La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

1 julio, 2014

Caminando entre rastrojos en plena canícula

Filed under: Media cosecha — Nicolás Doncel Villegas @ 7:40

clip_image002El fin de semana pasado, días de fútbol mundialista y merecido descanso escolar (egocomentario, bien sûr) dejé la cartera de colegial en casa, me cubrí con sombrero de paja, vestí ropa de faena y me pertreché de algo de comida y abundante agua fresca. Habían llegado los días de siega. Esa actividad, que en otros tiempos fue de una dureza casi inhumana, se reduce hoy día, por parte del agricultor, a tener una actitud de pura observación, casi mística, en la que ve como, sin prisa pero sin tregua, una máquina mastodóntica devora los trigales ya resecos. No hay hoces ni pañuelos con los que limpiar el sudor, no hay iscales para atar las gavillas ni angarillas para llevarlas a la era, no hay trillos para desgranar ni palas para aventar el grano y separarlo de la paja, no hay cribas para limpiar el trigo ni sacos para envasarlo. Nada de ello es ya necesario. Todo se ha simplificado. Solo hay una gran máquina que siega, trilla, aventa, limpia… Y da descanso al campesino. Éste solo debe buscar una buena sombra y que el viento no lo cubra con el polvo que suelta el mayor de los ingenios creados por el hombre para realizar todas esas actividades: la cosechadora. Gloria y honor a los ingenieros que crearon y perfeccionaron ese artefacto multitareas, ese colosal artilugio dotado de grandes neumáticos capaces de subir y bajar laderas con tan gráciles movimientos como lo hacen los pobres elefantes domesticados en sus equilibrios circenses.

En esos dos días el tiempo ha acompañado. ¿Qué significa esa expresión para un agricultor en plena siega? Pues lo mismo que para un torero en plena faena o para un marinero en plena pesca. Que la climatología sea favorable. Y en tiempos de siega eso implica que debe haber un día soleado y caluroso para que las mieses se ofrezcan a las cuchillas que cortarán sus cañas como los sacerdotes cortaban el cuello de las vírgenes que se ofrecían a los dioses en algunos rituales de la Antigüedad. Pero eso no debe conllevar un exceso de calor, ése que hace asfixiante para el agricultor observante el paso de las horas, ése que te hace sudar aunque permanezcas sentado a la sombra del camión que recogerá el trigo y lo llevará, en viajes alternativos con el tractor, al almacén del pueblo natal o a la factoría de esas pastas tan famosas con nombre de gallinácea macho. En esos dos días el tiempo ha acompañado porque el termómetro no se desbocó y los vientos soplaron sin ser saharianos sino agradables y suficientemente frescos como para poder caminar por la era en esas horas de siesta en las que el sol es más que nunca por estas tierras sureñas el amo de los quehaceres humanos.

clip_image004La faena concluyó sin problemas. La cosecha del cereal ha dado una producción que podríamos calificar como el título de esta capilla: media cosecha. Esa es la expresión a la que más suelen recurrir los viejos agricultores, la que hace honor a su secular pesimismo, la de ver siempre el vaso medio vacío. Cierto es que en este caso hace honor a la verdad. Qué podría haber sido mejor… por supuesto. Si la meteorología primaveral hubiese sido favorable, si aquellos días de Semana Santa los dioses de la lluvia hubiesen regados los campos, si no hubiesen venido esos días de calor en plena grana, si… Esto del campo (agrícola) tiene muchas semejanzas con lo que ocurre en otro campo (el futbolístico). Sobre todo cuando el equipo eliminado recurre al condicional: si el tiro al palo hubiese entrado, si el defensa no cae en la trampa del hábil delantero, si el árbitro no pita ese penal que no fue… Estoy pensando en esos partidos del Mundial en el que Brasil y Holanda (ojalá ninguno de los dos obtenga buena cosecha) se han clasificado. Partidos de fútbol que no he podido ver porque andaba caminando entre rastrojos en plena canícula.

“Sin duda la siega es, con la trilla, el acontecimiento que ha hecho sudar más al hombre de todos los tiempos. ¡Dios mío, cuánto sudor! Esto es muy digno de ser recordado, porque en el mundo de hoy se ha dejado de sudar, gracias a las máquinas, en casi todos los ámbitos del planeta.”

El paso del tiempo – Josep Pla

Anuncios

2 comentarios »

  1. Perfecto, Nicolás.

    Comentario por Ángela — 1 julio, 2014 @ 16:43 | Responder


RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: