La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

24 septiembre, 2014

El ardor de la sangre – Irène Némirovsky

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 14:46

Le temps d’aimer – Danielle Darrieux

clip_image001No había leído nada de esta autora. Me intereso por su vida y veo que tuvo que huir de la Rusia soviética para acabar muriendo, con treinta y nueve años de edad, en el campo de exterminio nazi de Auschwitz. En aquella época de la convulsa Europa ese triste peregrinaje, y otros parecidos, lo vivieron muchas personas. Pero no por ello deja de ser llamativo, desgraciadamente llamativo. Antes de ser asesinada en Auschwitz Irène y su familia se asentaron en Francia, y es el francés la lengua en la que escribe.

Es en Francia donde se sitúa la acción de esta novela corta que se lee de una sentada. En la Francia de los años treinta, en una tranquila villa de provincias del interior, con casas de campos, molinos y bosques, familias con apellidos arraigados a la tierra y a las propiedades, gentes que se conocen entre sí y guardan dentro de sus casas, en los fríos y largos inviernos, las historias que se saben de los demás pero que no se han de contar porque las normas de la buena moral burguesa así lo exigen.

Pero ahí, donde aparentemente nunca sucede nada, donde el llevar una vida tranquila es el paradigma de la felicidad, el ardor de la sangre desata un hecho inesperado, una trágica muerte que actuará de mecha incendiaria para conocer esas historias escondidas. El ardor de la sangre es un título correcto, apropiado para definir en un sintagma el origen de todo aquello que ha de pasar. Porque cuando la pasión se desencadena la sangre parece arder. Entonces las normas de la buena moral burguesa quedan hechas cenizas y cada cual debe afrontar las consecuencias de sus hechos, de los recientes y de los pasados.

Es quizás ahí, en esa relación entre el presente y el pasado, dónde más me ha sorprendido la historia que se cuenta. Trataré de explicarme sin contar nada que afecte al posible lector: hay características humanas en las que la genética manda, pero en otras no tiene porque ser así. Por ejemplo, si una madre es rubia y de caderas anchas es posible que su hija también lo sea. Y esa posibilidad puede convertirse en una probabilidad bastante elevada. Pero si un padre es un asesino o una madre es una adúltera… ¿hay las mismas probabilidades que sus hijo e hija acaben siendo un asesino o una adúltera? Pienso que no, aunque “El ardor de la sangre” parezca querer demostrar lo contrario.

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