La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

24 octubre, 2013

Mancebías y conventos en unos versos del XVII

Filed under: De libros — Nicolás Doncel Villegas @ 19:50

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Cuenta la historia que las mancebías existían en Madrid desde el siglo XIII y que su actividad fue regulada durante el reinado de Felipe II. Para que una joven pudiera entrar en una mancebía tenía que ser mayor de doce años, huérfana o haber sido abandonada y que, además, ya no fuese virgen. Entiéndase que estamos hablando de los siglos XVI y XVII, y que en aquella época la esperanza de vida era mucho más corta y las valoraciones morales muy diferentes de las que son ahora.

Llegaron a ser muy numerosos los establecimientos de este tipo en la Villa y Corte. Como no lo eran menos los conventos, lugares que proliferaban al amparo de las numerosas órdenes religiosas y del poder que estas mantenían en su relación con la nobleza de la época.

Mancebías y conventos guardan también relación entre sí. Leyendo la biografía “Juan José de Austria”, escrita por José Calvo Poyato, me entero que el biografiado no fue el primer bastardo de Felipe IV. Ese hijo, fruto de la relación con la actriz cómica conocida como “la Calderona”, que, por cierto, acabaría siendo abadesa de un convento, tuvo antecedentes. Estando ya casado con Isabel de Borbón, el rey había tenido un retoño con una hija del barón de Chirel al que pusieron de nombre Francisco Fernando. La criatura murió a los pocos meses de nacer y poco después moría también la madre. Escribe Calvo Poyato: “la casa donde el rey había mantenido aquellos apasionados amores de juventud fue entregada a las monjas calatravas, que fundaron allí un convento de su orden. Por aquellos días corrió en Madrid una coplilla alusiva al asunto que decía así:

Caminante, esta que ves
casa, no es quien solía ser;
hizola el rey mancebía
para convento después.

Y ahí, en esos versos, ocurre otra de esas interrelaciones que me gusta encontrar en los libros con los que paso el tiempo huyendo de los agobios insignificantes de la vida. Esos versos los había leído yo antes. ¿Dónde? Tratándose del Cuarto de nuestros Felipes, como diría él, bien podrían hallarse en uno de los de la serie del capitán Alatriste. Busco, y encuentro. Efectivamente, en “El caballero del jubón amarillo”, su narrador, el joven Iñigo Balboa, paje, criado o sirviente del famoso capitán perezrevertiano nos cuenta que “las mancebas de nuestro señor don Felipe solían ser forzadas a entrar en un convento, lo mismo que las cuatro hijas habidas de tales amores ilegítimos. Lo que dio lugar a que un ingenio de la Corte escribiese la inevitable décima que empezaba…”. Y ahí están de nuevo esos cuatro versos.

Esos versos forman parte de esta décima

Caminante, esta que ves
casa, no es quien solía ser;
hizola el rey mancebía
para convento después.
Lo que en un tiempo fue y lo que es,
aunque con roja señal
y título en el umbral,
ella lo dice y enseña,
que casa en que el rey empeña
es la Concepción Real.
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2 comentarios »

  1. .
    Maese Nicolás; para abundar en el interesante tema que tratas, te recomiendo esta página que te enlazo. La vas a difrutar:
    http://personal.us.es/alporu/histsevilla/prostitucion.htm

    🙂

    Comentario por Sap — 25 octubre, 2013 @ 8:00 | Responder

  2. Pues sí, amigo Sap, una página para el disfrute: texto, ilustraciones y versos del divino Quevedo. Todo un completo de sabiduría sobre el tema.
    🙂

    Comentario por donceldevr — 25 octubre, 2013 @ 14:41 | Responder


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