La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

7 junio, 2015

Un año con Pla (o el paso del tiempo) – 24. Corpus móvil

Filed under: Un año con Pla — Nicolás Doncel Villegas @ 20:12

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Vuelvo a escribir para encontrarme con la rutina, esa que siempre me ha parecido el mejor de los analgésicos mentales. Me comenta mi santa que hoy se va a misa antes porque después es la procesión del Corpus y no quieren que los niños pasen mucha calor. Recuerdo entonces el libro que llevo comentando desde que comenzó el año y buscó algo que Plá escribiese sobre tal día. Y lo encuentro.

Describe Pla, en el capítulo titulado “Corpus”, el ambiente barcelonés de principios del pasado siglo en un día tan importante como era ese en su época. Y lo hace de manera espléndida, acercando al lector los sonidos y los olores, el bullicio y los colores de ese día que antes era fiesta señalada en el calendario patrio y que hoy solo es fiesta en algunas ciudades.

No me recuerdo vestido con aquel traje blanco de primera comunión, procesionando delante de la Custodia, en uno de esos tres jueves que brillan más que el sol: Jueves Santo Corpus Christi y la Ascensión. Seguro que lo hice. En aquellos años, además de la tradición, obligaba el uso de las “buenas costumbres” y una de ellas era que todos los niños y niñas que habían tomado por primera vez el Cuerpo de Cristo saliesen en procesión el día del Corpus. La tradición no se ha roto, mis hijos lo hicieron acompañados por su madre, y hoy día se sigue haciendo.

Es una de esas fiestas móviles con las que la iglesia católica nos entretiene cada año con ese momento adivinatorio del ¿cuándo cae este año…? El día del Corpus suele ser a primeros de junio (este año el día 4) pero desde que dejó de ser fiesta laboral muy pocas ciudades reservan ese jueves como fiesta local y en la mayoría de pueblos y ciudades la procesión sale el domingo más cercano a la fecha correspondiente. Es un hecho más que habría que recordar a esos laicos intransigentes que ven beatitud católica por doquier y a esos católicos irredentos que ven ateísmo por todos los rincones de estos lares. Por mi parte aplaudo a las criaturas que son capaces de cumplir con la tradición participando en tal acto, sobre todo si ha amanecido un día caluroso, cosa que suele ocurrir por estas tierras, marchando durante varias horas con los trajes y calzados que estrenaron hace tan solo unos días y que no volverán a ponerse nunca más. Y aplaudo a los que asisten como espectadores a esa procesión aunque no suceda lo que escribe Pla de aquellas a las que él asistía: “El horario de la vida era todavía el solar y a las cuatro de la tarde las calles por donde debía pasar la procesión estaban intransitables. Quiero decir que sometida la humanidad al bochorno caluroso y húmedo del lebeche y al cielo pegajoso y mate que tiene la ciudad, olía un poco todo a sobaco.” En fin, eran otros tiempos en los que el desodorante era un elemento no generalizado en este país.

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