La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

9 octubre, 2016

Se encuentran uno de Castro y una de Atlanta…

Filed under: Tizas de colores — Nicolás Doncel Villegas @ 9:24

 

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1. Este verano que ya es otoño, aunque no lo parezca, supone un castigo cuando el lunes por la tarde me encamino hacia el colegio. Busco la acera de la sombra y al pasar por el portalón metálico del solar de la esquina siento como irradia gran cantidad de energía calorífica. Pocos metros más adelante paso junto al portalón de la sede local socialista pero, tras el fin de semana que tuvieron, tan sólo desprende silencio y frialdad.

2. Esta semana he ampliado mi currículum con dos cursos de segundo, uno de quinto, refuerzo de matemáticas a alumnos de sexto, etc. Si tuviese una cartilla de cupones ya estaría casi completa.

3. El martes salí al recreo y tomé asiento en el banco del patio central que está a la sombra. Es mi lugar preferido para pasar los recreos en estos días en los que el sol sigue siendo inclemente a esas horas. Ese mismo día, por la tarde, recordé que debería haber estado vigilando una de las pistas de deporte. El miércoles se lo comenté a mi compañera de vigilancia en eso que algún día llamaron el “segmento lúdico” y le pedí disculpas por el despiste. Voy a tener que disminuir el nivel de relajación.

4. Veo por el colegio a una chica joven. Me dicen que es la auxiliar de conversación (inglés) de este curso. Es estadounidense, pero por su físico bien podría ser una de esas altísimas y rubísimas jóvenes noruegas o danesas a las que vi caminar por Bergen o Copenhague este verano. La joven se llama Mallory y es de Atlanta. Lo sé porque el miércoles, tras el recreo, compartí con ella una nueva experiencia pedagógica (ya saben, ampliando mi currículum). Podríamos decir, como en el chiste, que se encuentran uno de Castro y una de Atlanta y entre ambos dan una clase de Naturales bilíngüe en un segundo curso. ¿Qué me quedará por experimentar en las próximas semanas? Voy a tener que aumentar mi nivel de relajación.

5. En todos sus años escolares, Pronek sólo se distinguió en una cosa: nunca, nunca, se presentó voluntario para hacer nada: ninguna pregunta era digna de una respuesta voluntaria, no había tarea lo bastante atractiva para sacarle de sus ensoñaciones.

El hombre de ninguna parte – Alexandar Hemon

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2 comentarios »

  1. No aprenderán inglés ni ciencias naturales. Sí, es preferible aumentar el nivel de relajación.

    Comentario por Angela — 9 octubre, 2016 @ 14:34 | Responder

  2. Así es, Ángela. Cuando luego vengan los informes de fracaso escolar… a lo mejor rectifican.

    Comentario por Nicolás Doncel Villegas — 9 octubre, 2016 @ 15:00 | Responder


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