La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

11 febrero, 2014

Botas y hambre

Filed under: Diálogos de blog en blog. — Nicolás Doncel Villegas @ 16:06

These Boots Are Made for Walkin (Estas botas están hechas para caminar) – Nancy Sinatra

Antoniomm:

A las botas que llevaban durándome casi diez inviernos la nieve y la sal les desmoronaban las suelas.

Maese Nicolás: clip_image002

En hábitats tan agresivos como es la ciudad nevada unas buenas botas deben ser un elemento imprescindible para que el urbanita sobreviva. Un profesor universitario con una buenas botas, vestido de manera informal, parece adaptarse bien a esa situación. Pero, y quienes requieren calzado más… digamos, elegante o refinado, más acorde con un traje de cita importante de trabajo, bien chaqueteado. ¿Cómo chapotean esos pobres entre la nieve sucia? ¿Sienten el frío y la desesperación más que el homeless, habituado éste a la rutina y crueldad de la meteorología invernal?

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Hubo un tiempo que usé botas, no ocasionalmente, sino diariamente, botas de invierno que también lo fueron de verano, botas negras, rudas, que no calentaban los pies cuando hacía frío y te hacían sudar con el calor. Esas botas que había que lustrar con esmero pues en ello te iba el poder salir de aquel mundo de sinrazones. Botas de interminables hebillas que marcaban pasos acompasados bajo gritos guturales de órdenes mecanizadas, botas que pisaban campos de arena y de grava, caminos de maniobras inútiles y desfiles que nunca llegaron a realizarse. Entre aquellas botas y aquella gorra hubo un cuerpo que sintió el calor, el frío, el dolor y el placer (de los descansos), también hubo una mente que sintió el miedo y la desgana, y unos pensamientos que trataban de huir de aquellas voces: “¡Marquen el paso… mar…! “. Y otra vez el sonido de aquellas botas negras pisando el paso del tiempo.

Eladio Ramos:

No he podido evitar pensar en esta escena:

Maese Nicolás:

Eladio Ramos, cuando el hambre aprieta… La escena del gran Chaplin me ha hecho recordar otras botas hervidas que sirvieron para mitigar el hambre: “Así han transcurrido varios días; muchos días. No los cuentan ya. Hoy no queda mendrugo que llevarse a la boca. Todo ha sido arrebatado, arrancado, triturado: las flacas raciones primero, luego la harina podrida, las ratas, las sabandijas inmundas, las botas hervidas cuyo cuero chuparon desesperadamente. Ahora jefes y soldados yacen doquier, junto a los fuegos débiles o arrimados a las estacas defensoras. Es difícil distinguir a los vivos de los muertos.” Misteriosa Buenos Aires (I El hambre) – M.M. Lainez

Albertiyele:

Maese Nicolás, tanto como les costó fundarnos, qué hijos díscolos les hemos salido. Nunca lo había pensado, pero seguramente Manucho conocía esa inolvidable escena de Chaplin, que enlazó sabiamente Eladio.

Maese Nicolás:

Albertiyele, de cuando en cuando, que los hijos sean algo díscolos incluso le viene bien a la madre (patria -con perdón). Sonrisa

Blog de Antonio Muñoz Molina – Botas de invierno – 6 de febrero de 2014 

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