La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

7 marzo, 2015

Léeme la cara

Filed under: Diálogos de blog en blog. — Nicolás Doncel Villegas @ 10:42

Antoniomm: Algo escrito en la cara

Nicolás: Para mí esta entrada es un breve relato, una historia con un punto de inflexión (expresión esta que tanto se utiliza sin necesidad de hablar de geometría o matemáticas) que es el momento en el que aparece esa otra expresión tan de por aquí: Algo lleva uno escrito en la cara. Cuando alguien te elige para algo sin saber de ti nada más que lo que tu rostro transmite es porque lo ha visto en tu cara. Ha visto que eres el idóneo para ser señalado en el colegio como autor de la travesura anónima, ha visto que eres el que vas a ceder el asiento en la consulta médica atiborrada, ha detectado en tu cara que no puede ser otro el que va a regalar la entrada que a uno le sobra y que el otro necesita.

Dicen que la cara es el espejo del alma. No siempre es así, claro está. Incluso desde la infancia esa generalización tiene sus excepciones. Anda qué no he tenido alumnos con cara de ángel que transmutaban en pequeños diablos a la menor de las contrariedades. Pero sí creo que hay muchos rostros que parecen determinar la manera de ser de esa persona, como si se estableciera entre alma y faz una concordancia perfecta. Ocurre algo parecido con los nombres, sobre todo los literarios. Algo de ello leía esta tarde en el último libro de Antoniomm: “En el principio de la ficción están siempre los nombres de los personajes. Philip Marlowe, Sansón Carrasco, Isidora Rufete, Frédéric Moreau, Clawdia Chauchat, Hans Castorp, Beatriz Viterbo, Moses Herzog, Teresa Panza. Equivocarse en el nombre es condenar a un personaje a la inverosimilitud. Un nombre no es una etiqueta ni un símbolo sino un acorde que despierta en la imaginación resonancias sutiles.”

El nombre y la cara de los personajes reales son las primeras tarjetas de presentación. Luego ya vendrá toda la complejidad del resto. Y de los personajes literarios también. Y si no los tienen para eso está la imaginación, para poner cara a Diana Orsini y a Ignatius Reilly, para poner cara y nombre a los niños de Intemperie o La carretera.

*********************

clip_image002PS. Sobre esta relación que guardan la cara y la forma de ser de la persona incluso el sabio don Quijote parece estar de acuerdo en que según la cara así ha de ser la persona, y su actitud en determinados momentos de la vida. Tal ocurre cuando el ingenioso hidalgo se dirige al Caballero de los Espejos diciéndole: “…os pido que alcéis la visera un poco, porque yo vea si la gallardía de vuestro rostro responde a la de vuestra disposición.”

El problema se agrava cuando levantada la visera, quitada la celada, miramos el rostro del otro y no lleva nada escrito en la cara, muestra un rostro iletrado o ilegible, un rostro en el que no podemos adivinar la disposición de nuestro particular Caballero de los Espejos.

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