La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

27 noviembre, 2013

Cuando el mar está muy lleno

Filed under: Diálogos de blog en blog. — Nicolás Doncel Villegas @ 18:17

Antoniomm:

Ahora que casi nos vamos ha llegado el tiempo gris y la llovizna, todavía no la lluvia. La humedad se nota en el aire y vuelve resbaladizas las teselas de las aceras. Desde la entrada de la Praça do Comércio ya se huele la amplitud del mar. Esta tarde la marea había rebosado las dos columnas al pie de la escalinata y las olas golpeaban el parapeto en el que siempre hay gente sentada mirando a lo lejos.

clip_image001Nicolás:

Esa vista en la que el mar, debido al efecto de las mareas, se acerca a lo urbanizado, enfrentándose a paseos marítimos con una altiva desvergüenza natural, chocando incesante contra los muros construidos por el hombre, adueñándose de plaza veneciana, salpicando a paseantes curiosos e incluso atrevidos, rugiendo durante horas sin mostrar cansancio en sus idas y venidas, ese mar que se nos muestra amenazante cuando nos embiste tan de cerca, me recuerda una frase de la infancia: “papá, hoy el mar está muy lleno y quiere salirse”.

Malaquías:

Nicolás, “papá, hoy el mar está muy lleno y quiere salirse”.

Vaya recuerdos me ha traído esta frase. De pequeño tuve una maestra que en la clase de “Natu” (la actual “Cono”) nos explicó que la Tierra gira tan despacio para que los lagos y los ríos no se desborden. No recuerdo qué edad tendría, pero aquel día se me ha quedado grabado como un acontecimiento: el descubrimiento de la “mirada estética” (evidentemente, en aquel momento no pensé esta pedantería; esto es más bien producto de mi “memoria histórica”).

El caso es que hace poco me encontré con la señorita Adelina y le recordé aquella frase y la importancia que tuvo para mí. Se emocionó bastante y me dijo que la había leído en un poema de un escritor inglés. Me dijo su nombre, pero lo he olvidado (quizás era una escritora, no lo recuerdo).

Nicolás:

Malaquías, una de las cosas más gratificante para un maestro de primaria es ese momento cuando un antiguo alumno te dice: “maestro, te acuerdas cuando nos enseñaste…”.
Y gratifica aún más cuando lo enseñado se convierte en un segundo camino no propuesto, cuando ese contenido abre una nueva vía a la formación del niño sin que estuviese en los objetivos de la programación. En realidad siempre he pensado que esa es la verdadera enseñanza, la que es capaz de crear un “sobreconocimiento”, un despertar, una mirada nueva… Aunque hay veces, muchas veces, como es el caso que comentas, que el maestro, o la seño Adelina, ni siquiera se da cuenta de lo que está provocando.

PS. Un interesante artículo sobre la “mirada estética” que comenta Malaquías. Aquí.

Blog de Antonio Muñoz Molina – 21 de noviembre de 2013

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