La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

11 abril, 2015

Un año con Pla (o el paso del tiempo) – 18. Pájaros de primavera y barro

Filed under: Un año con Pla — Nicolás Doncel Villegas @ 8:39

Pájaros de barro – Manolo García

clip_image002Escribe Pla: “El cuco llega a mi país en el mes de abril y, en realidad, no tiene hora fija.” Es lo que tiene el migrar de las aves, esa imprecisión dentro de la rutina. Sabemos que se van y que volverán, sabemos cuándo lo hacen, en que estaciones o meses del año, pero siempre nos sorprende su ida y su vuelta, ese amanecer que se viste de piar incesante, ese atardecer en el que levantas la vista al cielo porque una bandada en perfecta formación militar deja constancia que Volverán las oscuras golondrinas / en tu balcón sus nidos a colgar, / y otra vez con el ala a sus cristales / jugando llamarán…, como rimó Bécquer.

Siendo niño recuerdo el trasiego de la fauna avícola cuando iba al campo. Los patos que se ocultaban en el frescor del agua y las cañas del arroyo, el vuelo de los verderones y las grandes avutardas, las carreras de las perdices hasta que levantaban su tímido vuelo…Pero nunca sentí esa atracción que otros niños sentían por la vida de los pájaros, por agarrarlos entre sus manos y encerrarlos en jaulas, por verlos reproducirse en una cautividad para mí penosa. No me aficioné a criar palomos o codornices ni a observar con precisión de ornitólogo los diferentes plumajes y vuelos de la primilla y la alondra. Y bien que lo siento porque entonces los pájaros eran algo cercano, elementos canoros que formaban parte de los días tranquilos, que se colaban entre el ramaje del laurel y el naranjo buscando los primeros azahares y siendo testigos de juegos infantiles en aquel patio ahora abandonado.

Hoy me son extraños, pasan desapercibidos. Tan solo hace unos años observé que algunas golondrinas intentaban construir sus nidos bajo los aleros del tejado de la casa. Luego desaparecieron y vi como los nidos se multiplicaban bajo el gran viaducto que se eleva sobre la línea del ferrocarril. Las pequeñas ramas mezcladas con el barro grisáceo cobijan la reproducción y el vuelo ágil de los progenitores entre los pilares del gran paso peatonal elevado. Es lo más cercano que tengo de ese mundo emplumado, cantarín y volandero que llega con la primavera. Todo lo demás me es muy lejano, como pájaros de barro que un día eché a volar.

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