La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

17 febrero, 2014

Conticinio, el silencio de la noche

Filed under: Diálogos de blog en blog. — Nicolás Doncel Villegas @ 18:54

Sounds of silence (Los sonidos del silencio) – Simon & Garfunkel

Antoniomm:

Hay un momento de extraordinaria conciencia acústica al final de la primera carta de García Lorca a su familia desde Nueva York. ..

Les ha contado su viaje, sus primera impresiones de la ciudad,  que lo deja tan aturdido y tan entusiasmado, y piensa en lo que ellos estarán escuchando, en la calma de una noche de junio, tomando el fresco en la huerta: la campana de la Vela, la de la catedral dando las horas, los grillos en el campo. Y entonces compara ese paisaje sonoro con el que entra por su ventana y les dice: “Yo oigo los murmullos y las sirenas de New York”.

Nicolás:
La vida diaria, el quehacer cotidiano marcado por el sonido de las campanas de la iglesia o del reloj de la plaza. Esos instantes sonoros se perdieron como se perdieron los paisajes unidos a la infancia, los lugares de correrías infantiles mezclas de aventuras y ritos de iniciación. Se escuchaba el repique festivo cuando las campanas volaban, el toque de campanas que avisaba, como una cuenta atrás, para que las madres vistieran a los niños con la ropa de domingo para asistir a misa, el toque de difuntos como una letanía, y otro que ya no llegué a escuchar pero del que hablaban las mujeres cuando se paraban a charlar camino de la plaza de abastos: el toque de gloria, el más triste de todos porque avisaba de la muerte de un niño.

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clip_image002Desde hace unos años, debe ser porque se va uno haciendo mayor, el paisaje sonoro es el mayor de los contrastes entre la generalmente apacible vida pueblerina y las visitas circunstanciales a la ciudad. Si cualquier tarde, viendo la televisión o leyendo plácidamente, oigo una sirena me asomo a la ventana y me encuentro con los rostros de los vecinos que tratan de averiguar si es ambulancia o bomberos, si el sonido viene del barrio o de la carretera cercana. Y si el sonido suena uno de esos días en los que uno se ha convertido en urbanita por horas, me detengo y trato de ver por dónde viene el vehículo, me quedo embelesado viendo pasar la ambulancia o el camión de los bomberos, mientras la gente esquiva al pueblerino extasiado por el alarmante sonido.

Y cuando la noche se hace la diferencia se acentúa. Estos anocheceres de invierno son anocheceres de silencio. Aquí el conticinio llega pronto, se desvanecen pronto no solo los ruidos, también los murmullos. Recuerdo haber leído esa palabra (conticinio) leyendo a Javier Marías. No la conocía pero me parece magnífica, no por su sonoridad pero sí por su precisión: hora de la noche en la que todo está en silencio. ¿Existe ese momento en una gran ciudad o el conticinio se ha venido a vivir al pueblo?

Blog de Antonio Muñoz Molina – Murmullos y sirenas – 12 de febrero de 2014

Conticinio – La Ese Control & Rime

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