La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

13 enero, 2015

Un año con Pla (o el paso del tiempo) – 5. Sabañones y carámbanos

Filed under: Un año con Pla — Nicolás Doncel Villegas @ 15:29

Frío – Manolo Tena

Escribe Pla del frío de enero. Pero no del frío exterior sino del frío que se adueña del interior de las casas, de los teatros… En aquella España gélida de los años cuarenta las corrientes de aire cruzaban las habitaciones de los hogares y las gentes; incluso las pudientes se abrigaban tanto para ir al teatro como para presenciar la obra. En el país del sol todo parecía estar bajo una manta de hielo polar.

clip_image002En la casa de mi infancia lo inviernos también eran rigurosos. La única fuente de calor era el brasero de picón o de brasa que se colocaba en la mesa del comedor. El picón era más rugoso, de pequeños trozos negros, se encendía y calentaba más rápidamente. La brasa era más fina, como tamizada, ardía más lentamente y había noches que no se agotaba y a la mañana siguiente solo había que añadir más para que el ciclo de calor continuase. Cuando se consumía quedaba una ceniza de un gris tan tenue que pareciese blanca. Junto al brasero siempre estaba la badila, elemento imprescindible para cuando el calor amortiguaba su efecto reconfortante darle un meneo a la brasa que de esa manera se reavivaba, tomaba oxígeno y nos hacía entrar en calor nuevamente.

Si algo se asocia al frío de la penuria son los sabañones. Yo no fui víctima de ellos pero sí los vi en algunos compañeros de juegos. Escribe Pla: “Los sabañones son una rémora nacional. Estas manos hinchadas y violáceas demuestran que ante el frío vivimos, en este país, en un estado de dolor inútil, extravagante.”. Más que en las manos los niños de mi infancia los sufrían en las orejas. Esos lóbulos inflamados y violáceos, esos picores, eran la manifestación del frío implacable convertido en inflamación. Con el paso de los años los sabañones desaparecieron y se convirtieron en otro elemento de aquella España que aún sufría las consecuencias del desastre civil y la sinrazón de la dictadura. Hoy, en esta España de crisis económica en la que muchas familias se ven privadas de electricidad o calefacción, en la que los desahucios continúan, pienso que ese pasado de escasez y sabañones vuelve a tomar presencia como si el fantasma de la desigualdad tuviese la imagen de un carámbano gélido y puntiagudo a punto de romperse.

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