La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

12 octubre, 2015

Campanas de boda: Cambios y ganancias (1/4)

Filed under: Personal — Nicolás Doncel Villegas @ 13:14

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Antes, cuando un hijo se casaba el núcleo familiar vivía algo parecido a una convulsión. Lo que hasta entonces había sido una estructura cerrada, de costumbres cotidianas, saltaba por los aires. Quien cada noche dormía en su habitación, cada mañana desayunaba en la cocina, cada noche salía a ver a la novia (o era recogida por el novio), desaparecía de esa rutina que la convivencia familiar crea estableciendo lazos que pareciesen eternos. No digo que hoy día no siga habiendo situaciones familiares parecidas a la que cuento. Las hay, claro. Pero desde hace años los hijos estudian, trabajan, en localidades diferentes a la del hogar familiar. No son habitantes diarios de ese hogar. Uno los ve llegar los viernes y desaparecer los domingos por la tarde. Desde hace tiempo ya algunos conviven con sus parejas antes de dar el paso que regularice una relación matrimonial. Antes, otra vez el antes, eso era imposible. El orden social, la tradición religiosa, las costumbres familiares… prohibían tal hecho. El día que esa pareja se casaba vivía también esa convulsión que tal acto generaba en sus familias.

El sábado pasado se casó uno de mis hijos. Los días anteriores hubo personas que me comentaron el cambio que eso produciría en mi vida cotidiana. Les expliqué que no, que tal cambio no alcanzaría cotas extraordinarias ni magnitudes sísmicas. Que el gran cambio solo se traduciría en papeles, en una legalidad que da derechos fiscales y reconoce automáticamente a los hijos que habrán de venir, en un Libro de Familia que es uno de esos documentos que parece sacado de otros tiempos, etc. Y me alegro que sea así, que la nueva situación no suponga una ruptura sino la continuación de unas relaciones familiares a las que legalmente se suma una persona más, una persona que emocionalmente ya formaba parte de ellas. Y no lo digo por hacer caso del tópico que dice: “cuando un hijo se casa no se pierde un hijo sino que se gana una hija”. En esta vida no se ganan o se pierden hijos porque un sacramento o un registro civil así lo dictamine. Si así fuese no sucedería lo que en algunos casos sucede tiempo después. Son las relaciones familiares, más o menos intensas emocionalmente, las actitudes de respeto hacia el otro, el trasvase de confidencias entre quienes forman ese nuevo grupo con elemento añadido, es el poner los medios para que todo fluya de una manera natural… todo ello es lo que hace que podamos sentir esa sensación de “haber ganado una hija”. En ello pondré mi empeño.

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