La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

30 septiembre, 2014

Atardecer junto al guardarraíl.

Filed under: Por el pueblo — Nicolás Doncel Villegas @ 15:17

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Estudiantes taciturnos arrastran maletas sobre las aceras camino de la cercana estación del ferrocarril. Durante esas horas de la tarde del domingo, que parecen no contar para la vida sino es para viajar a destinos fijados por el trabajo o el estudio, mis hijos conducen por carreteras andaluzas mientras mis padres rumian noches de insomnio y vigilia. Se acerca el anochecer y necesito salir a caminar en soledad por senderos que se abren en tonos ocres. Todo es pardo. Los rastrojos se pudren, los barbechos lucen una tierra esponjosa gracias a las primeras lluvias de este incipiente otoño. Las piedras se agarran a la tierra mojada mientras cruzo un puentecillo de barandas tan oxidadas que no desentonan con el tono del ambiente otoñal. El cielo cubierto de un gris discontinuo apenas deja esconderse el sol y hay que adivinar el momento del ocaso. Los caminos aparecen solitarios y tan solo a lo lejos se ven a los últimos y escasos caminantes dirigirse hacia el pueblo. Los pocos coches que circulan por estas estrechas carreteras que circunvalan la localidad encienden sus faros y todo se envuelve de un ambiente que inclina al recogimiento. Tan solo la buena temperatura parece llevar la contraria y anima al caminante a llegar un poco más lejos, a apurar el día que se acaba, a disfrutar del silencio mientras observa en la distancia el tren sobre el que montarán los que hace un rato arrastraban maletas repletas de ilusiones, apuntes o juergas universitarias. La pereza o la monotonía me hace no volver sobre mis pasos sino elegir otra entrada al pueblo distinta de la que me ha servido para salir a caminar. Es entonces cuando observo algo que me devuelve la esperanza en el ser humano. Sí, suena grandilocuente la frase anterior pero es que ya dejé de creer en la paz universal y ahora me bastan pequeños detalles como el de la fotografía. ¿Qué todo parece normal, qué no ven ustedes nada extraño? Por supuesto. Pero antes no fue así.

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