La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

2 noviembre, 2015

Un año con Pla (o el paso del tiempo) – 43. La muerte es el mayor de los recogimientos

Filed under: Un año con Pla — Nicolás Doncel Villegas @ 11:06

clip_image002Titula Pla uno de sus capítulos “El tiempo de las castañas”. Y uno espera que escriba sobre este fruto rico en carbohidratos que por estos días aparecía en los puestos callejeros. En aquellos puestos de asadores que exhalaban ese aroma tan particular cuando la castañera agitaba el caldero o la olla para que todas las castañas se asasen por igual. Aquellos puestos en los que se compraban los cartuchos hechos con papel de periódico o papel de estraza y con los que uno se calentaba las manos ateridas por los primeros fríos otoñales. Pero no. No escribe Pla sobre las castañas sino sobre lo que este tiempo conlleva: el recogimiento y la conmemoración de los fieles difuntos.

El recogimiento es el acto de buscar el interior, el interior del hogar que nos acoge y protege de la inclemencia exterior, del frío y de la lluvia; y el interior de uno mismo, ese que nos hace conocernos mejor y nos protege de la frialdad que en ocasiones nos hiela el alma. Eso que Pla escribe con gozo: “Cerrar las puertas, puro encanto! ¡Limitar el horizonte, arrinconarse al amor de la lumbre, auténtica delicia!” Y más ahora, cuando el movimiento de la Tierra, la inclinación del eje terrestre y la ordenanza legal acortan los días hasta convertirnos en seres casi nocturnos, seres que huyen de la vida callejera para refugiarse allí donde haya un interior.

El tiempo de las castañas trae también consigo el día de los Fieles Difuntos. Uno diría que si el hombre tiende a recogerse en su interior la muerte es el mayor de los recogimientos. Impone la tradición que el día de los Fieles Difuntos los vivos deben rendir visita a los que se fueron para siempre. Se visita los cementerios, que días antes han recibido el trajín de los familiares que han limpiado tumbas y embellecido nichos con adornos florales, se recuerda lo que se vivió con aquellos que ya no están, lo que se pudo decir y no se dijo, lo que se debió de decir y se calló, se pone en marcha, como escribe Pla, el mecanismo de la memoria y la conciencia. La memoria, esa que tantas veces nos lleva al recogimiento; y la conciencia, esa que a veces nos hace desear no tener memoria.

Anuncios

2 comentarios »

  1. ¡Qué bonito! (Hacía tiempo que no podía entrar en tu blog -ni en ninguno otro- por culpa del trabajo).

    Pero, ¿por qué hablas de las castañeras en pasado? Por aquí aún se ven. Tenemos por lo menos dos, por el centro. Por supuesto no se parecen en nada a la imagen típica de castañera, con un pañuelo en la cabeza, delantal y vestida de negro. Son mujeres jóvenes y silenciosas que no vocean su mercancía.

    Aún no he leído nada de Pla (imperdonable). Incitas a que lo haga. Como ahora tenemos la feria del libro viejo y de ocasión por aquí, voy a ver si encuentro algo de él.

    Comentario por bkosorio — 5 noviembre, 2015 @ 3:47 | Responder

  2. Para mí, hombre de pueblo, las castañeras son pasado lejano. En las ciudades sí que he visto alguna.
    Gracias por tu visita BK.

    Comentario por Nicolás Doncel Villegas — 5 noviembre, 2015 @ 15:31 | Responder


RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: