La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

30 enero, 2014

Lo que cuentan los ríos

Filed under: Diálogos de blog en blog. — Nicolás Doncel Villegas @ 15:33

Bruce Springsteen: Ther River

[audio https://archive.org/download/TheRiver_961/27TheRiver.mp3]

Antoniomm:

El Hudson me atrae con el mismo imán diario que el Tajo en Lisboa.

clip_image002Nicolás:

Los grandes ríos (y los no tan grandes, hasta los pequeños arroyos) me atraen como solo lo hace el pasar de los trenes. Desde la puerta de casa, mirando al sur, veo pasar el tren. Caminando un par de cientos de metros hacia el norte veo pasar el Guadalquivir. De cuando en cuando me asomo a la ribera para mirar correr el agua, tranquila a veces, desmadrada otras. Si visito un pueblo o una ciudad el río es un elemento al que no puedo obviar. Es visita de obligado cumplimiento. De las imágenes que mi memoria conserva hay una de especial belleza: el río Duero a su paso por Zamora en una fría mañana de finales de noviembre entre una niebla de gasas translúcidas.
A veces me preocupa esta manía de mirar el río. Decían los viejos de mi pueblo (un pueblo con río) que su presencia es un atractivo para los posibles suicidas.

Blog de Antonio Muñoz Molina – Bajo cero – 28 de enero de 2014

PS. Desde los filósofos de la Grecia Clásica hasta los jubilados aburridos siempre ha habido alguien mirando un río. Debe ser el fluir permanente, que comparamos con el devenir sin freno de la vida (Nuestras vidas son los ríos…, decía el poeta), o el misterio que se esconde entre la mansedumbre de sus aguas, o las fuerzas misteriosas que empujan a las aguas bravas. A veces nos ensimismamos con su camino rectilíneo y otras veces caminamos paralelos a sus inverosímiles meandros. Los miramos a mediodía cuando sus aguas claras pueden ser espejos en el que se refleja un cielo sin adornos grises, o los observamos en la quietud de una noche de verano en la que la luna riela con timidez menguante.

Para mí los ríos siempre parecen guardar algo que mostrar, nunca llegó a comprender todo lo que me quieren decir. Me ocurre todo lo contrario que a Neruda cuando hablando del Arno (y de otros ríos) escribía:

Yo entré en Florencia. Era
de noche. Temblé escuchando
casi dormido lo que el dulce río
me contaba. Yo no sé
lo que dicen los cuadros ni los libros
(no todos los cuadros ni todos los libros,
sólo algunos),
pero sé lo que dicen
todos los ríos.
Tienen el mismo idioma que yo tengo.

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