La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

14 junio, 2016

Un solitario, helipuertos y la masa irracional

Filed under: Por el pueblo — Nicolás Doncel Villegas @ 15:18

Si algo me gusta cuando paseo por el campo es el personificar la naturaleza, o imaginar situaciones que pudiesen ser tan reales como fantásticas tomando como escenario lo que la tierra o la vegetación me ofrece. El agua que discurre por una cuneta, saltando sobre unas piedras, puede ser el más exótico de los ríos formando cataratas imposibles. Esa mismo agua, estancada por un conducto atorado, se convierte en un lago de misterios insondables. Deben ser los últimos coletazos de mi infancia. O que estoy volviendo a ella. Sea lo que fuese debería parecerme preocupante. O no.

Hace unos días, en uno de esos paseos matutinos, adelantándome a las horas de sol inclemente, varias imágenes me llevaron a imaginar ese tipo de situaciones. La primera fue la de un solitario girasol, aún sin flor, descollando entre el trigal espigado. Esa semilla ha sobrevivido a arancías otoñales, siembra del cereal, tratamientos de herbicidas, etc. para volver a ser vida en un hábitat que no es el suyo. Para mí es un cowboy de media mañana, abandonado por los suyos, Solo Ante el Peligro, esperando en medio de una calle polvorienta su particular Duelo en OK Corral, sabiendo que esta vez tiene todas las de perder pues su enemigo aparecerá dentro de unos días en forma de mastodóntica cosechadora armada de letales cuchillas. Para entonces, lucirá su amarillenta flor y su esqueleto seguirá siendo verde y flexible. Pero aún así su destino está escrito.

La segunda imagen es la de negruzcos insectos aterrizando sobre una planta de flor blanca cuyo nombre desconozco. Mi incultura botánica me deprime a veces. No saber dar nombre a esa especie de helipuertos blancos a los que llegan los oscuros voladores de tres pares de patas restringe por momentos mi discurrir imaginativo. Aún así me los imagino como tantas veces los he visto en películas; esos helicópteros que llegan en el último momento a la terraza blanca de la embajada estadounidense de un país islámico en plena revolución para salvar la vida de sus compatriotas en peligro.

Y la última imagen es la de los girasoles, florecidos ya, mirando ensimismados a quien les cede parte de su nombre. Algunos son de tallo tan largo y escuálido que pareciesen modelos de pasarela parisina. Todos parecen inclinar su cabeza ante el astro rey, que aquí sería el líder indiscutible de una secta de túnicas verdes y capuchas amarillas. Todos parecen encaminarse hacia el ritual de su propia autodestrucción, como a veces ha sucedido con gentes que llegan a creer en un guía que les lleva al suicidio colectivo. El caminante pasa a su lado y ellos le muestran la indiferencia de quienes se creen mejores siendo grupo, masa irracional. Tan sólo uno, situado abajo a la izquierda, gira la cabeza hacia el lado, como aquel individuo que no levantó el brazo en una concentración nazi.

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2 comentarios »

  1. La planta de flores blancas que ves como un helipuerto es la zanahoria (Daucus carota). La subespecie sativa es la zanahoria comestible.

    Comentario por carsana — 16 junio, 2016 @ 9:14 | Responder


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