La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

14 octubre, 2015

Campanas de boda: Encajar el rompecabezas (2/4)

Filed under: Personal — Nicolás Doncel Villegas @ 19:06

clip_image002 Una boda es como un gran rompecabezas con multitud de piezas recortadas de maneras diferentes que han de encajar en un día D y a una hora H. En ese mosaico hay teselas de colores eclesiales (si la boda es religiosa) o laicos (si la boda es civil). En ese puzle hay piezas con imágenes de regalos, trajes, convite (esa palabra tan antigua y apropiada) y un largo etcétera que los que van a casarse tienen que ir conjuntado con mucho tiempo de antelación. Y con ese “mucho tiempo” no me estoy refiriendo a horas, días o semanas. No. Hacen falta meses de preparación para que todo el caos del universo bodil desaparezca en el momento oportuno. Dejemos claro que tampoco tiene porque ser así. En las películas americanas es frecuente el viaje a Las Vegas para contraer un matrimonio exprés en una de esas capillas tan folclóricamente americanas. También Aquí hay quien se casa sin tanta solemnidad, boato, parafernalia o protocolo. Tal decisión debe ser consensuada por los contrayentes. Y me atrevería a decir, sin ánimo de atávico machismo o feminismo radical, que la opinión de la novia debe tener un mayor porcentaje decisivo que el del novio. ¿Por qué? No lo sé. Es esta una de esas afirmaciones que se hacen sin atender a la razón y que por lo tanto no deben ser requeridas de explicación racional alguna.

Cuando uno no es protagonista de la boda (novia/novio), ni siquiera actor secundario (madrina/padrino), la carga de exposición a acabar de los nervios es mucho menor que la de los anteriormente citados. Cuando uno es actor de reparto (madre/padre de la novia/novio) ve el maremágnum que se crea alrededor del acto con algo más de distancia. Al menos esa ha sido mi experiencia. Lo ideal es asumir el papel y asentir a todo lo que a uno le sea indicado. De tal manera contribuye al éxito del acontecimiento, pues querer influir en las mil y una toma de decisiones que el evento arrastra no sería sino motivo de complicar lo que en esencia ya es un gran rompecabezas. En mi caso, de esa cadena de elementos previos a la boda me quedo con algo que uno nunca pensó que pudiera hacer: ir cuatro veces a un tienda del ramo, es decir una tienda especializada en trajes de novios, padrinos, padres de novio, etc. hasta lograr quedar vestido como debe ir vestido uno a tal acontecimiento. Cuatro veces: elección, primera prueba, segunda prueba y recogida definitiva.

El sábado pasado se casó uno de mis hijos (creo que lo dije en el post anterior). Afortunadamente, él, y sobre todo ella, la que ya es su esposa, hicieron que el rompecabezas encajara a la perfección.

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