La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

30 noviembre, 2016

Nuevo jubilado en la ciudad

Filed under: Personal — Nicolás Doncel Villegas @ 10:14

clip_image002El despertador “colegio” no ha sonado hoy. Desaparecidos los antiguos despertadores con campanilla y aquellos que emitían un agudo, repetitivo y desagradable sonido, comencé a utilizar el despertador del teléfono móvil. Como el aparato permite nombrar los distintos despertares y poner melodía musical a cada una de ellas, el que a mí me arrancaba de los brazos de Morfeo era uno llamado “colegio” que se activaba últimamente con la canción “New Kid in Town” del grupo Chicago. Parafraseando el título de la canción hoy soy un nuevo jubilado en la ciudad.

Hoy no ha sonado la suave melodía de Chicago a ese hora tempranera en la que cuerpo y alma debían de activarse para iniciar una nueva jornada escolar. Hoy es mi primer día no lectivo. En este trigésimo octavo curso comienzo mi primera jornada no escolar siendo un maestro jubilado que escribe estas palabras cuando ya ha sonado la sirena del colegio, cuando ya los alumnos estarán desplegando cuadernos, libros, ordenadores, partituras o conos en la pista de Educación Física. Escribo estas palabras cuando mis compañeras y compañeros andarán dando las primeras explicaciones, corrigiendo la tarea de ayer, anotando las faltas de asistencia… Lo imagino y lo veo desde la cercana lejanía del maestro recién jubilado.

Hoy soy parte de las “clases pasivas del Estado”. Qué poco me gusta ese sintagma, tan cargado de contenido descriptivo. Me gusta más decir que hoy soy parte del colectivo de maestros jubilados. Me suena más natural. Y como tal ejerceré.

Seré, soy ya, el maestro jubilado que no se levantará temprano (madrugar, obligatoriamente, es un verbo cargado de castigo), el que dedicará más tiempo que antes a la leer y a escribir, el que caminará a la hora que le apetezca y visitará alguna obra callejera si es que tal hubiese (cómo es obligación de cualquier jubilado); seré el jubilado que atenderá con más frecuencia y con más pausa, según la necesidad, a las obligaciones familiares, el que estará más atento y observante a la siembra del trigo y a la recolección del girasol, el que paseará a la futura nieta para visitar esos templos que son las tiendas de chucherías; seré el jubilado que seguirá con atención lo que pasa por el mundo a través de las redes sociales, y el que echará unos ratitos de charla con los vecinos cuando coincidamos tomando el sol en las puertas de nuestros colindantes hogares o en el parque cercano a casa. Soy un jubilado y de ello ejerzo ya, sin traumas, depresiones ni desconciertos.

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6 comentarios »

  1. Felicidades Nicolás. Por tu nuevos quehaceres y por tus últimos meses de maestro. Has mantenido la ilusión y el buen ánimo hasta el final. ¡Enhorabuena!

    Comentario por Eduardo Cas — 30 noviembre, 2016 @ 23:38 | Responder

    • Gracias, Eduardo. Sí, afortunadamente me he sentido maestro hasta el último minuto lectivo. Ánimo para lo que te queda en el hermoso camino de la enseñanza.

      Comentario por Nicolás Doncel Villegas — 1 diciembre, 2016 @ 12:16 | Responder

  2. O sea, que ya sabemos que es una nieta lo que viene. ¿Tenemos nombre ya para la niña? Muchas felicidades te deseo en esta nueva etapa. ¿Sabes una cosa? Después de toda una vida abominando del despertador y el madrugar, desde que me vine aquí es raro el día que me despierto después de las seis de la mañana sin despertador ni nada. Me acuesto pronto, eso sí, cosa que en España no hacía.

    Comentario por Angela — 1 diciembre, 2016 @ 5:18 | Responder

  3. Querida Ángela, sí, será nieta. Y sí, tenemos nombre: Dunia. Según me cuenta mi hijo, el futuro padre, es un nombre de origen árabe que significa: “señora del mundo”.
    En cuanto a lo de madrugar, en verano me gusta levantarme temprano y salir a caminar con la fresca mañanera. En invierno no. Lo que nunca me ha gustado es tener una hora a la que levantarme obligatoriamente.

    Comentario por Nicolás Doncel Villegas — 1 diciembre, 2016 @ 12:21 | Responder

    • Dunia, qué bonito. Mi padre siempre decía que a los nombres de los niños había que ponerles el “don” delante para ver si sonarían bien cuando fueran mayores. Doña Dunia Doncel suena de maravilla.

      Comentario por Angela — 1 diciembre, 2016 @ 15:06 | Responder

  4. Pues ni lo había pensado. Pero sí qué suena bien esa triple D. 🙂

    Comentario por Nicolás Doncel Villegas — 1 diciembre, 2016 @ 15:45 | Responder


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