La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

29 julio, 2014

Tu rostro mañana 3 Veneno y Sombra y Adiós – Javier Marías

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 8:52

clip_image002

Ese tercer sustantivo, que rompe la norma de los dos tomos anteriores (Fiebre y lanza / Baile y sueño), inquieta al lector antes de comenzar la lectura de este tercer y último tomo de esta enorme novela, “Tu rostro mañana”. Enorme por extensa y por magnífica. Y la inquietud de ese tercer sustantivo del que hablaba, ese “adiós” que aparece en el título, viene generada porque el lector desconoce el sentido en el que puede caminar la posible despedida por parte del protagonista. Puede ser un adiós a ese trabajo de “traductor” de personas a cargo de un servicio secreto (aquí no estaría de más decir de “inteligencia”) británico; o, por el contrario, puede que sea un adiós a su anterior vida de ciudadano español, casado y separado, emigrante en un país en el que ahora pueda asentarse definitivamente para seguir trabajando en ese oficio de interpretar las intenciones que otros puedan tener. ¿A qué dirá adiós Jaime, Jacobo, Jack… Deza? ¿A Londres o a Madrid? ¿A su pasado o a su presente? Y a esas preguntas que el último sustantivo del título genera se le suman las que te habían quedado pendientes tras acabar la lectura del segundo tomo, todas las que suscita la relación del protagonista con su jefe y sus compañeros de trabajo (especialmente con su compañera).

Por todo ello uno ataca con alacridad este último tomo. Sí, alacridad, nunca pensé que podría utilizar tal palabra pero si el autor lo hace por qué no hacerlo el lector que ya le es fiel. Además, es la que mejor define esa “alegría y presteza del ánimo para hacer algo” que en determinados momentos de la vida uno tiene. En este caso comenzar y concluir la lectura de “Tu rostro mañana”. Y si ha de hacerse con alacridad no estaría mal aprovechar para tal lectura el conticinio… Ah, maldito y amado vocabulario. Conticinio, otra de esas palabras que Marías enseña al leerlo. Conticinio, esa hora de la noche en que todo está en silencio, esa hora en la que el mundo parece estar quieto es la hora en la que se suceden las dos narraciones que el protagonista nos cuenta, la que tiene con su compañera Pérez Nuix y con su jefe Tupra, esa hora en la que se inocula el veneno.

Después del Veneno llega la Sombra, la de ese hombre que como tal sigue a quien no conoce pero se imagina conocer, la sombra que recorre las calles madrileñas más céntricas en un derroche de narración sin más, cosa extraña tratándose de este autor tan dado a rodeos metafísicos. En esta parte el libro Marías es novelista de personajes, de diálogos, de sucedidos tan habituales como los que llevan a los pequeños misterios conyugales o a las relaciones familiares más o menos cercanas. Es entonces cuando aparece el rostro que no se conocía, el rostro del mañana que se hace presente.

Y tras una larga conversación, una charla que es en sí misma una novela dentro de ésta, acontece el adiós.

Anuncios

2 comentarios »

  1. Una joya, sin duda, que leí hace años y me dejó una huella imborrable con su prosa retórica y envolvente que atrapa como un imán aunque la especulación, más que el acontecimiento, sea el eje vertebrador del relato. En realidad, si somos capaces de reconocerlo, en nuestra vida la mayor protagonista es la fantasía, el cálculo constante de lo que podrá ser, la sospecha de que los demás no coinciden con nuestras percepciones por más que nos obstinemos en objetivarlas para transitar calmadamente la existencia.
    Como modesto escritor, Marías es para mí un icono sagrado del que nunca termino de aprender. De ahí – y también lo digo – que me resulten incomprensibles muchas de sus columnas dominicales donde vierte su antipatías políticas con una compulsión impropia de un pensador sensible. A veces da la sensación (triste) de que se ha dejado contratar por El País para ejercer de mamporrero de la derecha, cuando debería exigirse a si mismo una opinión elaborada y profunda que huyera de la visceralidad a la caza de aplausos fáciles. Además, (y no es momento de criticar aspectos de su vida privada) tampoco creo que esté en condiciones de tirar la primera piedra desde el púlpito al que se sube como un antiguo predicador de semana santa que amenaza a los infieles con la ira del cielo por sus innumerables y nefandos pecados. Y sin embargo es un tipo que me produce simpatía, me cae muy bien, un encanto extraño tiene su personalidad tal vez motivado por una timidez menos superada de lo que él cree.

    Comentario por Jose Cancio — 29 julio, 2014 @ 15:25 | Responder

  2. Si, a mí también me llama la atención la diferencia entre el Marías novelista y el columnista..

    Comentario por donceldevr — 30 julio, 2014 @ 9:25 | Responder


RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: