La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

28 agosto, 2013

Leyendo bajo la lluvia

Filed under: Diálogos de blog en blog. — Nicolás Doncel Villegas @ 22:51

Antoniomm:

En la Costa Brava, con el bravo mar incesante de fondo, he terminado “La desheredada”. Cada vez admiro más a Galdós. Después de Cervantes es el novelista más experimental de nuestra literatura.

Nicolás:

¿Leer a Galdós con mar de fondo será equivalente a leer a Pla sentado a la sombra de una encina mesetaria? ¿Se te cuela lo leído en la sesera, y en el alma, de diferente manera dependiendo de la naturaleza que tienes alrededor? ¿Disfrutará uno igual de la lectura de “Las ciegas hormigas” si lo lee en un caserío vasco que en un cortijo andaluz? ¿Sentirá uno lo mismo si lee “Intemperie” en un secarral extremeño que en un prado asturiano? ¿O acaso será el lector un ser que forma cuerpo con el libro que lee y ello le aísla de la naturaleza que le rodea haciendo que ésta se convierte en un simple decorado?

Sap:

Pues yo considero, Nicolás, que a diferencia de los vinos o las gastronomías, que parecen sabernos mejor cuanto más cercanos a sus orígenes las consumimos, el poder de la buena literatura logra lo contrario, hacernos viajar al Polo y experimentar una rasca de cojones leyendo las aventuras del Capitán Hatteras en una hamaca en la playa de la Herradura, o sentir la negritud nocturna de las calles de Praga fatigadas por Josef K. mientras nos arrellanamos sobre un césped piscinero.

Sí, todo ello es propiedad de la buena literatura, pero ojo, siempre en comandita con… el Buen Lector.

Carmela:

Nicolás, estoy de acuerdo con Sap. Leí ‘Intemperie’ en junio y ‘El proceso’ y ‘Las ciegas hormigas’ en este agosto. Todas leídas en el mismo sitio, en casa; en el patio, en la terraza o en la cama, según la hora. La primera me dejaba la boca seca y con la última sentía la humedad calándome hasta los huesos. Las tres me dejaron la misma sensación de pena, rabia e impotencia y soledad.

clip_image002Nicolás:

Carmela, sí. Yo también estoy de acuerdo con Sap. La buena literatura es capaz de transportarte a esos mundos aunque el lector, el buen lector, lea en un ambiente no solo diferente sino incluso contrario. Y no solo en esa relación literatura-naturaleza sino en otras. Por poner un ejemplo, uno puede sentirse agobiado recorriendo el Madrid revolucionario junto a Ignacio Abel leyendo plácidamente “La noche de los tiempos” desde el sillón de casa muchos años después de aquella historia.
Mi duda es si la literatura en la que la naturaleza es un “personaje” importante aumenta sus efectos gratificantes cuando ese libro se lee en unas condiciones similares. Por volver a “Las ciegas hormigas”, ¿aumentará el efecto cautivador de la novela leyéndola en una día de lluvia incesante en vez de hacerlo en uno de estos “agosteños” del Sur?

Tampoco se trata de esperar a uno de esos días lluviosos, coger paraguas y gabardina y sentarse en el banco de un parque a leer.
🙂

Blog de Antonio Muñoz Molina -22 de agosto de 2013

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