La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

12 octubre, 2016

El bar de las grandes esperanzas – JR Moehringer

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 9:29

 

clip_image002Que el prólogo de un libro, que sus primeras páginas, esté dedicado a la exaltación de un lugar como espacio de vital importancia para una persona da idea de la transcendencia que ese lugar tendrá en la existencia de esa persona. Esa persona es el autor del libro JR Moehringer, y ese lugar es un bar: “Mucho antes de servirme copas, el bar me sirvió la salvación. Me devolvió la fe cuando era niño, cuidó de mí de adolescente, y me acogió cuando me convertí en un hombre joven.” El bar como lugar de referencia; no un teatro, ni un estadio deportivo, ni una iglesia… “Bares, qué lugares / tan gratos para conversar…”, cantaban los Gabinete Caligari.

A los siete años JR nos cuenta su vida de niño sin padre, de un padre que solo conoce a través de la radio (La Voz, le llama) y que, cuando lo conozca, nunca le hará la pregunta importante. Sin esa referencia paterna JR buscará otros hombres que le ayuden en su paso por la infancia y la adolescencia. Esos hombres, entre ellos algún familiar, están ligados al bar de Steve: llamado primero “ Dickens” y luego “Publicans”. Y todos esos nombres (La Voz, Dickens…) siempre tienen alguna relación con la vida de JR. Esa vida, de los siete a los diecisiete años conforman la primera parte del libro, está repleta de historias enternecedoras, vibrantes, disparatadas, contadas de manera tan literariamente atrayentes que uno acompaña a JR en su crecer, en su experimentar. Y en esas historias aparecen personajes secundarios extraordinarios, como los devoradores de lectura (Bill y Bud), el abuelo de JR, etc.

Luego viene la vida universitaria y el comienzo de la vida laboral. Van pasando los años y nuestro protagonista nos sigue contando cómo le llega el amor y le golpea el desamor envuelto en infidelidad, cómo transcurre su vida de universitario pobre conviviendo con los hijos de papá. Aparecen nuevos personajes secundarios, tan entrañables, tan esperpénticos, tan atractivos para el lector, como los que aparecían en la primera parte del libro. Y sigue estando ahí el principal protagonista del libro: el bar que lo acoge en los momentos de desesperanza, el que celebra sus éxitos, el amparo bañado en alcohol.

Es éste un libro de hombres (de un hombre sin referencia paterna) y bares, de amistades, de lazos familiares, de gentes que saben sobreponerse a las adversidades, de gentes que viven en permanente dificultad. Y Moehringer nos lo cuenta con humor, con extraordinaria cercanía hacia esas gentes, con el cariño de ser uno más sentado en el taburete y apoyado en la barra del bar. Pero es también una historia en la que todas las virtudes que generalmente aparecen ligadas a la masculinidad acaban siendo bandera de un personaje que no es un hombre.

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