La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

14 mayo, 2016

Limònov–Enmanuelle Carrére

Filed under: De libros — Nicolás Doncel Villegas @ 14:54

clip_image002Es éste otro de esos libres singulares en cuanto a su clasificación. ¿Es una novela biográfica o una biografía novelada? El título responde al apellido (no real), al apodo, que se autoimpuso el protagonista del libro. Y ese personaje no es de ficción, “existe y yo lo conozco”, nos cuenta el Emmanuel Carrère.

Limònov, nacido Savienko, viene al mundo cuando los ejércitos de la Alemania nazi comienzan a ser vencidos en Rusia. Es un hijo, pues, de la victoria. Y también es hijo de un funcionario de la KGB, el servicio secreto soviético, al que él creía un militar valeroso. Esa será su primera gran decepción. A partir de ahí se sucederán unas peripecias vitales de joven poeta pendenciero por tierras de Ucrania y disidente clandestino en Moscú. De ahí dará el salto a otro mundo: el exilio a Nueva York. A la gran ciudad llegan Eduard Limónov y su esposa Elena: “Cuando caminan enlazados por una calle nevada de Greenwich Village tienen conciencia de parecerse a Bob Dylan y a su novia en la funda del disco que contiene la canción Blowin’in the Wind.” Tengo ese viejo disco, y esa portada es tan neoyorquina que uno puede imaginarse lo que representaría para esa pareja, llegada de la gris y opresiva Unión sSoviética el poder caminar en libertad por las calles de ese nuevo mundo. Pero todo se deshace, incluida la nieve de Greenwich Village y la relación amorosa, y nuestro protagonista acabará convertido en un vagabundo (y algo más) neoyorquino que le hará vivir experiencias que incluirá en uno de sus libros. Y el libro, la literatura, le llevará a París. Y en París la fama y el reconocimiento que le harán volver a su tierra natal y al reencuentro con sus padres. Son los años de la desmembración, del derrumbe del imperio soviético, de las guerras en la antigua Yugoslavia. Allí aparecerá Limónov, tan singular como siempre, tan a contracorriente como ha llevado toda su vida.

Tanto en París como en Rusia y Yugoslavia el relato curvea sobre la figura del protagonista. Aparecen pasajes autobiográficos del autor que se enlazan con los del propio Limónov. Se hace un repaso a esos años finales del siglo XX en los que los cimientos del otro mundo, el comunista, el del paraíso del proletariado, comienzan a derrumbarse. Rumanía, Polonia, los Estados bálticos, Yugoslavia… entran en intensa ebullición y la intelectualidad francesa (a la que pertenece el autor) se pronuncia a favor o en contra, participa o se abstiene.

Con Eduard Limónov el autor dibuja un retrato de la Rusia de los últimos cincuenta años, de aquella que fue la Unión Soviética poderosa y atemorizante hasta la descomposición del imperio del Este y el nacimiento de una nueva sociedad en la que personajes sin escrúpulos llegan a ocupar el poder de la política y el dinero. Entre todos ellos este Limónov desmesurado que dice de sí mismo no ser un disidente sino un delincuente, un personaje que puede llegar a ser fascinante y odiosamente detestable, que navega en aguas de un romanticismo anacrónico para llegar a caer en lo permanentemente contradictorio de sus ideas o de sus vivencias.

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