La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

10 octubre, 2013

Un balancín viendo el mundo girar

Filed under: Por el pueblo — Nicolás Doncel Villegas @ 19:45

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Ha estado ahí durante unos días. No sé cuantos. Hace un par de semanas, la tarde en la que el desahogo de cargas familiares y escolares me permitió volver a salir a caminar, su presencia llamó mi atención. Caminaba abstraído, mirando un cielo enmarcado por olivares y serranías, un cielo decorado con inmensas nubes que mis alumnos llamarían de algodón. Fue entonces cuando ese objeto, tan usual en muchos hogares, desvió mi atención sobre lo celeste para centrarse en lo terrenal. Siempre que me encuentro con objetos o personas en lugares que no son los que normalmente les corresponde me acuerdo de la canción de Caco Senante, “Una gaviota en Madrid”. Verlo y tarareafrasear la citada canción fue inevitable: “¿Qué es lo que haces tú aquí? En una rotonda un balancín.”

El balancín ha sido, junto con la silla y el sofá (en plural local, sofases), el símbolo de la industria del mueble de este pueblo donde resido hace ya un cuarto de siglo. En los tiempos que corren la crisis ha cerrado fábricas. Verlo ahí, vigilante en esa rotonda, junto a ese ceda el paso, me ha parecido un símbolo de estos tiempos. El balancín en su soledad, fuera de su espacio, desahuciado del taller, arrojado a la intemperie que destrozará con rapidez la tapicería que alguna mujer cosió clandestinamente para poder llevar unos euros al hogar en el que el paro es un azote. Quizás tampoco sea eso, quizás alguien lo colocó en tan singular lugar para ver pasar el mundo sentado cómodamente, ver como todo giraba a su alrededor, cediendo el paso a los caminantes que tratan de eliminar grasa y colesterol y que miran de reojo, con deseo, el mullido asiento que bien podría ser descanso de sus posaderas, el respaldar tapizado que acogería anatómicamente los lumbares castigados por el peso y el caminar.

Varios días después había desaparecido. Y aunque no siempre todo está en su lugar, alguien debió pensar que si Madrid no es lugar para gaviotas, tampoco una rotonda es lugar para un balancín.

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2 comentarios »

  1. La basura de uno es el tesoro de otro.

    Comentario por Ángela — 10 octubre, 2013 @ 22:08 | Responder

    • Y en estos tiempos, la distancia de uno a otro se va acortando.

      Comentario por donceldevr — 10 octubre, 2013 @ 23:02 | Responder


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