La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

24 enero, 2015

Un año con Pla (o el paso del tiempo) – 7. Luna de enero, luna de agosto

Filed under: Un año con Pla — Nicolás Doncel Villegas @ 17:25

Claro de luna – Beethoven

clip_image002Escribe Pla sobre la luna. Y se declara admirador de la luna de invierno: “La luna de enero es la más clara del año y convierte el paisaje en un sueño.” De acuerdo. Contemplar la luna en un noche fría, enmarcada por el horizonte fantasmal de los olivares que custodian las afueras del pueblo, reinando con su blanca presencia sobre el conticinio gélido de una noche de enero es un acto que gratifica el sentido de la vista y despierta sueños fantasiosos que podrían hacerse realidad en poemas de intenso romanticismo o en leyendas decimonónicas repletas de misterio y personajes en constante desequilibrio sentimental.

Estando de acuerdo con Pla en la claridad que enamora de una luna de enero uno prefiere intercambiar miradas con la Selene veraniega, ésa que se muestra dueña de la costa mediterránea, la que se agranda plenilunarmente pareciendo acercarse al hombre que la observa mientras pasea, la que riela sobre un mar en el que ya no navegan del uno al otro confín bergantines armados con cañones, la que ha perdido su claridad deslumbrante de las noches de enero y se ha maquillado con tonos anaranjados de un atardecer estival.

La luna, de enero o de agosto, ha sido siempre personaje en el arte y la literatura. Desde Lorca (“La luna vino a la fragua/con su polisón de nardos./El niño la mira mira./El niño la está mirando”.) hasta “El rayo de luna” de Bécquer nadie que tenga intención de imaginar y escribir puede escapar de su influencia. Uno, humildemente, también lo hizo dedicándole una serie de microrrelatos. Dejo aquí cuatro de ellos, los que relacionan las fases lunares con el hombre, la mujer y demás seres:

1. Con la luna nueva los recién fallecidos que aún no habían iniciado el camino definitivo esperaban encontrar una nueva luz.

2. Durante la fase de cuarto creciente todos los liliputienses, gnomos y diminutos sentían un extraño desasosiego.

3. Con la luna llena el obeso glotón sonreía de manera cómplice al firmamento mientras daba cuenta de la opípara cena que llenaría su estómago.

4. Mientras duraba la fase de cuarto menguante la joven bulímica encontraba una razón a su existencia.

Más microrrelatos sobre la luna: Cuenta 140: La Luna (1/2) Cuenta 140: La Luna (2/2)

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