La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

2 diciembre, 2014

Libros y bailes en el local de la OJE

Filed under: Retales de recuerdos — Nicolás Doncel Villegas @ 17:58

I’m not in love – 10cc

Recordaba hace unos días la biblioteca de la OJE que me suministró mis primeras lecturas. Esa pequeña biblioteca estaba en el edificio que ocupaba la sede de la Organización Juvenil Española. Un edificio situado en lo que por aquel entonces era la calle principal del pueblo, La Tercia, al lado del casino El Liceo. Aquella calle, junto con su continuación la calle Alta, por las que se paseaban los jóvenes buscando miradas furtivas cuando se cruzaban con las pandillas del sexo contrario en las tardes dominicales.

Siempre fui reacio, mis padres siempre fueron reacios, a formar parte de cualquier tipo de asociación. Yo lo sigo siendo, lo he sido toda mi vida. Me coarta, me constriñe, me disminuye el sentirme parte de un colectivo que me imponga unas normas que en cualquier momento pueden chocar con lo que pienso y siento. Pero en aquellos años el apuntarse a la OJE era casi obligatorio si querías disponer de un local en el que jugar al ping pong, poder tener acceso a una pequeña biblioteca o acceder a un local en el que los domingos por la tarde-noche comenzaron a celebrarse los primeros bailes que acompañaban a la cercana adolescencia.

En ese salón en el que estaban colocadas las meses de ping pong, éstas desaparecían los domingos por la tarde, se atenuaban las luces y sonaban las primeras canciones románticas que abrían el camino a los primeros bailes agarrados y al ritual del cortejo y la testosterona desbocada. Entre esas canciones hay una que va asociada al recuerdo de aquellos: ¿quieres bailar? Y no es una de esos cantantes románticos españoles tan al uso por entonces como lo era Camilo Sesto, por ejemplo. No, se trata de I’m not in love, un tema (sí, un tema decíamos entonces, no una canción) de un grupo británico, con nombre muy original, del que luego nunca más supe: 10 cc. Uno, de naturaleza tímida, no llegó nunca a disfrutar plenamente con aquellas situaciones de riesgo que suponía perder toda la autoestima cuando la pregunta anterior recibía una negativa. Así que desertaba pronto de aquel juego de iniciación para marcharme a ver los primeros partidos de fútbol televisado en blanco y negro.

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Y ahora, cuarenta años después, prefiero cantar con Fito eso de “Puedo escribir y no disimular / es la ventaja de irse haciendo viejo / no tengo nada para impresionar / ni por fuera ni por dentro.” Así que superados aquellos traumas que nunca llegaron a serlos, aunque haya quien sí los padeciese, puedo evocar con socarrona nostalgia aquellos años y lugares sin que mi mente sufra ni padezca.

P.S. Las imágenes corresponden al carné de la OJE (anverso y reverso). En el reverso aparece la Promesa que tenía que cumplir el cadete afiliado a la organización. Toda una declaración de intenciones acorde con una época que estaba a punto de finiquitar.

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2 comentarios »

  1. Muy apropiada la duración de la canción: acompaña perfectamente a la lectura de tu entrada.

    Mi primera biblioteca fue la de los soldados de un destacamento en el que viví durante mi infancia. Curiosamente, todos los libros que tenían eran más apropiados para mi edad que para las de ellos. Se trataban de unos libritos, no recuerdo de qué editorial, con las tapas amarillas, de tamaño no muy grande, llenos de dibujos; sucedáneos de clásicos, porque eran historias resumidas.

    Tenías cara de buena gente cuando eras pequeño.

    Comentario por bkosorio — 3 diciembre, 2014 @ 21:54 | Responder

  2. Jajaja, cara de buena persona; cara de pánfilo total. Cuánto tiempo hacía que no usaba eso de pánfilo.
    Por lo que te leo, cuando trato de imaginarte como niña criada en un ambiente militar se me aparece siempre una gran duda porque no me cuadran ambos personajes. Deben ser los restos de una cierta estrechez mental que a uno le hace creer que determinados ambientes familiares de la infancia hace años (militar, colegio de monjas…) van a condicionar para siempre la forma de ser de ese niño, de esa niña.

    Comentario por donceldevr — 3 diciembre, 2014 @ 22:42 | Responder


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