La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

24 febrero, 2015

Un año con Pla (o el paso del tiempo) – 12. Almendros de espuma y nata

Filed under: Un año con Pla — Nicolás Doncel Villegas @ 15:49

Elegía a Ramón Sijé – J.M. Serrat

Se nos fue enero. Arrancamos ya la primera hoja mensual del calendario. Volvimos con dignidad y frío al trabajo tras las fiestas navideñas. Se nos está yendo febrero, febrerillo el loco lo llama el refranero, “febrero, un día al sol y otro al brasero”. Este año muchos días de brasero. Pero llega el sol, con brío renovado. Y con él los almendros en flor. Dice Pla: “No hay dos inviernos iguales. No hay dos inviernos iguales ni en mi país del Ampurdán, tierra de climatología monstruosa, laboratorio de la desaforada lucha de los elementos. Los hay en que el frío tiene pereza. Otros son más procaces y ofensivos. En todo caso, si el frío se descuida —si se descuida un sólo momento— los almendros florecen.”

También ocurre por estas tierras del Valle del Guadalquivir. Hay inviernos pertinaces de noches heladoras que sin aviso ceden en su rigurosa presencia de días cortos y grises. Entonces llega un simulacro de primavera precoz, unos días de primavera prematura que hacen explotar la floración blanca de los almendros y la rosácea del árbol del amor. Cuando ello ocurre uno se percata que las tardes te ofrecen más minutos para el caminar, que la noche no te acecha tan temprana, que el sol comienza a resistir al general invierno vencedor de emperadores y locos dictadores. Se desata en este segundo mes del año esa lucha que la propia naturaleza mantiene consigo mismo, como una guerra civil entre el atrevimiento floral de la vegetación y la fuerza represora de la meteorología invernal. Así lo veía el poeta de Orihuela en el soneto “Rosa de almendra”:

clip_image002Propósito de espuma y de ángel eres ,
víctima de tu propio terciopelo
que, sin temor a la impiedad del hielo,
de blanco naces y de verde mueres.
¿ A qué pureza eterna te refieres
con tanta obstinación y tanto anhelo ?
Ah, sí, tu flor apunta para el cielo
en donde está la flor de las mujeres.
¡Ay! ¿ por qué has boquiabierto tu inocencia
en esta pecadora geografía,
párpado de la nieve, y tan temprano ?
Todo a tu alrededor es transparencia,
¡ay pura de una vez cordera  fría,
que esquilará la helada por su mano !

 

Almendro en flor – Vincent van Gogh

No conocía el anterior soneto de Miguel Hernández. Lo encontré buscando en la Red poemas sobre los almendros. La que sí conocía es la Elegía a Ramón Sijé, y esos últimos versos que cantara Serrat:

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas…
de almendro de nata te requiero,:
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

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