultaba ya el sol por el Poniente, como debe ser cuando los Reyes de Oriente se disponen a desfilar en cabalgata, mientras las carrozas reales, desprovistas de sus mágicas realezas y de toda la corte de pajes, infantes y demás cohorte que suelen acompañarles, tomaron dirección a la ermita, lugar éste, que siendo hogar de la Virgen, debería ser en el que se hallaran sus Majestades. Así debió suceder porque poco más de una hora después la cabalgata pasaba por casa precedida por el coche de la policía local, la banda de música tocando melodías navideñas, las carrozas con clip_image008el personal al completo lanzando caramelos (pocos en mi zona de influencia) y papelillos (más que caramelos).

Los vecinos esperaban en las esquinas, como es tradición en estos desfiles, las familias acompañaban a los pequeños que iban subidos en las carrozas, etc. Todo lo que año tras año sigue sucediendo en esta noche mágica para niños, que cada vez más pronto se hacen mayores en estos asuntos de mágicas creencias, y para los adultos que así lo deseen.

Todo según la tradición, ese concepto que algunos pintan siempre de oscuridad, y con lo más negativo del atavismo, sin apreciar lo más hermoso que contienen determinadas costumbres que pertenecen no a esas grandes palabras como son civilización o cultura (qué también) sino al sentir y al ser de la gente corriente. Por ello uno no entiende el empeño de algunos en modificar este tipo de tradiciones, tan inocuas e ilusionantes, habiendo como hay tantas cosas que cambiar. Me refiero por ejemplo a esos independentistas catalanes que llevan farolillos con su bandera en la cabalgata de Vic. Hay que ser muy… pesado, muy borrico (alabado sea el asno) con orejeras, para llegar a esos extremos de tontuna insistencia que les lleva a pedir a unos reyes que les traigan una república. No se enteran de que hasta la magia tiene sus límites.

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