La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

8 noviembre, 2015

Del despacho a la bañera

Filed under: Tizas de colores — Nicolás Doncel Villegas @ 8:58

clip_image0021. Vuelvo el martes tras la fiesta de Todos los Santos y los Fieles Difuntos. Cae fina la lluvia en la primera semana gris de noviembre. No hay nadie en la puerta del colegio. Entro por la puerta principal, ahora casi siempre cerrada, y observo un pájaro muerto en la galería; debió quedarse atrapado el pasado viernes por la tarde y su aleteo desorientado entre paredes le ha llevado a su final. El animal descansa cerca de la mesa y de uno de los sillones del mobiliario de despacho casi decimonónico que decora la entrada del colegio. Esos muebles, junto con una antigua placa y una biografía del titular del centro, dan un aire entre rancio y aristocrático a esa entrada del colegio.

2. Los lunes, esta semana el martes, siempre hay un momento a la entrada, mientras se abren cremalleras y se sacan carpetines y cuadernos, para el infalible “maestro, sabes que este fin de semana he…”.

Este martes el relato de una de esas historias amplió nuestro vocabulario. Bueno, el mío no. Y no por el hecho de ser el maestro, al que se le suponen los suficientes conocimientos de nuestra lengua, sino porque además del magisterio uno colabora en otras actividades profesionales en las que intervienen los transportistas. Les cuento:

– “Maestro, sabes que este fin de semana he estado con mi padre en un pueblo y hemos comprado una bañera a la que le caben… (aquí irían no sé cuánto miles de kilos).

Serán litros. Y muchos me parecen –interviene otro alumno.

– Pues, no. Son kilos – corrige el maestro.

Pues, entonces no me entero, maestro -concluye el alumno confuso entre medidas de peso y longitud.

Entonces el maestro, junto con el alumno que inició la conversación, explican la polisemia de la palabra “bañera”.

3. Viernes, faltan diez minutos para salir. Les pongo la tarea en la pantalla y les digo que recojan. Toca cambio de parejas. Separo a los más parlanchines y coloco dos filas de mesas en soledad pegadas a las paredes laterales. A esas mesas solitarias las llamo celdas de aislamiento, en un lenguaje nada pedagógico y tan políticamente incorrecto como carcelero.

4. “Podías mandar a tus hijos por fin a la misma escuela pública, pero los blancos ya habían sacado a sus hijos de ella y las aulas estaban ahora tan abandonadas como si pertenecieran a las antiguas escuelas reservadas para negros.”

Como la sombra que se va – Antonio Muñoz Molina

5. De la ironía a la realidad hay muy pocos pasos: Niño violento lamenta que los videojuegos se lleven todo el mérito.

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