La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

10 enero, 2015

El balcón en invierno – Luis Landero

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 9:22

clip_image002Hay escritores que recurren a su mundo de infancia y adolescencia para crear historias de las que uno no puede escapar porque en mayor o menor parte también le son propias. Me ocurre con el mundo de Magina que ha creado Antonio Muñoz Molina y me ha vuelto a suceder con este libro de Landero. Había leído de este autor una sola novela, “Juegos de la edad tardía”. Y disfrute con esa lectura. También lo he hecho con la que ahora comento.

El autor extremeño ha escrito un libro autobiográfico en el que se desviste de toda la literatura de ficción para hacer gran literatura: “¡Oh, no, Dios mío, otra novela no, otra vez no!” Y para escapar de la ficción nada mejor que recordar aquello que fue real, volver a la infancia de la vida campesina, la vida de los labradores, esas gentes que no son jornaleros ni campesinos; pero que tampoco son terratenientes. Rememorar los tiempos pretéritos que van desde guerra civil de los ancestros hasta el Madrid de los años sesenta que comienza a desperezarse del sueño oscuro de las dos décadas anteriores. Una familia y una geografía concretas en las que se ha retenido todo aquello que se ha vivido hasta ahora, unos recuerdos que marcan las relaciones que los miembros de la familia establecen entre sí (sobre todo el padre del autor con éste), unas formas de vida que quieren mantener la tradición pero que se ven obligadas a evolucionar con los nuevos tiempos, unos trabajos nuevos, tan distintos de los que quedaron atrás, que amoldan la personalidad al tiempo que hay que vivir.

Escribe Landero una autobiografía que parece una novela, una buena novela de esas que el autor dice que ya casi nadie lee, una novela cargada de nostalgia por un mundo que ya nunca volverá, un mundo que se dejó atrás voluntariamente para buscar otro mejor. Utiliza Landero expresiones, vocabulario, conceptos tan cercanos para este lector que uno no puede sino engancharse a ellos como cada cual se engancha a sus recuerdos cuando la vida te lo exige. Por ejemplo, “capital”. Esa palabra es parte de mis recuerdos cuando el autor escribe: “Esta palabra, capital hace tiempo que ya no se usa con ese sentido: Fulano tiene mucho capital, o Entre el juego y las mujeres, Mengano se comió todo su capital, como se oía decir entonces con la mayor desenvoltura.”. O la palabra “provecho” aplicada a lo que uno quiere ser en esta vida: “Anda, me dijo, lávate y ponte de limpio, y vete al cine, y cuando vengas me dices qué es lo que quieres en la vida, si quieres ser un maleante o seguir estudiando y hacerte un hombre de provecho.” Ese estilo de vida, esas ideas afianzadas en las tradiciones y en una determinada moral, fueron las de muchos de los que nacimos a mediados del siglo pasado en familias y territorios similares a los de Landero. Por ello se establecen esas conexiones emocionales entre lo que escribe el autor (y, sobre todo, por cómo lo escribe) y el lector.

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6 comentarios »

  1. Pues habrá que leer a Landero. ¿Recuerdas también, Nicolás, aquella frase de “vas a llegar a dar con la cabeza en un pesebre”?

    Comentario por Ángela — 10 enero, 2015 @ 21:59 | Responder

  2. Seguro que te gusta su literatura. En cuanto a la expresión que comentas…¡no la conozco! Nunca la he escuchado. ¿Qué significa?

    Comentario por donceldevr — 10 enero, 2015 @ 23:29 | Responder

    • Significa que si sigues por el camino de no estudiar, de no labrarte un porvenir de provecho, solo llegarás a dar con la cabeza en un pesebre, como un animal, como un burro.

      Comentario por Ángela — 11 enero, 2015 @ 17:34 | Responder

      • Me imagino mañana en mi aula diciendo: “fulanito, como no estudies más vas a llegar a dar con la cabeza en un pesebre.” Y viendo la cara de incredulidad de las criaturitas. 🙂
        Gracias, Ángela.

        Comentario por donceldevr — 11 enero, 2015 @ 18:02

  3. .
    Y hablando de labradores y expresiones antañonas, también estaba lo de “labrarse un porvenir”. Buena reseña para una novela magnífica, Maese.
    🙂

    Comentario por Sap — 11 enero, 2015 @ 12:31 | Responder

  4. Lo de “labrase un porvenir” sí que es de mi pasado. Gracias, Sap, por tu lectura.

    Comentario por donceldevr — 11 enero, 2015 @ 12:45 | Responder


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