La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

3 julio, 2016

Hileras de hormigas que dejan huella

Filed under: Por el pueblo — Nicolás Doncel Villegas @ 9:32

 

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De cuando era casi un niño, una de las imágenes que siempre recuerdo en estos días de siega es la hilera de hormigas cargadas con granos de trigo. Esa fila oscura que se encaminaba hacia el montón de cereal y regresaba al hormiguero en un incesante ir y venir acaparador de alimento que hacía justicia a la fábula de la cigarra y la hormiga, pues a la primera se la podía oír cantar al borde de la era.

Recuerdo que antes, en aquellos años de veranos inclementes, para combatir el expolio de los incansables insectos rociábamos las incontables hileras con unos polvos de color anaranjado que hacían desparecer el incesante tráfico de manera casi inmediata. Hoy día me imagino que ello estará penalizado por una miríada de normativa nacional y europea que proteja la conservación de las hormigas.

Ahora, cuando salgo a caminar a primera hora de la mañana, he vuelto a encontrarme con esa visión de la infancia. Por un camino, en el que la naturaleza vegetal se adentra tomando el asfalto, observo a quienes mi padre llamaba “hormigos” (no sé si esa masculinización era debida a la idea de vigor y esfuerzo que él relacionaba siempre con el hombre) cruzando desde la parcela recién segada hasta el hormiguero, cada individuo con su grano de trigo. Es la misma imagen de hace cincuenta años: un frenesí de diminutos porteadores que a veces dan la impresión de que no van a poder evitar chocar contra los congéneres que vuelven sin carga. Pero lo que más llama mi atención no son las numerosas hileras que, siempre en diagonal, van de un lado a otro del camino sino las huellas dejadas por otras hileras que hace unos días (o cuando fuese) realizaron la misma labor de transporte y almacenamiento de grano. Ese “sendero” que oscurece el asfalto es testigo del trajín acaparador y preventivo de estos insectos. Desconozco si las hormigas expelen cualquier tipo de sustancia orgánica cuando se encuentran en plena faena, capaz de dejar esa mancha oscura en el asfalto, al igual que los humanos manchan su ropa con el sudor del esfuerzo físico o del agobio mental. Si hace unos días un lector (o lectora) me iluminó sobre la daucus carota (o zanahoria no comestible) quedaría agradecido si alguien supiese explicarme el por qué de esas manchas oscuras.

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