La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

25 septiembre, 2016

El maestro de ninguna parte

Filed under: Tizas de colores — Nicolás Doncel Villegas @ 9:54

clip_image0021. Estos primeros días de curso son también días de nostalgias. Me comentan varias madres cómo han sido agrupados en el Instituto mis alumnos del curso pasado; una vecina me pone al teléfono con su nieto, alumno también del pasado curso, que está en Francia…

Para compensar añoranzas, nostalgias y saudades sigo rejuveneciéndome con la experiencia de los infantiles de tres años. En esta segunda semana se han adaptado casi por completo al aula. Pero algunos de los que han comenzado el comedor escolar han encontrado en ese espacio otro motivo para sus pesadumbres y sus llantos. Una alumna, entre asomos de lágrimas y tras haber desayunado, me decía en el recreo, con su lenguaje incompleto y atropellado: “ya hemos comido, ya no tenemos que comer más hoy, ya no vamos allí”, mientras señalaba hacia el comedor escolar. Afortunadamente son obstáculos pasajeros que van desapareciendo a lo largo de los días.

2. El lunes por la tarde asisto a la reunión de ciclo. Como maestro de apoyo estoy inscrito en el primer ciclo. Comento con las compañeras situaciones personales ajenas al colegio antes de que comience la reunión propiamente dicha. Comenzada ésta guardo silencio. Todo lo que haya de suceder, todo lo que se ha de decidir, desborda mi escaso futuro lectivo. El silencio, pues, es de obligada norma.

3. El jueves dejo a los infantiles y vuelvo a ser maestro de Primaria sustituyendo a una compañera de quinto. Los alumnos me llaman “seño” en lugar de maestro, pero se excusan enseguida al darse cuenta de su error. Es comprensible; me lo explica una alumna: “Es que nunca hemos tenido un maestro; desde infantil, sólo maestras.”

5. De infantil a quinto, y de quinto a… ya veremos. Curiosamente, la novela que estos días me entretiene se titula “El hombre de ninguna parte”. Nowhere man, cantaban, también, los Beatles:

Él es un verdadero hombre de ninguna parte,
sentado en su tierra de ninguna parte,
haciendo todos sus planes de ninguna parte, para nadie.

 

6. El viernes, sustituyendo en otro de los quintos, una alumna me pregunta:

– Pero maestro, ¿tú no te habías jubilado ya?

– Si estuviese jubilado no estaría aquí ahora, estaría dando un paseo –le respondo

Durante el recreo, camuflado en un banco del patio por alumnos que me cuentan sus cuitas o sus gozos, veo entrar a varias maestras del colegio que se jubilaron hace ya unos años. Estarían dando un paseo…

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