La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

27 septiembre, 2015

Cuando llegue el otoño jugaremos al ajedrez

Filed under: Tizas de colores — Nicolás Doncel Villegas @ 9:45

1. Uno es sabedor que en determinados colegios de las ciudades se dan situaciones complicadas cuando los progenitores van a recoger a sus vástagos a la hora de salida. Es decir, que hay discusiones y algo más entre los papás y las mamás separados, divorciados, en trance de, etc. Al vivir en un pueblo tales situaciones no son tan habituales. Pero desde un tiempo para acá, desde hace algún curso, la puerta del colegio se ha convertido en territorio comanche. Y siempre impresiona presenciar como unos padres discuten, como es necesaria la presencia de la autoridad policial…

Si a ello le unimos que este año los familiares tampoco parecen ponerse de acuerdo en quién recoge a las criaturas, con el consecuente susto de ver que un niño ha “desaparecido” cuando en realidad se ha ido con otro familiar, uno llega con su fila de alumnos a la puerta de salida pensando en qué tocará ese día: discusión, pérdida…

2. Usted, que ha sido maestra en otros tiempos, ¿qué opina? Esta juventud de hoy ¡cómo vive! Eso sí, venga hijos. Y luego a separarlos de los padres para mezclarlos con otros nuevos. El disloque, oiga, ¡qué abandonados viven los pobrecitos míos!…

La fuerza del destino – Josefina Aldecoa

3. Pensando que me queda poco más de un curso como maestro, y viendo que hay situaciones que me siguen exasperando, voy a tratar de tomar conciencia de que el tiempo es finito, como también lo es la paciencia. Una vez que lo consiga, espero que pronto, guardaré silencio y dejaré el mundo girar.

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4. El miércoles 23 de septiembre a las diez y veinte (aproximadamente) entró el otoño por las ventanas del aula. Pocos minutos después un alumno, abrigado con sudadera, me pide cerrar las ventanas porque siente frío. Magnífica sincronización corpórea astronómica, pienso mientras que los alumnos, que han oído la petición del cerramiento ventanal por parte de su compañero friolero, protestan colectivamente: ¡no, maestro, qué hace mucha calor! Como el maestro tampoco ha percibido el cambio equinoccial ordena que las ventanas permanezcan abiertas y que el alumno friolero pueda hacer uso del gorro de la sudadera.

5. De cuando en cuando me gusta jugar al “error a conciencia”, a la “equivocación intencionada”. Se trata de dar una explicación no correcta, una solución incierta, hacer una corrección equivocada, etc. y esperar a que quienes te atienden o escuchan te rebatan y corrijan. Lo hago con mis alumnos y también, de cuando en cuando, con quienes no lo son. Y hay veces que todos dan por sentado que lo que uno dice, resuelve o corrige intencionada y erróneamente… es cierto. No debería ser así sino todo lo contrario.

6. Primera discusión seria en el fútbol del recreo. Les aviso que de repetirse tal situación las pistas dejarán ser campos de fútbol para convertirse en tableros de ajedrez. Hay quien está de acuerdo.

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