La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

21 octubre, 2014

Marca de agua – Joseph Brodsky

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 15:30

clip_image002

Es este otro de esos libros difícilmente clasificables. Estos apuntes venecianos son reflexiones que surgen de los canales, es el dietario de un hombre que nació en la fría Leningrado y quiso ser enterrado a orillas del Adriático, son meditaciones entre iglesias -cuyas campanas te despiertan por la mañana envolviendo la fe- y trattorías que acuden para consolar el cuerpo.

Brodsky viajaba a Venecia en invierno pero no como turista, pues lo hizo durante diecisiete años. Allí vivía, trabajaba, y de esa relación con el “acqua alta” desbordada surgen estos textos que dan lugar a un libro que no trata sobre Venecia sino que sale de ella, de sus gentes, de sus palazzos abandonados o habitados, un libro que tiene unos de esos comienzos que aventuran una agradable lectura:

Hace muchas lunas, el dólar estaba a 870 liras y yo tenía treinta y dos años. Tam­bién el globo terráqueo era dos mil mi­llones de almas más ligero, y el bar de la stazione a la que acababa de llegar en aquella fría noche de di­ciembre estaba vacío. Esperé allí a que la única per­sona a la que conocía en aquella ciudad fuese a bus­carme. Llegó bastante tarde.

Los textos que componen “Marca de agua” son cortos. El autor pasa de uno a otro dando un pequeño salto, tan pequeño como el que está obligado a dar el turista para subir a la típica góndola veneciana, esa embarcación a la que solo suben los propietarios o los muy adinerados. Una vez que uno comienza a leer, la lectura se desliza suave, mansamente, sin necesidad de ser impulsada por el gondolero que siempre canta “O solé mió”. Y como el libro es pequeño en número de páginas el viaje se le hace corto al lector, le queda esa sensación por la que siempre uno acaba preguntando: ¿ya está? ¿ya se acabó? Pues sí. Y entonces uno recuerda esa frase que Brodsky repite en el libro: “El agua es igual al tiempo”.

Hay ciudades que siempre estarán unidas a algún escritor: el Dublín de Joyce, la Praga de Kafka, el Londres de Dickens, la Barcelona de Marsé o la Nueva York-Manhattan de Muñoz Molina. Para mí Venecia estará unida a partir de ahora con el nombre de Joseph Brodsky. Nacido en la Rusia soviética el poeta siempre tuvo claro cuál sería su ciudad. Una serie de circunstancias personales y familiares, regalos y objetos, avatares e ilusiones parecían encaminarlo hacia los canales ducales: Comencé a percibir que esta ciudad, de un modo u otro, pasaba ines­peradamente a ocupar el centro, vacilando en el borde de lo tridimensional. Era un blanco y negro, como conviene a lo que surge de la literatura, o del invierno; luz aristocrática, oscura, fría, débil, con punteados de Vivaldi o Cherubini en el fondo, con cuerpos femeninos vestidos por nubes a la ma­nera de Bellini/Tiépolo/Tiziano. Y me prometí a mí mismo que, si alguna vez escapaba de mi impe­rio, si alguna vez esa sirena huía del Báltico, lo pri­mero que haría sería venir a Venecia, alquilar una habitación en la planta baja de algún palazzo para que las olas levantadas por el paso de las embarca­ciones salpicaran mi ventana, escribir un par de elegías apagando mis cigarrillos en el húmedo sue­lo de piedra, toser y beber, y, cuando el dinero es­tuviera a punto de agotarse, en vez de coger un tren, comprarme una pequeña Browning y volar­me los sesos, incapaz de morir en Venecia por cau­sas naturales.”

Anuncios

Dejar un comentario »

Aún no hay comentarios.

RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: