La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

7 agosto, 2014

Otra vía de agua

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 8:58

Este país parece haber entrado en un bucle de pesimismo y malas noticias del que difícil parece salir. No es solo el estado de corrupción con el que cada día nos desayunamos conociendo a los pícaros de guante blanco y cargo institucional que se han llevado el dinero sin necesidad de salir corriendo. Es también la caída de los símbolos a los que mucha gente andaba agarrados como referentes éticos. Cada vez quedan menos molt honorable.

clip_image002El último oleaje que ha derribado uno de esos mástiles de virtud y honorabilidad ha sido la noticia de que en el buque escuela de la Armada Española, el “Juan Sebastián Elcano”, se han incautado más de cien kilos de cocaína. Noticias como ésta son como una gran ola que atraviesa la cubierta del barco arrastrando con ella lo mejor de la tripulación. La información periodística nos añade un dato importante al final: “No es la primera vez que se incauta droga en un buque de la Armada; dos cabos fueron condenados a cinco años de cárcel en 2013, pero entonces se trataba de transportar un alijo de hachís de Ceuta a Cádiz en un patrullero.”

En ese párrafo está la clave de este nuevo naufragio de la decencia española, en la diferencia de producto, travesía y embarcación. No es lo mismo un alijo de hachís que más de cien kilos de coca. Pregunten a cualquier entendido en la materia, consumidor o traficante, y comprenderán la diferencia. Tampoco es lo mismo cruzar el Estrecho, para hacer el oportuno trapicheo, que un viaje alrededor del mundo con escalas en los mejores puertos en los que ir descargando la “mercancía”. Y, por último y más transcendente, no es lo mismo un patrullero de la Armada que el buque insignia de la misma. Nunca se me olvidarán las veces que he visto en los telediarios de antes la noticia de la llegada del “Juan Sebastián Elcano” a un puerto español tras cubrir una nueva singladura con una nueva promoción de guardiamarinas formados militar y humanamente (algo así solía comentar el locutor). Esas imágenes en las que la nave entraba a puerto mientras los marineros aparecían firmes sobre la cubierta o encaramados a palos, velamen y cordajes en una actitud casi circense, inmaculados con sus uniformes de un blanco Ariel, mientras los familiares los esperaban en la dársena portuaria, orgullosos todos con el deber cumplido. En cambio ahora, con esa noticia, se abre otra vía de agua que facilita el naufragio moral en el que sobrevivimos.

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2 comentarios »

  1. Se podría poner como excusa los sueldos ridículos que cobran los militares; pero seguro que, de haber tenido un sueldo digno, también lo hubieran hecho.

    Comentario por bkosorio — 8 agosto, 2014 @ 4:39 | Responder

  2. Sí, me parece que no sería una excusa válida. Fíjate los “sueldos” que tenían otros presuntos delincuentes y no obstante les parecían insuficientes para llevar su tren de vida (expresión que antes se decía mucho y ahora escucho menos).

    Comentario por donceldevr — 8 agosto, 2014 @ 10:07 | Responder


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