La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

8 diciembre, 2014

Fin de siembra

Filed under: Media cosecha — Nicolás Doncel Villegas @ 10:03

 

clip_image002Desamparados, sin la protección de las tapias del que fuese el patio de la casa, el laurel y la adelfa sienten el gélido viento norteño que sopla con suave y penetrante frialdad. El viejo cortijo, derruido ya, no puede amparar esos árboles que antes parecían desafiarse en la diagonal de aquel patio que tantas gentes vio pasar camino del tinado. Al igual que ellos yo también padezco la inclemencia de ese vientencillo que corta la piel y te hace saltar las lágrimas mientras te abrigas con toda la ropa posible echando de menos una capa bejarana, una de ésas de las que tan favorablemente hablaban en la radio mientras venía de camino. Si a todo ello le añadimos la niebla, que no levantará hasta bien entrada la tarde, uno no puede sino pensar que este es uno de esos días por los que hubo gente que huyó del campo buscando un mejor refugio en otros trabajos en los que la intemperie, el barro o el polvo no fuesen cargas añadidas al esfuerzo que las faenas del campo conllevan.

Es día de fiesta, de fiesta nacional, día de esa constitución que ahora casi todos quieren reformar. Hay una quietud en todos los alrededores que diviso desde el altozano de la era. Ningún tractor que laboree, apenas algún vehículo que circula por la carretera, una pareja de pajarillos que se aposentan sobre unas piedras… ¿Cómo se llamaran esas aves que son mi única compañía en esta mañana plomiza de viento y niebla? Debería haber estado más atento cuando siendo niño escuchaba a las gentes del campo hablar de hierbas y pájaros; debería haber aprendido su particular vocabulario y su especial manera de nombrar esas faenas que ya desaparecieron. Ahora me arrepiento de no haber sido un zagal más aplicado en el aprendizaje de aquel mundo tan aparentemente rudo pero tan transparente en sus maneras de hablar y actuar. Los pajarillos picotean algunos de los granos que han quedado sin enterrar tras la máquina sembradora. No deberían hacerlo. En la parte inferior de los sacos lo deja bien claro: “Semilla tratada. No debe utilizarse para alimentación humana o animal”. Esos granos que han perdido su color dorado, que ahora se muestran con una intensa tonalidad rosácea, casi roja, es lo que antes llamábamos el “trigo aliñao”, el trigo al que se le añadía unos polvos para que determinados insectos no impidiesen su germinación. Ahora ya viene preparado y envasado en sacos pero el color es el mismo, ese color tan llamativo que ha debido de atraer la atención de mis pequeños compañeros plumíferos a los que espero no les afecte la ingestión de tan peculiar alimento.

Un vez más la siembra está terminada. Este año ha sido algo más tardía. Las parcelas que se sembraron hace unos días lucen ya su verdor en hileras que intentan tapar el gris de la tierra. Esperemos que el invierno y la primavera sean benévolos en malas heladas y proporcionados en la pluviosidad. Esperemos que Ceres sea protectora y derrame su fecundidad sobre todo el agro.

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