La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

18 julio, 2016

Crónicas vikingas 1 – Volar es para pájaros

Filed under: En otro lugar — Nicolás Doncel Villegas @ 13:03

      Estas “Crónicas vikingas” fueron escritas aprovechando los pocos ratos libres que un viaje te deja. Del nueve al dieciséis de julio tomé notas de lo que veía y vivía en ese momento. Ahora, de nuevo en tierra malagueña, con la tranquilidad de tener los pies en tierra y poder disponer de más tiempo libre, las publico en esta Girola.                                                                                                                       

                                                                            9 de julio de 2016

clip_image002Escribo a 11.577 metros de altitud y a una velocidad de 833 km/h. La red wifi de norwegian.com me ofrece los datos mientras el avión sobrevuela un paisaje de llanuras castellanas salpicadas de embalses. Escribo en un cuaderno comprado hace un par de días en un bazar chino de esa Caleta en la que he recogido mi sombrilla para viajar junto a mi santa, los hijos y sus parejas a tierras escandinavas. Con tal compaña, y con la esperanza de que sean días que todos recordemos para siempre, me someto a esta experiencia que es el volar, a la que siempre fui reticente pues siempre pensé que soy un ser muy apegado a la tierra.

Trato de mitigar el ruido del motor, que tengo casi al alcance de la mano, escuchando Dust In The Wind, la hermosa canción de Kansas interpretada por The Eagles. Cierro los ojos solo por un momento y el momento pasa; eso dice la letra, y así es: todo lo que somos es polvo en el viento. Acabada la canción la orografía se ha vuelto montañosa. A través de la pequeña ventana diviso pueblos empequeñecidos por la altitud. Ocupamos dos filas de tres asientos. Hay quien lee y hay quien ve una película en el móvil. Abajo todo parece una extensa fotografía, una gigantesca imagen parecida a las que ofrece la plataforma SIGPAC de la Consejería de Agricultura y que de cuando en cuando consulto para asuntos del campo. Suenan las últimas notas de Hotel California cuando un mar de nubes (permítaseme tan tópica expresión, pero no hay otra mejor) cubre el paisaje.

clip_image004Time remaining 2h 10m, Copenhagen, informa norwegian.com mientras escribo y recuerdo el título de aquella vieja y bella canción de Hilario Camacho llamada Volar es para pájaros. Desaparecido el manto blanco, Francia muestra una plenitud de tonalidades verdes moteadas por nubes inconsistentes bajo las cuales deben andar pedaleando los ciclistas del Tour. Una gran humareda blanquecina se desboca por lo que parece ser la chimenea de una central térmica. La humareda se mimetiza con las nubes que cada vez son más dispersas y ralas. Por el pasillo vuelven a transitar las azafatas, de cabelleras rubias y facciones nórdicas. Mi compaña me comunica que andamos (sobrevolamos) cerca de París. Miro por la ventanilla y la torre Eiffel no aparece por ningún lado, tan solo un avión que vuela a menor altitud y que se pierde de mi vista de manera rauda, delatando con su velocidad la sensación de quietud y parsimonia del que nos lleva.

Holanda se adivina entre claros de nubes. El verde intenso llama mi atención pero lo que más me sorprende es la visión de un paisaje que me recuerda a las marismas, cuando esas tierras, esos países bajos se unen al mar. Cerca ya de Copenhague el bamboleo del ala que veo por mi ventana y las vibraciones del avión me llevan a dejar de escribir y volver a recordar el título de aquella canción de Hilario Camacho llamada…

PS. A mis casi sesenta años he sobrellevado con dignidad mi primer vuelo. Acostumbrado a pisar suelos escolares o terrenos agrarios, el trajín de los aeropuertos, los controles de seguridad, las recogidas de maletas, etc. serían un suplicio si no fuese por la buena compaña que me facilita todas esas gestiones. Del aeropuerto al puerto en un autobús de dos pisos que atraviesa la capital danesa. A las cinco y media de la tarde subimos al Costa Favolosa.

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2 comentarios »

  1. Es curioso, Nicolás, tú volando ahora por primera vez y yo, siempre de la ceca a la meca. Cada vez que voy a España, son tres vuelos de ida y tres de vuelta. Eso se produce, como mínimo, una vez al año. El paisaje más impresionante que he contemplado desde el avión es el de Groenlandia: te quita el aliento.

    Comentario por Angela — 18 julio, 2016 @ 17:25 | Responder

  2. De alguna manera admiro a quienes estáis tan viajados, envidio todo lo que se aprende en el ir y venir, en el estar en lugares diferentes. Por otro lado, se está tan bien y tan tranquilo en el lugar en el que uno vive… Querida Ángela, la vida es un eterno viaje a la dicotomía.

    Comentario por Nicolás Doncel Villegas — 18 julio, 2016 @ 20:13 | Responder


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